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La Bomba Teatro reestrena Un banquete para el difunto Don Quijote
El director Luis Martín Solís profundiza en la evolución de un proyecto de casi una década, su apuesta por el teatro de calle interdisciplinario y la viabilidad de acercar un clásico literario a toda la familia a través de chismes, cantos y juegos populares. Con funciones gratuitas en la Plaza de las Artes, la temporada se llevará a cabo los fines de semana del 5 al 13 de septiembre.
Un banquete para el difunto Don Quijote, La Bomba Teatro en el CNA. Foto: Cortesía.
¿Cómo transformar un texto clásico de más de mil páginas en una fiesta popular accesible para niños desde los siete años hasta adultos mayores? La respuesta de la compañía La Bomba Teatro radica en la tradición mexicana de velar a sus muertos: entre platillos, bebidas, música en vivo, trucos de magia y chismes de pueblo.
Bajo esta premisa reestrena Un banquete para el difunto Don Quijote, una puesta en escena con dramaturgia de Alejandro Román y Luis Martín Solís —quien también asume la dirección escénica—, que se presentará de manera gratuita los sábados 5 y 12 y domingos 6 y 13 de septiembre en la Plaza de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart).
De conmemoración a fiesta itinerante
En entrevista para El Economista, el director Luis Martín Solís rememoró la trayectoria del proyecto. La semilla original germinó en 2016 durante el Festival Internacional Cervantino para conmemorar los 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes. Sin embargo, no fue sino hasta 2018 cuando Paola Herrera y Horacio Arango, directores de La Bomba Teatro, le propusieron adaptar el texto para acoplarlo al lenguaje multidisciplinario característico de la agrupación.
Solís explicó que el principal reto de este remontaje —tras siete años de no presentarse regularmente— fue el proceso de síntesis y precisión. "La evolución de la obra consiste sobre todo en la síntesis, en hacerlo más preciso. Al haber cambios en parte del elenco, es como hacer nuevos montajes", detalló el creativo.
A diferencia de una lectura académica convencional, la puesta convierte la Plaza de las Artes en un velorio de pueblo con plañideras estrafalarias. Durante el festejo, los asistentes descubren de forma gradual la vida y las hazañas del célebre hidalgo a través de la relación intrínseca que existe entre la gastronomía mexicana y los banquetes descritos en la novela clásica.
Foto: Cortesía.
El lenguaje de la calle con circo, magia y duelos musicales
Para capturar y retener la atención del transeúnte en un espacio al aire libre, Solís destacó la importancia del ritmo y la inmediatez técnica. "En la calle, en el espacio abierto, hay mil cosas que pueden distraerte. Tienes que dar la información necesaria en un balazo para mantener al espectador atento y que no se vaya", puntualizó.
Para lograr ese canal de comunicación directa, la propuesta combina diversos lenguajes escénicos sin perder el hilo narrativo de Cervantes:
Por un lado, Ilusionismo y magia con los trucos de calle, como el clásico "¿dónde quedó la bolita?", éste se utilizan para graficar el abuso de la bebida durante las largas horas de un funeral. Luego los malabares y acrobacias con rutinas con copas e intervenciones acrobáticas que recrean batallas icónicas, como el enfrentamiento contra los molinos de viento. Finalmente música en vivo y contraste de géneros, así se escenifica un duelo lírico y dancístico entre Dulcinea y Aldonza Lorenzo. Mientras esta última interpreta son jarocho con canto, zapateado y jarana, Dulcinea contrapone matices de flamenco y fado.
El universo sonoro fue compuesto por Alejandro Preisser (director de Triciclo Circus Band) e interpretado en vivo por músicos que ejecutan tuba, banjo, guitarra y percusiones, marcando tanto la nostalgia del luto como el ritmo de la fiesta popular.
El pasaporte al público
Al ser cuestionado sobre la dificultad de adaptar un "tabicón de más de mil cuartillas" a públicos juveniles o infantiles, el director sostuvo que el idioma no representa una barrera cuando se combina el texto antiguo con el habla cotidiana.
"El lenguaje coloquial es el pasaporte para el público del día a día. El espectador de calle puede apreciar la ópera y un montón de cosas. En los pueblos o comunidades campesinas e indígenas, por ejemplo, entienden el Siglo de Oro mejor que en la ciudad porque hablan con metáforas de manera natural", afirmó Solís.
Asimismo, subrayó que el éxito en recintos tan diversos como la Plaza de la Conchita en Tepito, los Multifamiliares de Tlalpan tras el sismo de 2017, o el prestigioso Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro (España) en 2019, demuestra que el público de cualquier estrato social está dispuesto a disfrutar de montajes artísticos exigentes si se plantean de forma "apetitosa".
Foto: Cortesía.
Espacios seguros
Solís resaltó también la vocación social de La Bomba Teatro al llevar arte a zonas con escasa infraestructura cultural y crear espacios comunitarios seguros. Sobre la relevancia de los estímulos públicos y privados, como el caso de Efiartes que impulsa la presente temporada, el director fue enfático:
"No sería posible presentar este espectáculo de manera gratuita si no tuviera un apoyo. Sería imposible por todo lo que implica la movilidad, el aspecto técnico, la producción, el elenco y el equipo creativo que requiere hacer un remontaje de esta magnitud".
Coordenadas
- Obra: Un banquete para el difunto Don Quijote
- Compañía: La Bomba Teatro
- Dramaturgia: Alejandro Román y Luis Martín Solís
- Dirección de escena: Luis Martín Solís
- Elenco: Horacio Arango, Paola Herrera, Alejandra Lanza, Mónica Bajonero, Edgar Alonso, Aldo Daniel Rodríguez y Giulio Robert.
- Lugar: Plaza de las Artes del Centro Nacional de las Artes (CENART), Av. Río Churubusco 79, Coyoacán, CDMX.
- Fechas y horarios: Sábados 5 y 12, y domingo 6 de septiembre a las 12:00 h; domingo 13 de septiembre con funciones a las 12:00 y 14:00 h.
- Entrada: Libre (Todo público).