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Hasta pronto, Magda
Día de muertos, en el año en el que más nos hemos llenado de ellos. Los homenajes post mortem son un vicio de lo vivos, lo hacemos para curarnos en salud, para contarle al mundo lo que era quien ya no está, para demostrar nuestro afecto, nuestra admiración, cuando ya es demasiado tarde. Usamos a los que se fueron para expresarle cosas a los que todavía están. Y como todas las personas, aquí estoy, dedicando las siguientes palabras a una mujer que dedicó su vida a jugar a las vencidas con el tiempo: tuvo una visión que la adelantó a su época, estiraba los minutos, desafió los años que regularmente duran las producciones en televisión, y finalmente se fue antes de tiempo.
Escribo sobre Magda Rodríguez, quien fuera productora del programa Hoy, desde la limitada visión y experiencia que tuve con ella cuando fue productora de Con Sello de Mujer. Lo hago también, desde la perspectiva que dan los años para apreciar a las personas y sobre todo, con un profundo respeto para su familia.
“Yo siempre voy a ser productora”, nos decía en alguna de las tantas juntas previas al programa, dejando claro que si por falta de audiencia, el programa terminaba, ella siempre iba a seguir produciendo, y lo cumplió. “Yo quiero producir eso”, se refería al programa Hoy, en esa junta destacaba todo lo que la competencia estaba haciendo y nosotros no, era franca, directa y concisa. Se fue, no sólo siendo la productora del programa que siempre quiso hacer, sino recién habiéndosele renovado para producirlo por un año más.
Magda era poseedora de una energía que parecía remolino, nunca he visto a una persona a la que la cabeza le gire a la misma velocidad que a ella. “Era una máquina”, me dice una amiga quien también la conoció. Creaba y generaba contenidos como si fueran chasquidos y a la vez, tenía ese talento tan útil y que tan pocas veces acompaña a quienes se dedican a producir: era una maestra de las ventas.
“Es el primer programa hecho por mujeres para mujeres”, nos repetía. Su idea era que transmitiéramos esta emoción a la audiencia. Confieso, han sido los años, los que me han permitido entender y dimensionar lo que eso significaba. Yo llegué al programa en sus últimos años, lo que hacía parecer que tener un programa para mujeres, era algo normal. Y no, la revista matutina, aunque coloca en su imaginario a las mujeres como audiencia principal, está pensada por hombres, es parte de un sesgo sistemático. Eso explica los “ballets” (bailarinas) o los escotes como parte común en sus contenidos. Así que no sólo fue la primera en hacer un programa de revista exclusivo para mujeres, también fue de las primeras mujeres en producir programas unitarios.
La recuerdo imparable, siempre con un Swarovski al pecho. Magda Rodríguez se fue, y a su paso dejó una inmensa escuela por la que pasamos muchos. Deja también, una familia de mujeres tan fuertes como cada uno de los pasos que dio mientras estuvo aquí.
Hasta pronto, Magda.