Lectura 5:00 min
Joaquín Restrepo lleva Huellas del olvido a Tabasco
El artista transmedia colombiano instala su obra en el Centro Cultural Quinta Grijalva tras su paso por el Festival Cultural de la Ceiba. En entrevista con El Economista, reflexiona sobre la proxemia, la memoria y la descentralización del arte frente a escenarios globales como Venecia y Zúrich.
Las piezas conversan con el entorno vegetal y la memoria colectiva del recinto.
Luego de dialogar de manera directa con el espacio público en la Plaza de Armas de Villahermosa durante el Festival Cultural de la Ceiba 2026, la exposición Huellas del olvido, del reconocido escultor y artista transmedia Joaquín Restrepo (Colombia, 1984), inicia una nueva etapa al instalarse en el Centro Cultural Quinta Grijalva, donde permanecerá abierta al público hasta finales de noviembre.
La muestra adquiere una trascendencia singular al convertirse en la primera exposición de un artista internacional que alberga este emblemático recinto, otrora residencia oficial de los gobernadores de Tabasco, recientemente incorporado a la Red de Centros Culturales del Centro Nacional de las Artes.
Enmarcada en el ambicioso proyecto itinerante del artista titulado Cartografías de la memoria, la muestra toma como punto de partida conceptual la creencia chontal sobre las ánimas que caminan entre los vivos antes de disolverse definitivamente en la desmemoria. Sin embargo, lejos de representar figuras o hechos históricos específicos, las esculturas de Restrepo funcionan como presencias silenciosas a escala ligeramente superhumana (aproximadamente 2.10 metros de altura), diseñadas para intervenir el flujo habitual de las personas y generar una pausa reflexiva sobre la ausencia, el tiempo y la permanencia.
"A mí me interesa mucho jugar con la psicología y sobre todo con la idea de proxemia. La escultura tiene algo que puede llegar a volverse violento: se apropia de un lugar donde no está siendo invitada. La idea no es hostigar, sino que se sienta la presencia y demandar espacio", dice.
La proxemia y la fricción en el espacio público
En entrevista para El Economista, Joaquín Restrepo detalla el proceso mediante el cual tradujo un mito inmaterial en volúmenes escultóricos tangibles. La clave radica en la psicología del comportamiento y la dimensión física del encuentro con la obra. Con una altura de 2.10 metros, la escala del cuerpo esculpido coloca al espectador en una relación de cercanía íntima o tensión física que altera su mapa perceptual.
En el espacio urbano masivo, como la Plaza de Armas, las esculturas fueron dispuestas intencionalmente para entorpecer el tránsito peatonal. "Empezamos a mover las piezas hasta que comenzaron a estorbar en el espacio, donde ya no fuera el flujo normal de las personas. Quería ver cómo se podía hablar del olvido a través de estos encuentros y desencuentros", señala el creador.
Esa incomodidad sutil exige al transeúnte habitar el lugar de otra manera, saliendo por un instante de la automatización cotidiana.
En contraposición, su arribo al Centro Cultural Quinta Grijalva transforma la experiencia masiva en un recorrido de íntima contemplación ritual, donde las presencias metálicas dialogan con el entorno vegetal y la memoria colectiva del recinto.
De Tabasco a Venecia y Zúrich
La presencia de Huellas del olvido en el sureste mexicano no es un hecho aislado, sino parte de una red de exhibiciones simultáneas en los epicentros del arte contemporáneo global. En paralelo a su estancia en Tabasco, Restrepo exhibe la muestra Nostos en el Palazzo Donà Dalle Rose, en el marco de la Bienal de Venecia —enfocada en la añoranza del retorno y el viaje—, mientras que en Suiza presenta Limen Ex Onere Nascitur en la Iller Gallery del Centro Cultural Mühle Tiefenbrunnen de Zúrich.
Para Restrepo, exponer en Tabasco posee la misma jerarquía estética e intelectual que hacerlo en los palacios venecianos. El artista cuestiona la visión utilitaria del mercado cultural que prioriza únicamente a las grandes capitales: "Vivimos en un mundo donde todo tiene que tener una finalidad. A veces me preguntan para qué ir a ciertos lugares y yo respondo: '¿A ti qué te importa?'. Qué lindo poder llevar mis cosas a otros sitios y conectar con las personas. Para mí no es cuántas ciudades puedo recorrer, sino a cuántas ciudades puedo regresar, porque ahí es donde echas raíces".
El arte táctil y la resistencia frente al vértigo digital
Durante la conversación, el escultor destacó la cálida y curiosa recepción del público tabasqueño, caracterizada por la necesidad de tocar y abrazar las piezas. Frente a un espectador contemporáneo acostumbrado a mediar su experiencia estética únicamente a través de la pantalla o la lente fotográfica, Restrepo aboga por el rescate de la escultura táctil y la permanencia del objeto arquetípico.
"En este momento todos queremos capturar y guardar a través de la cámara, como si existiera un afán por no olvidar. Pero el arte tiene la capacidad de desligarse del tiempo inminente. A mí me interesa apuntarle a las ideas arquetípicas a largo plazo: a las ausencias, los deseos y el arrepentimiento, emociones que van a ser entendidas de la misma forma de aquí a 2,000 años", concluye el artista.
Con la permanencia de Huellas del olvido hasta finales de noviembre en la Quinta Grijalva, Tabasco busca reafirmar su vocación como un polo dinámico de descentralización cultural, invitando a la comunidad a detenerse, contemplar sus propias ausencias y reconstruir la memoria colectiva a través de la creación contemporánea.