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El erotismo de lo sagrado
Felipe Santiago Gutiérrez, pintor fundamental del romanticismo mexicano.
Foto: Cortesía Munal.
En los pliegues de nuestra piel se esconde el erotismo. Sentimos una descarga eléctrica cuando alguien nos acaricia, el contacto con el otro cuando es consentido se convierte en una reacción química que nos deja sin habla.
Esa reacción se vuelve inefable cuando se trata del contacto con lo divino. No es casualidad que las representaciones pictóricas y escultóricas de la Virgen cuando recibe el rayo de Dios la pinten en pleno arrobamiento erótico, cercana al orgasmo.
Pensaba esto cuando recorría Discursos de la piel, la gran retrospectiva de Felipe Santiago Gutiérrez (México, 1824-1904).
Gutiérrez, pintor mexiquense que incluso tiene un museo dedicado a su obra en Toluca, pintaba imágenes religiosas que lindaban con el erotismo más desnudo. Fue Gutiérrez uno de los primeros mexicanos en colar desnudos femeninos en el arte sacro.
Recorrer Discursos de la piel, gran exposición, requiere su tiempo. Hay que detenerse en cada pieza y apreciar la técnica impecable del pintor y explorar su mente caliente más que tibia. ¿Qué estaría pensando cuando pintó la hermosa “La cazadora de los Andes”? Una mujer que yace desnuda, de formas rotundas, sola en la montaña, como esperando a su amante o simplemente gozando ella sola de su libertad.
Pezones, caderas, bajo vientres: Gutiérrez recorría el cuerpo de sus retratados como quien acaricia a su amado.
Discursos de la piel no solo va de lo sacro. A Gutiérrez le interesaban una variedad de temas, como las escenas históricas (“El juramento de Bruto”), retratos, paisajes, escenas de viaje. El texto de sala va contando la vida de este hombre que era un verdadero ciudadano del mundo. Siendo mexicano fundó en Colombia la Academia de Artes y por eso se le aprecia mucho en aquel país.
La exposición está formada por más de 100 obras, aunque no todas son del maestro Gutiérrez. Algunas piezas conviven con obras de la colección permanente del Museo Nacional de Arte (Munal), sede de la retrospectiva. La mezcla de obras permite darnos cuenta de lo adelantado que estaba Felipe Santiago Gutiérrez a su época. Las obras que acompañan a las de Gutiérrez son de artistas de varios países como Francia, Alemania y Colombia.
El recorrido se completa con apuntes para pinturas, esbozos y dibujos que muestran la técnica muy cuidada y depurada del artista.
Discursos de la piel es una exposición para erotómanos, no solo para amantes de la pintura y curiosos del arte mexicano. Después de ver tanta piel lo único que se antoja es el retozo.
concepcion.moreno@eleconomista.mx
Museo Nacional de Arte
Tacuba 8, Centro Histórico
Martes a domingo, 10 am a 5 pm
Entrada: $60