Lectura 3:00 min
La increíble leyenda de Ramanujan
Lo increíble de Ramanujan no es tanto su brinco profesional, sino que éste se dio gracias a las inmensas habilidades matemáticas que desarrolló por su cuenta, sin haber tenido una educación formal ni universitaria.
Uno de los más grandes matemáticos de principios del siglo XX, Godfrey Harold Hardy, se dispone a dar una charla ante un auditorio de jóvenes.
Pero el hombre de unos 60 años no va a hablar de su propio e importante trabajo, sino del que hizo un joven que unos 40 años antes le mandó un carta llena de fórmulas matemáticas medio mal escritas pero que evidenciaban a un verdadero genio.
Esa escena es el principio de El contable hindú, de David Leavitt, que cuenta la historia fascinante de Srinivasa Ramanujan, quien pasó de ser un humilde contador del Departamento de Cuentas de la Autoridad Portuaria de Madras en India, a codearse, en Cambridge, Inglaterra, con los integrantes del Trinity College, como Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein y John Maynard Keynes.
Lo increíble de Ramanujan no es tanto su brinco profesional, sino que éste se dio gracias a las inmensas habilidades matemáticas que desarrolló -y esto es lo excepcional- por su cuenta, sin haber tenido una educación formal ni universitaria. En ese sentido se ha especulado si se trató de la mente matemática con mayor potencial que haya existido, aunque ciertamente no tuvo oportunidad, en parte, a causa de su muerte a los 33 años, de desarrollarse plenamente.
La prematura muerte de Ramanujan, por causas aún no aclaradas pero sobre las cuales Leavitt plantea una hipótesis conmovedora, no impidió que se convirtiera en una leyenda y que se superara, si no en descubrimientos, sí en fama, a su descubridor.
La historia novelada por Leavitt está sólidamente documentada pero, más que eso, aborda temas muy complejos, no sólo en el terreno de las matemáticas (hay incluso algunas fórmulas). Y es que Leavitt no se arredra a la hora de plantear escenas donde Keynes, Russell o Wittgenstein (además de Hardy y Ramanujan, claro) platican, están en la intimidad, uno tiene halitosis y a otro el sexo lo distrae demasiado de sus pensamientos serios...
Los conflictos surgen por todas partes. Por ejemplo, en el terreno religioso, Hardy fue el primer catedrático de Cambridge que pidió permiso para no asistir a los servicios en la capilla, pero Ramanujan en un principio no quiere ir a Inglaterra porque su religión le prohíbe cruzar el océano y luego asegura estar convencido de no ser más que un vehículo de verdadero genio matemático: la diosa Namagiri.
En la comida, nadie en Inglaterra de antes de la II Guerra Mundial está realmente preparado para dar de comer a un estricto vegetariano, y después, con la guerra encima, menos; en el amor, ¡uf!, aquí sí que hay conflictos y pasiones, desde los que se dan bajo la tradicional seriedad inglesa hasta la nostalgia de Ramanujan, quien dejó India poco después de casarse con una joven que seguramente es atormentada por la madre del matemático
No es una certeza matemática, claro, pero sumando semejante material al oficio de Leavitt el resultado no podía ser sino estupendo.
El contable hindú
- Autor: David Leavitt
- Editorial: Anagrama
- Páginas: 620
- Precio: $480
manuel.lino@eleconomista.mx