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Arte e Ideas

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Músicos ven en el aislamiento oportunidad para cautivar públicos

La agrupación Sonex llega a países donde no ha viajado, mientras que el sello de jazz Pitayo Music lleva conciertos a personas que no pisaban un club.

Agrupación Sonex. Foto EE: Cortesía

Las medidas de repliegue por la propagación de la enfermedad Covid-19 han sometido a las artes escénicas a un replanteamiento de su campo de acción, la remuneración de su arte y la proximidad con el público. La industria de la música ha tratado de hacer de las proximidades de lo digital su principal nicho, toda vez que incluso en los países donde las medidas de aislamiento se han relajado, el horizonte para la apertura de foros pequeños, medianos o monumentales para el disfrute del arte sonoro aún no se avizora.

La situación para los gremios de la música es diversa, dependiendo de su capacidad de resiliencia y de la convocatoria de cada proyecto. En el caso de la música para públicos específicos, como el jazz, la música del mundo, la experimentación, el campo es igual de variopinto: hay quienes se declaran paralizados y en el abismo económico y aquellos que se han resignificado y hallaron en el encierro la oportunidad de captar ingresos y conquistar nuevos públicos.

Este diario recogió el testimonio de la agrupación Sonex, integrada por cuatro músicos originarios de Xalapa, Veracruz, con una propuesta de fusiones del tradicional son jarocho con géneros como el jazz, rock moderno, ritmos africanos y flamenco, y que este 26 de junio lanza, con todo y emergencia sanitaria, su tercer álbum: “Bailando”. También recabó el caso de Pitayo Music, un sello discográfico independiente especializado en la escena de jazz de la Ciudad de México, fundado en 2017 e impulsor de más de 30 producciones de larga duración, así como de una iniciativa de conciertos en línea para ayudar económicamente a músicos de la escena en precariedad.

Jerónimo González García, jaranero y bajista de Sonex, comparte que la agrupación, ya con 16 años de existencia, llegó a la pandemia totalmente adaptada a la promoción digital.

“Ha cambiado el consumo de la música, pero no por ello se ha debilitado o ha perdido valor; al contrario, nos lleva a sitios donde la gente nunca nos podría escuchar de otra manera. Nos oyen en países que jamás hemos visitado. En estos días hemos finalizado la mezcla, que se llevó a cabo en San Francisco, y el máster lo hizo John Greenham, el ingeniero de audio ganador del Grammy por el disco de Billie Eilish. Que llegáramos a él se debe a las plataformas”, relata.

Por su parte, Juan Pablo Aispuro, contrabajista, compositor y fundador de Pitayo Music, opina que si bien la experiencia física del jazz es fundamental, el disfrute sonoro es una esencia de la música de la que todavía es posible disfrutar a través de los conciertos que este proyecto colectivo ha impulsado durante la pandemia.

“A los conciertos online deberíamos concebirlos como otro ente, distinto a un concierto presencial. Hemos tenido un buen incremento en la venta de boletos. En los últimos dos estuvimos arriba de los 100 boletos vendidos. Para un venue de la Ciudad de México esto es más de la gente que le cabe. Nos estamos dando cuenta que hay mucha gente que quizás no permanece observando las presentaciones, pero las escucha. También nos dimos cuenta que estamos llegando a un público de mayores de 60 años que tampoco salía a consumir el jazz en los bares y los lugares de moda, porque sienten que no pertenecen”, comparte Aispuro.

Sonex lanzará el disco “Bailando” este viernes en todas las plataformas y ya planea un concierto en vivo vía streaming que permanecerá grabado para posterior disfrute del público.

“Nos atrevimos a lanzar el disco porque ya llevábamos muchos meses trabajándolo y pensamos que esta situación nos podía convenir en el sentido de más gente tuviera el tiempo de escucharlo desde su casa. Ya estaba pactado, así decidimos continuar con el plan. Va a ser un año de mucha música con Sonex, queremos compartirla con todos a pesar de esta situación extraordinaria”, añade Jerónimo González.

Para ayudar en los gastos de emergencias de una comunidad de más de 20 músicos de jazz, Pitayo Music lanzó el proyecto Pitayo Cares, con presentaciones periódicas a través del sitio web http://www.pitayomusic.com/conciertos-online, con costos distintos, cuyo 50% de los ingresos se destina al fondo para el gremio y el resto se emplea para garantizar la operatividad y requerimientos técnicos.

“La contingencia ya lleva mucho tiempo y habemos muchos músicos que ya vemos los problemas cerca de la puerta. Hay gente que tocaba cinco veces a la semana o con grandes y le iba bien, pero no daban clases en la universidad o particulares. Entonces, cuando esto cayó, los tomó desprevenidos. Hubo otros que tenían alumnos y pudieron continuar en línea, pero, con el paso del tiempo, esos alumnos se están quedando sin dinero y cancelan las clases. Justo ahora es complicado, pero creo que, a lo mejor al jazz no le va a ir tan mal porque si abren lugares para 20 personas, esa es la cantidad que normalmente convoca este género. Vamos a encontrar formas rápidas y creativas de presentarnos, pero, mientras eso no suceda, la gente que consume música debe de entender que comprarla no es un lujo, es pagar por lo que vale, para apoyar al artista por lo que está haciendo. Estamos muy mal acostumbrados con el streaming”, concluye Aispuro.

La música no para de sonar. Ha sido esencial a manera de paliativo de este momento sin precedentes de la humanidad.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

kg

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