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Respeto a los límites planetarios, piden expertas ambientales
Estamos en un momento fundamental, “podemos decidir cómo se ve el futuro; esta es una oportunidad para dejar un mundo mejor. Hay que recordar que las comunidades de pueblos originarios han sabido vivir en armonía con la madre Tierra por miles de años y la naturaleza tiene millones de años viviendo en armonía, podemos aprender de eso”, dijo Xiye Bastida, activista climática mexicano-chilena, en el "Foro L'Oréal For The Future Planet Talks".
“L'Oréal For The Future Planet Talks”, primer foro de sustentabilidad del sector privado en México. Foto: Cortesía.
Con el objetivo de impulsar acciones enfocadas en la transformación que asegure el respeto de los límites planetarios, el empoderamiento del ecosistema de negocios y la contribución para resolver los desafíos sociales y medioambientales del mundo, se llevó a cabo el primer foro de sustentabilidad del sector privado en México, con el nombre “L'Oréal For The Future Planet Talks”.
En este espacio expertas ambientales alzaron la voz para compartir ideas y tomar acciones que permitan frenar el cambio climático, así como incentivar una transformación sostenible, que asegure la viabilidad del planeta como hábitat para el desarrollo humano.
En el panel Líderes de la Sustentabilidad, participaron: Dolores Barrientos Alemán, representante del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente; Gemma Santana Medina, experta y estratega socio ambiental; y Xiye Bastida, activista climática mexicano-chilena y miembro de la nación indígena mexicana otomí-tolteca.
Barrientos Alemán puso sobre la mesa el atraso de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, asegura que no estamos logrando combatir la triple crisis planetaria: El cambio climático, la pérdida de la naturaleza y la contaminación del agua, tierra y aire. Dijo que en ese sentido, desde la ONU se comunica a nivel político, social, y de comunidades, la necesidad de generar acciones para combatir la triple crisis que compromete el futuro.
“México vive en este momento un incremento de temperatura mayor al incremento que tenemos a nivel global, gracias a estudios realizados desde Naciones Unidas y junto con la Universidad Nacional Autónoma de México, se determinó un incremento de 1.8°C, mientras que de manera global se habla de 1.2°C, la meta global es de 1.5°C y nosotros ya lo sobrepasamos. La evidencia son las olas de calor del mes de junio, que provocaron muchas muertes, tan solo en Nuevo León se habla de más de 800 personas que fallecieron por efectos del calor”.
¿Qué estamos haciendo para, por un lado, bajar las emisiones de gases que provocan el calentamiento global, y por el otro adaptarnos en nuestras comunidades a esos impactos tan fuertes que nos presenta el cambio climático? La invitación es a poner este tema en todas las agendas, desde las personales, hasta las comunitarias, empresariales y políticas, “pues no hay retorno”.
Los ecosistemas empresariales requieren de acción
Por su parte, Santana Medina compartió que hablar del sector empresarial es hablar de personas, que la economía depende de las personas, pero, además, que las personas dependemos del medio ambiente para vivir. “El tema ambiental no puede verse de lado en los espacios laborales porque impacta la vida de las personas en salud, economía y negocios”. Dijo la especialista, por eso para el sector privado hoy en día es indispensable medir sus riesgos climáticos y cómo están contribuyendo en su cadena de valor en la triple A: Agua, Aire y Alimentos.
Argumenta que la crisis climática tiene muchos síntomas, “el primero ya lo estamos viviendo se trata de la crisis hídrica, el segundo es la crisis alimentaria y luego la crisis de biodiversidad, por lo que efectivamente nos enfrentamos a un punto de no retorno”. Esto, dijo, “no solo es para que nos preocupemos, sino que nos ocupemos”.
Por ello dijo que el sector privado puede mejorar sus cadenas de valor, comprometiéndose a reducir sus Gases de Efecto Invernadero, además de que contribuyan con bonos de carbono para otros proyectos en México. “Hoy vivimos la mayor tala clandestina, la deforestación más alta de la historia, y la crisis hídrica más drástica de todos los tiempos”.
Comparte que, para poder pasar a energías limpias, las empresas tienen que pasar por una transición de una agroforestería, agroecología, y una transición a modelos más sostenibles que vitaminen la tierra, garanticen la calidad del aire y el acceso al agua.
En ese sentido, Deborah Armstrong, presidenta y CEO de L’Oréal en México, compartió sus compromisos como empresa: “Buscamos reutilizar el 100% del agua que empleamos en nuestros procesos industriales, usar sólo energía verde, que la totalidad de nuestros empaques sean rellenables y reciclables, que el 100% de los ingredientes que utilizamos provengan de fuentes sustentables y que el 100% del plástico utilizado en nuestros empaques sea reciclado o de origen biológico”.
No hemos vivido como el planeta merece
Por último, Xiye Bastida compartió con el auditorio: “La forma en que mis papás me han enseñado a vivir la vida y ver al mundo es con reciprocidad, si tomo algo, tengo que devolverlo”.
Desafortunadamente a corta edad se dio cuenta que la mayoría de las personas no piensan igual, que “están desconectados”. Platica que sus papás le decían, “nosotros estamos aquí para vivir en armonía con la madre naturaleza”, pero cuando volteaba, el panorama eran aguas de desechos de fábricas en el río Lerma, “tenemos subir las ventanas porque cuando manejamos, no podemos respirar”.
“De dónde vengo (San Pedro Tultepec, Estado de México), es un lugar que se puede considerar afectado por la crisis climática no solamente de una manera, tenemos contaminación, sequías y también inundaciones, además de negligencia por parte de diversas instituciones(...) ¡Yo vivo la crisis climática, está aquí!”.
Ella narra que, ante la indiferencia, y ya viviendo en Nueva York por cuestiones laborales de sus padres, decidió dejar el salón de clases y todos los viernes por más de cien semanas estuvo parada afuera de las Naciones Unidas pidiendo “¡justicia climática ya!”, pero eso no es suficiente. “Nos organizamos de manera masiva y hace cuatro años logramos que 300,000 personas salieran a marchar en las calles de Nueva York y mundialmente 7.2 millones de personas, liderado por jóvenes alrededor del mundo. Este es el único movimiento donde hay personas organizándose en todos lados, esto es una nueva ola de energía porque sé que mis nietos estarán vivos en el año 2100 y yo me los imagino caminando en un mundo incierto con más olas de calor, incendios, inundaciones”.
Asegura que no hemos vivido como el planeta merece, y ahora estamos en un momento fundamental, “donde podemos decidir cómo se ve el futuro, esto me llena de emoción, no dolor, soy una optimista climática porque sé que esta es una oportunidad para dejar un mundo mejor. Hay que recordar que las comunidades de pueblos originarios han sabido vivir en armonía con la madre tierra por miles de años y la naturaleza tiene millones de años viviendo en armonía, podemos aprender de eso”.