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"Retrato de Elizabeth", de Julio Galán, encabeza muestra por 35 años del Museo Amparo
En esta exposición de aniversario, el recinto poblano más importante de arte contemporáneo pone en sala piezas nunca antes expuestas, pertenecientes a las colecciones de arte prehispánico y virreinal, y que dialogan sin sentido cronológico, obras de grandes maestros con objetos que no habían encontrado cabida para mostrarse.
“Retrato de Elizabeth”, 2000, óleo sobre tela, de Julio Galán, es la pieza estelar de la exposición.
Allí estaba otra vez: La pintura “Retrato de Elizabeth”, tan de oropel, tan collage, engañosamente burbujeante y cándida como siempre; tan mutante, coqueta y cínica, tal cual se mostró en el 2008, cuando fue una de las piezas protagonistas de la gran retrospectiva dedicada al genio coahuilense Julio Galán en el Museo Amparo de Puebla y más tarde ese año, en San Ildefonso, en Ciudad de México.
“Pensando en ti”, así se llamó aquella evocación dedicada a la obra de Galán por todo lo alto, con bombo y platillo, a escasos dos años de su fallecimiento. Y fue precisamente con ese pretexto, en aquel lejano 2008, que el Amparo decidió comprar la pieza y darle la bienvenida a su colección.
Pues bien, así como sucedió hace casi dos décadas, una obra de Galán vuelve a ser la guapa de la exposición. Fue elegida como ilustración del afiche para la muestra Una vuelta en espiral. 35 años de la Colección Museo Amparo, que este fin de semana abre al público en el recinto poblano más importante para el arte contemporáneo, esto en ocasión, como es legible, de las tres décadas y un lustro de existencia del recinto, y es también una forma de revancha a nombre de la exposición no lograda hace cinco años, por el trigésimo aniversario estropeado por cierta pandemia.
En el “Retrato de Elizabeth” se observa una tela pintada con el paisaje poblano más popular: la vista de un volcán humeante que parece ser el Popocatépetl, mientras la joven de nombre Elizabeth, hermana del pintor, posa sobre un sillón tejido de ratán, con la cara pálida, un traje de china poblana y acompañada de un fino cojín con el estampado de la Virgen de Guadalupe, mientras que alrededor de ella flotan, como un delirio fino de tantos que son autoría de Julio Galán, un grupo de esferas de jabón o de cristal o de óleo sobre tela.
Con ésta, una de las obras maestras de Julio Galán, el Amparo abre y cierra un recorrido de revisión de sus acervos variopintos, de tal manera que el público puede apreciarla en dos ocasiones sin tener que navegar a contrasentido, como una especie de uróboros. Es como si el Museo Amparo estuviera diciendo: Julio, seguimos “pensando en ti”.
Una espiral para mirar
Esta nueva revisión de acervo del Museo Amparo no es una línea recta ni una cronología disciplinada. A 35 años de la apertura del recinto poblano, la institución decidió mirarse a sí misma desde aquello que casi nunca se ve: las bóvedas, los archivos, los objetos desplazados de los relatos oficiales y el trabajo invisible que sostiene la maquinaria cotidiana del museo.
La idea de la “espiral”, expusieron en conferencia Ramiro Martínez, director ejecutivo del Museo Amparo, y Pamela Desjardins, curadora, surgió precisamente de esa voluntad de romper la lectura lineal del tiempo.
Desjardins explicó que la exposición no busca narrar la historia del recinto como una sucesión ordenada, sino como una convivencia simultánea de épocas, materiales y sensibilidades: “Al final, es un museo donde convive lo prehispánico, lo virreinal y lo contemporáneo. Esos cruces están presentes todo el tiempo”, indicó la curadora.
La espiral, añadió, permite pensar el tiempo como una superposición constante: “algo que puede ser un final, pero vuelve a empezar”. Bajo esa lógica, el recorrido enlaza piezas prehispánicas con arte popular, pintura colonial anónima, objetos domésticos, mobiliario, obra contemporánea y materiales audiovisuales sin obedecer jerarquías rígidas.
El director ejecutivo del recinto insistió en la necesidad de mirar las piezas más allá de su valor monetario o de la fama de sus autores. “Para mí es importante ver los objetos como objetos, más allá de los nombres”, dijo Martínez al referirse a la presencia, ya como parte de la colección pictórica, de obras de artistas como el propio Galán u otras joyas de Juan Soriano, Francisco Toledo o Magali Lara junto a creadores contemporáneos como Tahani Lee, Dulce Chacón y Alejandra Venegas.
Las obras fuera de canon
La muestra reúne cerca de 400 piezas, que es alrededor del 8% del acervo total. Abre, prácticamente a la par de la obra de Julio Galán, con un gabinete de curiosidades integrado por objetos raros, inclasificables o rara vez exhibidos, desde cerámica y muñecos, hasta figuras de marfil y plata que forman parte de las colecciones privadas del recinto. “No hay una cronología”, insistió Pamela Desjardins. “Hay asociaciones entre materiales, imágenes y gestos que vuelven sobre sí mismos”.
Y es que ése es uno de los aciertos de la exposición: la reivindicación de piezas que históricamente han permanecido al margen de los grandes relatos académicos, porque también destaca la presencia obras religiosas del siglo XVIII, incluyendo múltiples exvotos cuya factura se aparta de la tradición canónica de la pintura virreinal, y las cuales tampoco habían sido exhibidas en el Amparo, dada la vocación del recinto por el arte contemporáneo, pero habían sido celosamente resguardadas en la privacidad de sus bodegas.
“Son obras que no están asociadas a la academia”, explicó la curadora. “Tienen un valor que muchas veces queda al margen de las lecturas tradicionales de la historia del arte”.
En tiempos donde buena parte de los museos compiten por espectacularidad, cifras de asistencia o valor de mercado, “Una vuelta en espiral” parece proponer otra posibilidad: entender el acervo como una memoria en permanente relectura y al museo como un espacio capaz de interrogar sus propias estructuras.
Arte textil para la ocasión
La muestra de aniversario dialoga con la pequeña exposición “Lo invisible y sus tramas”, de la artista suiza Fabienne Hess, instalada en la planta baja y realizada en colaboración con el artista visual y coordinador de proyectos contemporáneos Rafael Ortega. Ambas muestras comparten una intuición: detrás de las salas impecables existe otra geografía del museo, hecha de almacenes, herramientas, imágenes de archivo, procesos técnicos y piezas que nunca se habían exhibido antes.
Los acervos del Museo Amparo
- 757 piezas integran la colección contemporánea
- 384 obras de arte virreinal y del siglo XIX
- 1,702 figuras de arte prehispánico
- 832 cuadros con exvotos
“Una vuelta en espiral. 35 años de la Colección Museo Amparo”
- Museo Amparo
- C. 2 Sur 708, Centro, Puebla
- Del 26 de mayo al 17 de mayo de 2027
- De miércoles a lunes
- De 10:00 a 18:00 horas