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El drama de un boxeador en busca de redención
Bayoneta presenta la historia de un pugilista que enfrenta la decadencia y los fantasmas de sus errores sobre el ring.
“Si alguien se despierta a las 4 de la mañana para recibir golpes es porque debe ser genial”. La frase es parte de la conversación idealizada del hermano de un campeón de boxeo, cuya propia obsesión por continuar arriba del ring lo llevó a la muerte. Sostiene la charla con un boxeador mexicano, prematuramente retirado y atormentado por una efímera victoria, cuatro años atrás, que más bien destrozó su propia vida.
Miguel Bayoneta Galindez, un delgado y controvertido, otrora astro del pugilismo tijuanense, que nunca sonríe, como si su rostro estuviera paralizado por las gélidas temperaturas de su recóndito autoexilio en Finlandia, trabaja en un gimnasio entrenando a boxeadores jóvenes a la par de que lidia con sus propias culpas: una vida perdida a causa de sus puños y el abandono de su familia.
Estreno previo
Ése es el planteamiento del largometraje de drama titulado Bayoneta, último trabajo del director mexicano Kyzza Terrazas, con Luis Gerardo Méndez como protagonista, que se proyectó por primera vez en México en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y que llegará a cines nacionales el próximo 9 de noviembre.
Es una cinta que persigue a este personaje decadente, inmerso en su desolación y el alcoholismo, que se da una oportunidad con la dependiente de una cantina local que también carga con un pasado que se entreteje con el del protagonista a través de los golpes y la pérdida. Su nombre es Sarita y su esposo era uno de los pugilistas más destacados y entregados de su generación que, sin embargo, fue diagnosticado con un grave problema neurológico y quien optó por terminar con su vida antes de tirar la toalla.
Finamente, como un ser humano vulnerado, Miguel Bayoneta Galindez empatiza con las historias de los boxeadores que lo rodean, porque está de acuerdo con todos ellos que soportar golpe tras golpe es la verdadera vocación del boxeo, como lo es la vida misma.
No es sino hasta que Bayoneta decide retomar el contacto con la mamá de su hija y que enfrenta la bancarrota del dueño del gimnasio en el que trabaja, que decide volver al combate, quizás en busca de la redención de una gloriosa última vez. Con lo que no cuenta es que, para su decepción, la pelea para la que tanto entrenó ha sido arreglada, lo cual le provoca regresiones traumáticas de su última batalla y lo vuelve a sumergir emocionalmente en una catarsis con dos únicas alternativas.
La película es un ensayo ficcionado del siempre suntuoso mundo pugilístico que finalmente es una navaja de doble filo: el prestigio o la decadencia; que más que deporte, corre el riesgo de convertirse en un turbio negocio una vez que la necesidad y la ambición se encuentran en el mismo camino.
Con una duración de 101 minutos, Bayoneta es una película mexicana hablada en inglés, finlandés y español. Además es la oportunidad de ver a Luis Gerardo Méndez inmerso en un papel dramático como pocos se le podrán conocer y para el que se preparó durante seis meses con el rigor de un pugilista profesional.