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Adiós al arquitecto de la palabra: Jürgen Habermas, último gran exponente de Frankfurt
El filósofo alemán Jürgen Habermas, fallecido este sábado, fue autor de la Teoría de la Acción Comunicativa. Proponía que el lenguaje no era sólo para transmitir información sino para generar acuerdos, entendimiento mutuo, vínculos, hacer comunidad y para construir la verdad de manera colectiva; falleció a los 96 años en su residencia de Starnberg, Alemania.
Jürgen Habermas, autor de la Teoría de la Acción Comunicativa.
La filosofía ha perdido a uno de sus más grandes exponentes de los últimos años y el pensamiento europeo,su brújula moral. Jürgen Habermas, el último gran exponente de la Escuela de Frankfurt y el filósofo que dedicó su vida a defender la democracia a través del diálogo, falleció este sábado a los 96 años en su residencia de Starnberg, Alemania. Su editorial, Suhrkamp, confirmó la noticia tras recibir el reporte de su familia, de acuerdo con diversas agencias informativas.
Con su partida. se cierra un capítulo de la sociología y la filosofía contemporáneas.
El legado de un optimista racional
Nacido en Düsseldorf en 1929, Habermas creció bajo la sombra del nazismo, una experiencia que marcó su obsesión por construir estructuras sociales donde la razón nunca más fuera sometida por la fuerza. Su obra cumbre, la "Teoría de la Acción Comunicativa" (1981), planteó un desafío directo a la frialdad de los mercados y las burocracias: frente a la razón instrumental —aquella que solo busca el beneficio y la eficacia—, él propuso la razón comunicativa.
El mensaje de Habermas sigue siendo de una vigencia escalofriante: advertía sobre la "colonización del mundo de la vida", ese proceso donde las lógicas del dinero y el poder invaden los espacios de la familia, la cultura y la ética, asfixiando nuestra capacidad de llegar a acuerdos ciudadanos.
Un intelectual en la arena pública
Habermas nunca fue un pensador de Torre de Marfil sino un gran polemista. Desde el "debate de los historiadores" en los años 80 hasta sus críticas más recientes sobre el manejo de la crisis de la Unión Europea y la guerra en Ucrania, el filósofo entendía que la verdad no es una propiedad privada, sino un consenso público.
Su concepto de "Patriotismo Constitucional" ofreció una alternativa al nacionalismo excluyente, proponiendo que la identidad de una nación no reside en la sangre o el suelo, sino en el respeto compartido a las leyes y valores democráticos.
El mercado de las ideas queda de luto
En términos de impacto cultural, Habermas fue un "blockbuster" de la filosofía. Sus libros, densos y monumentales (como su última gran obra de 1,750 páginas, "También una historia de la filosofía", publicada en 2019), se tradujeron a más de 40 idiomas. Entre sus obras destacadas, además de las mencionadas y "Dialéctica de la secularización: Sobre la razón y la religión", escrita a partir de un diálogo que sostuvo con Joseph Ratzinger (papa Benedicto XVI), se encuentran, "Sobre Nietzsche y otros ensayos" (1982), "El discurso filosófico de la modernidad" (1985),"La inclusión del otro. Estudios de teoría política" (1996), y "El poder de la religión en la esfera pública" (2011), entre otras.
Habermas fue galardonado con el Premio Theodor W. Adorno (1980), el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán (2001), el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2003, entre muchos otros.
Fue miembro de la Academia Alemana de Lengua y Literatura, de la Academia Británica, de la Academia Europea y de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.
Hoy, mientras las redes sociales y la polarización parecen haber dinamitado la "situación ideal de habla" que él tanto defendió, su muerte obliga a preguntar: ¿quién tomará el relevo en la defensa de la palabra como única arma legítima en democracia?