Lectura 6:00 min
La fórmula del Instituto de Nutrición para sostener la investigación científica de alto nivel
El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán se ha consolidado como un referente en la generación de conocimiento. En entrevista para El Economista, su director general, el Dr. José Sifuentes Osornio, profundiza en el ecosistema institucional, el reto de la transferencia tecnológica y la urgencia de financiar la ciencia frente a las prioridades epidemiológicas del país.
Premio Rosenkranz.
En el panorama de la ciencia en México, la continuidad de la investigación de excelencia suele enfrentar complejos desafíos económicos, de infraestructura y de políticas públicas. Sin embargo, existen ecosistemas institucionales donde la generación de conocimiento no solo resiste, sino que se mantiene como una práctica cotidiana.
Uno de estos polos es el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), una de las instituciones públicas de salud más galardonadas en la historia del Premio a la Investigación Médica Dr. Jorge Rosenkranz, acumulando un total de 10 galardones. En el marco de la convocatoria 2026 de este certamen —impulsado por Roche México, la Fundación Mexicana para la Salud A.C. (FUNSALUD), la Academia Nacional de Medicina de México (ANM) y la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina (AMFEM)—, el director general del INCMNSZ, el Dr. José Sifuentes Osornio, analiza en conversación con El Economista la estructura operativa que permite mantener esta constancia, las asignaturas pendientes en la medicina translacional y el rumbo que debe tomar la inversión científica en el país.
Te puede interesar
Un ecosistema tridimensional
Para el Dr. Sifuentes Osornio, los reconocimientos obtenidos por la plantilla de investigadores del Instituto son el resultado de un modelo diseñado desde su origen. "El Instituto está cumpliendo 80 años de vida institucional. Desde su fundación, el maestro Salvador Zubirán y un grupo de jóvenes médicos desarrollaron esta institución con tres objetivos fundamentales: la atención médica de calidad centrada en la persona, la investigación médica para generar nuevo conocimiento que dé sustento a las acciones médicas, y la formación de recursos humanos de gran proyección", señala el director general durante la entrevista.
Esta visión tripartita ha consolidado un ecosistema donde la indagación científica no es una tarea extraordinaria, sino un pilar operativo de todos los días. "Para nosotros no son actividades ajenas; es el quehacer cotidiano dentro de la institución. Eso ha permitido formar profesionales con un espíritu de investigación constante y motivar a las nuevas generaciones a competir en certámenes de alto nivel como el Premio Rosenkranz", destaca.
Dr. José Sifuentes Osornio, director general del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.
En el cómputo histórico de las instituciones públicas con mayor presencia en el certamen, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encabeza la lista con un total de 31 premios —destacando de manera particular el Instituto de Neurobiología, que por sí solo suma 7 galardones—.
Le siguen el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con 17 reconocimientos acumulados entre sus distintas unidades, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) con 15, y el INCMNSZ con 10 distinciones en su trayectoria.
La estrategia de financiamiento
Uno de los grandes retos de la investigación en países como México es la financiación, las fluctuaciones presupuestales y los recortes históricos que afectan al sector salud y educativo en el país, por ello, la continuidad científica exige capacidades de gestión proactivas. Sifuentes Osornio explica a este diario que el INCMNSZ ha promovido que sus investigadores busquen activamente fondos competitivos tanto en el ámbito nacional como internacional.
"El día que apaguemos esa flama, se acaba. Por eso, nuestros investigadores y la propia administración buscamos allegarnos de recursos en instituciones globales destacadas como los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH), la Wellcome Trust, la Fundación Bill & Melinda Gates o la Fundación Rockefeller. Es la vía para mantener los proyectos a flote en momentos donde los presupuestos locales son restrictivos", afirma.
Te puede interesar
Esta dinámica de atracción de fondos no solo garantiza el desarrollo de protocolos clínicos y de ciencias básicas, sino que inserta a los científicos mexicanos en redes globales de debate, ampliando la visibilidad del país en organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea.
Trasladar el hallazgo a la cama del paciente
Pero a pesar de la solidez de la investigación clínica en el país, el paso desde el laboratorio hasta la aplicación terapéutica —la medicina translacional— presenta una brecha histórica en México. Cuestionado por El Economista sobre dónde se detiene este proceso, el Dr. Sifuentes puntualiza que no se le debe atribuir la carga completa al gobierno federal, sino articular una cadena de valor donde la iniciativa privada y las oficinas de transferencia tecnológica jueguen un rol determinante.
"El gran salto que nos falta resolver radica en la gestión. No podemos pretender que el investigador sea quien realice la labor comercial o la negociación. Se requieren oficinas especializadas en las instituciones o secretarías de Estado que hagan el enlace con empresarios y fondos de inversión para registrar patentes, industrializar y llevar el desarrollo a la práctica clínica", explica.
Tomando como referencia modelos de países como Israel, Corea del Sur o la India, el especialista enfatiza la necesidad de que el sector empresarial mexicano realice labores de scouting activo en congresos científicos para detectar proyectos con potencial comercializable
Por otro lado, en lo relativo a la regulación de protocolos clínicos en fases tempranas (Fase I y II), el director del INCMNSZ percibe una evolución favorable en el marco institucional del país: "Hoy en día, organismos como la Cofepris y la Comisión Nacional de Bioética (Conbioética) han avanzado sustancialmente en la agilización de procesos, capacitando a los comités de investigación para evaluar estudios de intervención temprana de forma meticulosa pero eficiente, aún falta, pero estamos en el camino".
Te puede interesar
Finalmente, al trazar la hoja de ruta sobre dónde deben concentrarse los esfuerzos de financiamiento y capital humano en la investigación médica mexicana para cambiar los indicadores de supervivencia y calidad de vida en las próximas décadas, el director del INCMNSZ delimita tres áreas prioritarias, Salud Metabólica, Oncología y Salud Renal.
"Para resolver los problemas de salud de los mexicanos, la mejor manera es invertir hoy en investigación y en el desarrollo de recursos humanos de alto nivel. Es la mejor inversión a largo plazo que puede hacer el Estado".
La convocatoria Rosenkranz 2026
El Premio a la Investigación Médica Dr. Jorge Rosenkranz otorga un diploma y un incentivo económico de 250 mil pesos para el trabajo ganador en cada una de sus seis categorías de participación: Investigación Básica, Investigación Clínica, Investigación en Biotecnología, Epidemiología y Salud Pública, Diagnóstico Molecular y Economía de la Salud.
La convocatoria sigue abierta y el Dr. Sifuentes concluye confirmando la importancia de que la iniciativa privada y las asociaciones civiles mantengan estas plataformas de impulso, especialmente dirigidas a investigadores consolidados y talentos jóvenes menores de 50 años. "El reconocimiento de los pares genera un círculo virtuoso: fortalece la creatividad, incentiva la permanencia en la carrera científica y otorga visibilidad a los grupos de trabajo".
Para saber más de la convocatoria se puede consultar a través de: https://www.premiorosenkranzmexico.com/