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Arte e Ideas

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Misión: sacar a Joy Laville de su "inclusión forzada" en el arte mexicano

El Museo de Arte Moderno mostrará 36 obras inéditas de la artista inglesa naturalizada mexicana, a quien se le quiso insertar dentro de movimientos como el nacionalismo, el abstraccionismo e incluso la Ruptura, señalan los curadores de la muestra “Joy Laville. El silencio y la eternidad”, que abrirá el próximo 3 de agosto.

Foto EE: Rosario Servin

“Hay que insertar a Joy Laville en el discurso del arte universal y no seguir forzando su inclusión dentro de la propia historia del arte mexicano, porque es una artista por derecho propio. Esa es una deuda historiográfica”.

Ésta es la convicción del equipo curatorial encargado de la exposición “Joy Laville. El silencio y la eternidad”, que tendrá lugar en el Museo de Arte Moderno (MAM) a partir del 3 de agosto y hasta el 29 de octubre, integrada por casi 90 obras de la artista inglesa–mexicana provenientes de la colección del museo, la SHCP, una colección privada y, a destacar, 36 piezas inéditas provenientes de la colección personal de la artista, las que nunca quiso vender, así como de la colección de su hijo, Trevor Rowe.

Una semana antes de la exposición, a casi un mes de cumplirse el centenario de su natalicio y a cinco años de su fallecimiento (1923–2018), el equipo curatorial encabezado por Carlos Segoviano y Lucía Peñalosa, junto con Patricia Torres, coordinadora de la Galería de Arte Mexicano (GAM), gracias a la cual se logró la suma de esa invaluable selección de obras inéditas y favoritas, conversa sobre esta visión no explorada en la obra y la persona de Laville.

“Queremos sacarla de lugares que nos parecen estereotipados, por ejemplo, cuando se habla de la obra de Joy Laville solamente por su rama cromática o la manera en que componía sus fondos casi en un tono abstracto”, señala Segoviano.

No todo es lo que parece

Se decidió renunciar a la exposición retrospectiva y, en su lugar, explica el equipo, el MAM presentará cuatro núcleos que reevalúan la gran obra de Laville desde sus minucias hasta la magia que convoca su apreciación en conjunto. En primer lugar, está la corporalidad, la visión no hegemónica sobre el cuerpo humano, una muy vinculada con la historia del arte, desde las Venus de Willendorf o el trabajo de Matisse y Roger von Gunten.

“Con la representación de Joy no vemos al cuerpo femenino y desnudo que es sujeto de contemplación, sino más dimensiones. Ésas son las obras mucho más personales y cercanas”, anota Peñalosa.

En el segundo núcleo se concentran las escenas íntimas y los espacios cotidianos. Todos los cuadros reunidos que, como una pléyade, permiten un estallido de interpretaciones: “te encuentras con que lo que podría ser una escena íntima, en realidad tiene una carga existencialista increíble. Es una persona en su espacio habitual, pero, de repente, algunas ventanas o cuadros al fondo comienzan a parecer pasajes a otra dimensión. Incluso la misma configuración de los sitios no deja claro si es un interior, un exterior o un escenario”.

En su libro "El malestar de la cultura", Sigmund Freud retoma una conversación con el escritor francés Romain Rolland acerca de la existencia de dios. En la paráfrasis del curador: “Rolland le dice: ‘cuando estás frente a la playa y ves el océano inmenso, ¿no te das cuenta que hay algo más grande que tú?’. Freud responde: ‘precisamente, cuando el humano se da cuenta de lo pequeño que es en el Universo y ve la vastedad que yace frente a él, tiene la necesidad de crearse a dios, algo que justifique su existencia’”. Más allá de tomar parte, ese es el punto de partida para el tercer núcleo: las marinas de Laville.

Finalmente, en el bloque de cierre se presentan por primera vez los bocetos en acuarela que Laville hizo para las portadas de los libros de Jorge Ibargüengoitia, quien fue su cónyuge de 1973 y hasta la muerte del autor en un accidente aéreo en 1983. En esta última estación, el público asistente al MAM podrá percatarse de que, si bien los aviones ya eran parte de la iconografía de la pintora, después de la muerte del guanajuatense el armatoste se vuelve reiterativo en los cuadros, como una especie de sublimación o duelo.

¿Por qué es importante asentar a Joy Laville en el mapa mundial del arte?

Peñalosa y Segoviano responden que, al haber concretado gran parte de su obra en México, y con la manía generalizada de contar la historia desde las visiones nacionalistas, se le insertó con calzador dentro de los grandes momentos del arte mexicano, sobre todo entre los nacionalismos y la llegada de la abstracción e incluso se le quiso insertar dentro de la Ruptura, pero los entrevistados opinan que aquellos fueron criterios reduccionistas y, por tanto, injustos.

Hoy en día, suma Patricia Torres, llevar a una artista al plano mundial, incluso tan consagrada como es Joy Laville, ubicarla en esa universalidad que reclama su obra, es más complicado que antes, por temas diversos: costos de transportación, seguros, disposición interinstitucional, falta de voluntad para tomar riesgos económicos, pero, sobre todo, por ser mujer. “Es complicadísimo que las artistas logren trascender la barrera internacional, la de posicionamiento en un mercado que está inundado con artistas que llegan al tope de precios y llegan a subastas, pero generalmente no superan el filtro de la historia del arte”.

Para Lucía Peñalosa, mitificar a la figura del artista para consagrarlo en el mercado o en los libros “puede ser un arma de doble filo, pero también da pie a que otras y otros artistas también se beneficien del gran foco, ya sea por ser de la misma generación o por las relaciones estéticas”. Por lo tanto, es un arma de doble filo que vale la pena usar.

Las portadas para Ibargüengoitia

En el año 2018, precisamente el año de la muerte de Laville, la editorial Planeta cambió las portadas que Laville había hecho sobre los libros de su pareja. El pretexto, señala el cocurador, es que el humor negro y los temas políticos y policiacos en la obra de Ibargüengoitia no se reflejaban en los colores pastel y las escenas “alegres” de la artista.

Joy Laville. El silencio y la eternidad

  • Museo de Arte Moderno
  • Del 3 de agosto al 29 de octubre
  • Sala Gamboa
  • La exposición se integrará por:
  • 89 obras, entre ellas, 16 libros para los que colaboró la artista
  • 10  esculturas
  • 37 obras inéditas integradas con la ayuda de la Galería de Arte Mexicano

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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