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Reproducción asistida abre un nuevo dilema: ¿los hijos tienen derecho a saber quién fue el donante?

Paula Luciana Altamirano, profesora de la Universidad Siglo XXI, Argentina, advirtió que uno de los puntos centrales del debate es precisamente la situación de quien nace, pues es la única persona involucrada que no participó en las decisiones tomadas durante el proceso.

Automatización de la reproducción asistida.Foto EE: Cortesía

Las técnicas de reproducción asistida han ampliado las posibilidades para tener hijos y formar una familia, pero también han colocado sobre la mesa una pregunta que va más allá de los avances médicos: ¿una persona concebida mediante la donación de óvulos o espermatozoides tiene derecho a conocer la identidad de quien aportó ese material genético?

El tema plantea nuevos desafíos éticos y jurídicos porque involucra derechos e intereses distintos: por un lado, la autonomía de quienes deciden recurrir a estos procedimientos y su proyecto familiar; por otro, el derecho a la identidad y a conocer los orígenes de las niñas y niños nacidos mediante estas técnicas.

Paula Luciana Altamirano, profesora de la Universidad Siglo XXI, Argentina, advirtió que uno de los puntos centrales del debate es precisamente la situación de quien nace, pues es la única persona involucrada que no participó en las decisiones tomadas durante el proceso.

“El actor principal y quizás el más vulnerable de esta situación es este niño o niña, pues no interviene en ningún momento de la toma de decisiones de los adultos que decidieron recurrir a la donación de gametos”, señaló.

La especialista abordó el tema durante la conferencia “Derecho a la identidad de la infancia concebida por las técnicas de reproducción humana asistida”, realizada a distancia como parte del ciclo de Cátedras Extraordinarias de Bioética del Programa Universitario de Bioética de la UNAM.

¿Conocer datos del donante es lo mismo que conocer su identidad?

Uno de los principales dilemas aparece cuando en la reproducción asistida participa una tercera persona mediante la donación de gametos, es decir, óvulos o espermatozoides.

Altamirano explicó que la experiencia de Argentina permite observar las dificultades para establecer hasta dónde debe llegar el acceso a la información de las personas concebidas mediante técnicas de reproducción humana asistida heterólogas.

La legislación argentina, indicó, no habla propiamente de un derecho a la identidad del donante, sino de un derecho de acceso a la información.

La diferencia es relevante. Una persona podría acceder, por ejemplo, a determinados datos médicos de quien realizó la donación cuando estos resulten importantes para su salud, sin que necesariamente eso implique conocer su nombre o identidad.

Es precisamente cuando se plantea la posibilidad de saber quién aportó el material genético cuando el debate adquiere mayor complejidad.

El origen genético también puede ser importante para la salud

Conocer los orígenes no responde solamente a razones emocionales, personales o de curiosidad, destacó la especialista. La información genética también puede adquirir relevancia cuando existen enfermedades hereditarias o antecedentes médicos que podrían afectar a la persona concebida mediante reproducción asistida.

Esto obliga a analizar el problema desde distintas dimensiones.

Altamirano explicó que, por una parte, existe una filiación genética, derivada de la relación con la persona que aportó el óvulo o espermatozoide. Por otra, se encuentra la filiación jurídica, construida a partir de la voluntad de quienes decidieron tener al hijo y asumir legalmente la maternidad o paternidad.

Ambos vínculos no necesariamente coinciden.

¿Qué debe pesar más: el anonimato del donante o el derecho a conocer los orígenes?

En este escenario surge uno de los principales desafíos de la bioética: encontrar un equilibrio que permita proteger el proyecto familiar y la autonomía de quienes recurren a la reproducción asistida, sin relegar los derechos de la persona que nace mediante esos procedimientos.

La discusión también ha comenzado a alcanzar al modelo de anonimato absoluto de los donantes de óvulos y espermatozoides.

Durante el encuentro académico se señaló la necesidad de desarrollar mecanismos capaces de garantizar que la información relacionada con los orígenes sea conservada de manera adecuada y que, cuando corresponda, pueda consultarse de forma segura.

El objetivo no necesariamente pasa por frenar las técnicas de reproducción asistida, sino por discutir cuáles deben ser sus límites y reglas conforme evolucionan las posibilidades científicas.

Altamirano aclaró que su planteamiento no busca oponerse a estas innovaciones. La discusión, sostuvo, debe centrarse en cómo utilizarlas y regularlas sin dejar fuera los derechos de quienes nacieron gracias a ellas, precisamente porque fueron las únicas personas involucradas que no pudieron intervenir en las decisiones originales.

El debate muestra así una de las consecuencias menos visibles del avance de la reproducción asistida: además de responder a la pregunta de quién puede formar una familia mediante estas tecnologías, las leyes y la bioética enfrentan ahora otra interrogante, qué información sobre su origen debe poder conocer una persona nacida gracias a ellas.

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