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El MIDE lanza serie editorial Finanzas para infancias
A través de una narrativa que mezcla la biología, el arte y la economía, la serie Finanzas para infancias busca derribar el tabú del dinero y transformarlo en una herramienta de bienestar y cohesión familiar en México; pretende alcanzar a 7,500 familias.
Ana Isabel Aguirre, Silvia Singer, Guillermo Garrido y Víctor Velázquez presentaron la serie editorial en el Museo Interactivo de Economía.
En México, hablar de dinero en la mesa ha sido, por generaciones, un síntoma de "mala educación" o una fuente de estrés reservada para los adultos. Este silencio ha cavado un hueco cultural que hoy se traduce en una limitada movilidad social y falta de salud financiera. Frente a este panorama, nace Finanzas para infancias, una serie editorial desarrollada por el Museo Interactivo de Economía (MIDE), Clip, FinLink y la editorial ateconqueso, que busca desmitificar la economía y convertirla en un lenguaje accesible.
De la ecología a la economía
Incluso para los perfiles de más alto nivel académico, las finanzas suelen ser un terreno inexplorado. Silvia Singer, directora del MIDE y bióloga de formación con doctorado en ecología, confesó durante el lanzamiento: "No entiendo cómo es posible que no sabía yo absolutamente nada de economía y finanzas. Es realmente un hueco cultural".
Para Singer, la transición hacia estos temas le reveló una utilidad maravillosa que hoy busca transmitir a las infancias. El concepto nodal de esta serie es la capacidad de diferenciar entre necesidades y deseos, una distinción que parece simple pero que encierra una profunda subjetividad.
"Lo que puede ser una necesidad para mí, es un deseo para ti. Para mí, ir al cine es un deseo, pero para un guionista es una necesidad profesional", explicó Singer. Al introducir esta conversación en el hogar, se invita a los niños a descubrir estas sutilezas, permitiéndoles entender que el dinero es un recurso para satisfacer prioridades que cambian con el tiempo y según la persona.
El dinero como herramienta y energía
La serie no solo se queda en la teoría. Guillermo Garrido, experto de FinLink y coautor del libro informativo Más allá de la alcancía, propone ver el dinero no como un fin, sino como una herramienta.
"El dinero es energía. Al igual que un coche necesita gasolina o electricidad para ir del punto A al punto B, el dinero nos permite movernos hacia nuestros sueños o metas", señaló Garrido. En un mundo dominado por acrónimos financieros complejos (ROI, CapEx, OpEx), la apuesta de esta colaboración es la sencillez: si se le puede explicar a un niño de siete años, se le puede explicar a cualquiera.
Garrido destaca que el dinero tiene múltiples "patas", como las de una araña: sirve para comprar, pero también para ahorrar (fomentando la paciencia frente a la inmediatez), compartir (ayudando a los demás) e incluso invertir (poniendo el recurso a trabajar a largo plazo).
Los campos de alegrías
La serie se aleja de los referentes extranjeros para cimentarse en la cultura local. Silvia Singer utilizó su formación como bióloga para pugnar por un entorno natural donde los personajes —un zorro, una pajarita, una araña y un borrego— conviven.
El pueblo donde habitan se llama Alegría, nombrado así por los campos de amaranto. "El amaranto es una planta indígena mexicana con mucho significado. Las 'alegrías' se llaman así porque los campos están cubiertos de flores de muchísimos colores. Esa explosión de color es la que guía la narrativa de los libros", detalló Singer. La cosecha del amaranto sirve como pretexto poético para hablar de ciclos, objetivos temporales y metas alcanzadas.
La serie no solo ofrece datos; ofrece historias. Desde la araña industriosa hasta el borrego (cuyo lenguaje rítmico invita a la lectura en voz alta), cada personaje refleja un valor o una actitud frente a los recursos.
Al final de cada tomo, los lectores encontrarán una guía de discusión para que los padres y cuidadores puedan profundizar en los temas. Como bien señaló la moderadora Irma Uribe, de ateconqueso: "Realmente no se trata solo de dinero, sino de conocernos mejor a nosotros mismos, conocer nuestras necesidades y usar el dinero como una herramienta para lograr lo que realmente valoramos".
Para la ilustradora Ana Isabel Aguirre, el componente visual no es un mero acompañamiento, sino el punto nodal para comunicar conceptos financieros abstractos de forma sencilla y amable. Con una maestría en ilustración y la experiencia directa de observar qué cautiva a su hijo —su "mejor juez"—, Aguirre diseñó personajes animales para lograr una conexión universal que trascienda contextos urbanos o niveles socioeconómicos.
En colaboración con ateconqueso, el proceso creativo se centró en dotar a las imágenes de una jerarquía clara y una narrativa que "soporta el texto", utilizando entornos naturales como los campos de amaranto. Para ella, la magia de la ilustración reside precisamente en su capacidad para plasmar situaciones imposibles —como un zorro pagando con tarjeta— que resultan efectivas y memorables, convirtiendo el dibujo en una herramienta indispensable para que las infancias pierdan el miedo a temas complejos.
Impacto social
La serie Finanzas para infancias nace con una vocación social profunda a través de la editorial ateconqueso. Bajo un modelo de impacto, por cada libro vendido, se entrega otro ejemplar sin costo a una familia en situación de vulnerabilidad o a través de organizaciones de la sociedad civil.
Con un tiraje inicial de 15,000 ejemplares, la meta es alcanzar a 7,500 familias que, de otro modo, no tendrían acceso a estas herramientas. "Es un efecto multiplicador", afirmó Velázquez. "Queremos que esta discusión llegue a las mesas de todos los hogares de México, sin importar su nivel socioeconómico".