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El teatro escudriña en los tabús sobre la muerte
¿Por qué en otros países resulta impensable siquiera realizar un funeral para la persona fallecida y mucho menos poner a la vista una fotografía, mientras que en México es una celebración? ¿Realmente somos tan diferentes? La puesta en escena “De los muertos no se habla”, un trabajo checo-mexicano, se estrenará por única vez en México después de presentarse en Praga.
Han pasado los días más importantes del año para celebrar a aquellos seres queridos que han trascendido y a quienes evocamos con ahínco durante esta temporada. Pero lo cierto es que en nuestro país la memoria de las personas fallecidas no cesa: se les recuerda, se les evoca y también se conversa con ellas.
En México, la muerte, una vez sucedida, es un tabú en mucho menor medida de lo que puede ser para otras sociedades. Resulta interesante enterarnos de que hay culturas que ejercen con mucha más libertad temas relacionados con la sexualidad, el cuerpo y otras actividades relacionadas con el ocio, mientras que en México podemos todavía encontrar algunos grados de tabú alrededor de actividades como las que arriba se sugieren.
Pero lo asombroso es que la muerte como un hecho trascendental: hablar de los muertos, recordarlos, evocarlos y, por supuesto, vincularse espiritual, verbal y simbólicamente con ellos, vaya que es un gran tabú en otros países, a diferencia del nuestro, donde lo anterior es motivo de júbilo, aunque no por ello falto de solemnidad.
“¿Hemos perdido el contacto con la única certeza en nuestras vidas?”. Ésa es la primicia de la obra de teatro “De los muertos no se habla”, una puesta realizada como una colaboración entre la compañía checa Spielraum Kollektiv, integrada por Linda Straub y Mathias Straub, y el director mexicano Juan Manuel García Belmonte, que se estrenará en nuestro país el próximo 11 de noviembre en el Teatro María Grever, en León, Guanajuato, en el marco del Festival Internacional de Arte Contemporáneo de León (FIAC), esto, después de presentar un “work in progress” de esta misma obra en Praga.
Teatro vivencial entre dos culturas
“La diferencia más grande entre ambos países es que en la República Checa es difícil hablar sobre la muerte, tanto como es difícil saber qué hacer cuando alguien se muere, porque las tradiciones rituales eslavas ya no se conocen y las tradiciones cristianas no son tan fuertes como lo son en México. También es difícil encontrar apoyo para cuando alguien fallece, es decir, sí hay servicios funerarios, pero la mayoría de las personas no hace funerales porque simplemente no saben para qué”, comenta con este diario la cofundadora de Spielraum Kollektiv, Linda Straud, quien es la dramaturga y también coprotagonista de la obra junto con la actriz mexicana Valeria Oviedo.
Se trata de una obra documental y también biográfica en la que ambas protagonistas cruzan testimonios sobre la manera en la que se lidia con la muerte tanto en República Checa como en México. Mientras que en el país europeo la muerte es un desplazamiento del que es mejor no hablar, donde el olvido es el remedio más oportuno e inmediato, en nuestro país la trascendencia termina siendo otra forma de convivencia, no necesariamente feliz, pero siempre presente.
“Dos intérpretes, checa y mexicana, confrontan sus propias experiencias con textos de no ficción, el lenguaje de los números y las ideas de artistas checos y mexicanos que han abordado el tema de la muerte”, indica la carpeta de la obra por estrenarse en México gracias a un subsidio de la Unión Europea.
Linda Straub retoma que: “en México puedes ver las fotos de los muertos, los ves en todos lados, la gente habla sobre ellos y no se les esconde. En la República Checa, cuando alguien se muere, es difícil poner siquiera una imagen porque cada vez que la ves, no sabes qué hacer, la gente no quiere hablar sobre los trascendidos porque no quieres causar daño a los otros. Pero en México, en 2017, vi por primera vez que la muerte puede ser un motivo para alegrarse al pensar en tus muertos. Y esto fue definitivamente impresionante para mí”.
Pero, ¿realmente somos tan festivos y ellos son necesariamente tan evasivos? ¿Cuál es la relación entre el deterioro de los vínculos afectivos y la desaparición de la identidad cultural? ¿Nuestras tradiciones pueden estar en riesgo de desaparecer por olvido? Estas preguntas seguramente saltarán a la palestra el próximo 11 de noviembre.
Será la única ocasión en que la obra se presente en nuestro país, al menos para este año, pero se espera que el próximo año la obra pueda presentarse en otras sedes del país.
Más información sobre la puesta en escena y el colectivo:
https://www.youtube.com/watch?