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La historia jamás contada
La cinta de Antonio Serrano sobre Miguel Hidalgo, de la cual es argumentista y guionista Leo Mendoza, muestra a un Padre de la Patria hasta ahora desconocido para los grandes públicos.
Leo Mendoza, cuentista, biógrafo, antólogo y gustador de saberes relevantes y nimios, me invitó a la primera exhibición privada de la película Hidalgo, la historia jamás contada, de la cual es argumentista y guionista, que se estrenará el próximo 16 de septiembre en más de 400 salas cinematográficas.
Con dirección de Antonio Serrano, Demian Bichir en el papel de Miguel Hidalgo y Costilla, y un elenco en el que aparecen Ana de la Reguera, Cecilia Suárez, Miguel Rodarte, Plutarco Haza y Juan Carlos Colombo, entre otros; y la producción de Astillero Films; la cinta muestra a un Padre de la Patria hasta ahora desconocido para los grandes públicos.
En un principio la película llevaba por título Hidalgo Moliére, pues el film, que inicia en el Hospital Militar de Chihuahua donde el independentista fue fusilado, trata, de manera amable, divertida, lúdica, de los recuerdos de un Miguel Hidalgo que gusta y conoce de teatro, y que lleva a escena en San Felipe Torres Mochas una adaptación de la comedia Tartuffe ou l´imposteur (Tartufo o el impostor), en la que se hace una crítica a ciertas autoridades eclesiásticas, sátira aún vigente a razón de la intolerancia y doble moral de la Iglesia mexicana.
El título, a la postre, por cuestiones de mercadotecnia cambia a Hidalgo, la historia jamás contada, y sus hacedores fílmicos bajan del pedestal al personaje histórico, monolítico de la cultura oficial patria -la del priato, por supuesto- para convertirlo en un hombre con vicios y virtudes, y si bien lo presentan con un pensamiento y actitudes un poco adelantadas para su época, se patentizan sus cualidades humanas: padre de dos hijos, mujeriego, bebedor, juerguista, bibliófilo, melómano, bailador, inconforme ante la estupidez o los abusos de poder y, sobre todo, que sabe gozar de aquello que la vida le ofrece.
El largometraje, a decir de sus realizadores, se basa en hechos comprobables; sin embargo, por cuestiones dramáticas que exige la propia historia cinematográfica, contiene elementos de ficción que en nada afectan a los puntos nodales de lo que se cuenta.
El argumento y guión están bien trabajados, tanto o más que la anterior película de Leo Mendoza y Astillero Films, El viaje de Teo; también la dirección y edición de Antonio Serrano es bastante buena y supera por mucho su Sexo, pudor y lágrimas, que ha sido una de las películas más taquilleras del cine contemporáneo mexicano; las actuaciones de Demian Bichir, Ana de la Reguera, Miguel Rodarte, Cecilia Suárez, Gerardo Trejoluna, Carolina Politi y la de Aranda -cuyo nombre no logro recordar, pero es el que sale de comerciante y actor- son magníficas. Asimismo cabe destacar que la música original de Alejandro Giacomán le da a la historia un toque aún más gozoso.
Se trata de un trabajo que a la vez que entretiene, profundiza, tanto así que es probable que las autoridades eclesiásticas busquen su censura; que a la vez que cuenta una historia en diferentes planos espacio-temporales, el espectador nunca se pierde; que a la vez que no busca ahondar en temas de la Independencia de México, el público encuentra señales del porqué Miguel Hidalgo y Costilla tomó las armas.