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Arte e Ideas

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La gestión cultural busca hacerse escuchar en el mundo

Gestores iberoamericanos impulsan observatorios e indicadores para demostrar el impacto social de las artes y defender un objetivo cultural en la agenda posterior a 2030.

La subsecretaria de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Cultura federal, Marina Núñez Bespalova, inauguró el encuentro de gestores culturales en el Centro Nacional de las Artes. foto ee: especial

La gestión cultural iberoamericana enfrenta un desafío que va más allá de documentar sus experiencias. Se concentra en construir indicadores y metodologías compartidas que permitan demostrar su valor social, fortalecer las políticas públicas y sustentar la incorporación de la cultura como un objetivo específico en la agenda internacional de desarrollo sostenible posterior a 2030.

En la tarea, los observatorios y los bancos de buenas prácticas de la región comienzan a articular una infraestructura de conocimiento para conectar iniciativas, preservar aprendizajes y evaluar sus efectos.

Durante la conversación magistral sobre bancos de buenas prácticas en Iberoamérica, celebrada el lunes en la primera jornada del II Encuentro Iberoamericano de Buenas Prácticas en Artes y Cultur en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), representantes de instituciones públicas, organismos de cooperación y redes culturales coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un sistema que permita compartir experiencias sin borrar las particularidades de cada territorio.

De las experiencias a los indicadores

María Claudia Arias, directora general del Instituto Distrital de las Artes de Bogotá (Idartes), presentó las características del Banco Iberoamericano de Buenas Prácticas Más Arte, concebido como un repositorio digital para sistematizar proyectos públicos, comunitarios y de organizaciones civiles vinculadas con las artes. Hasta el momento, éste reúne 45 proyectos y 217 buenas prácticas.

Su aportación, explicó la funcionaria colombiana, consiste en establecer criterios que permitan comparar experiencias diversas y reconocer cómo se articulan la investigación, la formación, la creación, la circulación y la apropiación social para que el hecho artístico adquiera sentido en sus comunidades. El objetivo es que el conocimiento no permanezca aislado en cada iniciativa, sino que genere redes de colaboración e investigación.

“Este ya no es un conocimiento que se centra en discursos académicos, sino sobre todo en entender qué podemos aprender del hacer efectivo en la vida cotidiana de nuestras comunidades, de nuestras localidades, de nuestros barrios”, señaló Arias.

Por su parte, Enrique Vargas Flores, coordinador del Espacio Cultural Iberoamericano de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), planteó que los bancos deben contribuir a superar la mera acumulación de registros. Al respecto, mencionó que el Banco de Saberes y Buenas Prácticas de la cooperación iberoamericana busca extender el aprendizaje generado por sus programas y complementar las iniciativas que ya existen en la región.

“Estamos ante una nueva oportunidad como sector cultural de tratar de interpretar y de registrar un saber, que no es lo mismo que una buena práctica”, advirtió Vargas Flores. Esa distinción supone también reconocer que las comunidades deben decidir si desean compartir sus conocimientos y contar con condiciones de confianza para hacerlo.

El II Encuentro Iberoamericano de Buenas Prácticas en Gestión de las Artes y la Cultura continuará los días 27 y 28 de octubre en el Centro Nacional de las Artes, el Centro Cultural de España en México y el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos.

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