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Soy un espécimen raro, artista que vive de lo que hace: Ricaño
Dentro del tercer Foro de Empresas Creativas, que se realiza en Xalapa, el dramaturgo Alejandro Ricaño habló sobre las distintas maneras de hacer teatro en México.
¿Qué papel juega la inversión en la calidad y la estética de una obra de teatro? Esa es la pregunta que intentó contestar el xalapeño en su conferencia titulada "Hacia un teatro de inversión privada", con la que se dio inicio a las actividades del tercer Foro de Empresas Culturales.
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Alejandro Ricaño comenzó con una anécdota personal. Siendo estudiante de la Universidad Veracruzana, tuvo su primer encuentro con las dificultades de montar una obra en un foro. "Existe una naturaleza endogámica de la comunidad teatral y artística", explica, haciendo referencia a que existe esta idea de que la creación se consume únicamente por los mismos creadores.
"Hay un cúmulo de posibilidades en el teatro, pero lo que genera son prejuicios respecto al tipo de teatro que se va a hacer. El autoconsumo, para los mismos teatreros, y la gente de teatro, limita el alcance de las obras".
En la formación tradicional del teatro, insiste Ricaño, la obra se gesta teniendo ya en mente el modelo de producción que implicará, si será independiente, colaborativo, o de otro tipo, para luego pensar en el modelo estético (clásico, experimental, del cuerpo), y comenta que en la academia, existe el prejuicio de que el teatro comercial se contrapone a lo estético, a lo cultural.
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"Cuando hablamos de un teatro comercial no estamos hablando de modelos estéticos ni de contenido, sino de un modelo de producción. El teatro comercial solo se llama así porque tiene inversión privada".
Los modelos de producción
Para ejemplificar las distintas maneras de hacer teatro, Alejando Ricaño divide los modelos de producción en 4 grandes bloques, independientemente del contenido estético de la obra.
El primer modelo es el del teatro independiente. Este tipo de producciones se va construyendo con las posibilidades económicas de los mismos actores y productores. Ricaño asegura que es austero, pero que se vale en gran medida de los procesos de imaginación. Este modelo puede ser montado en foros pequeños y la ganancia es mínima.
El teatro Subsidiado por el estado es otra opción. Programas como el Fonca o apoyos del Inba, por mencionar a algunos, suponen una oportunidad de montar algo más complejo. El problema con este modelo, según Ricaño, es que la taquilla va también para el estado.
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Luego está el teatro de inversores privada, donde en ocasiones entran los conflictos de interés. Alejando contó al auditorio que, en ocasiones, Los productores, con tal de tener una buena taquilla, apuestan por nombres conocidos que no están a la altura de las exigencias de la obra.
La solución de Ricaño es un modelo híbrido, en el que exista una inversión privada pero que no ponga en peligro la integridad estética de la obra. A través de programas como Efiteatro, una empresa privada puede deducir hasta dos millones de pesos de su facturación anual, gracias una facilitación de la Secretaría de Cultura.
"Gracias a programas como Efiteatro, se elevó la producción teatral en un 200% en México. Con este esquema no se tiene que recuperar y doblar la inversión, y pueden entrar otros patrocinadores donde lo estético no se ve violentado", concluye.
Para conocer más sobre las ponencias y talleres que se están realizando en El Foro de Empresas Culturales, puedes ingresar a www.empresasculturalesivec.com
mariana.ampudia@eleconomista.mx
erp