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El Festival de Jazz de Polanco, preludio de invierno con pasión musical
Tan sorprendente y destacado como siempre, el encuentro musical en su 17ª edición le dio la bienvenida a importantes artistas que subieron al escenario para mostrar su gran talento.
The Last Jeronimo & Friends Festival de Jazz de Polanco
Al tiempo que aparecen los primeros signos del invierno, cientos de fanáticos y melómanos atienden el llamado a converger en Polanco para compartir su pasión por la música de jazz, la expresión más exquisita, compleja y lúdica del alma humana, que trasciende fronteras y generaciones.
Llegó la décimo séptima edición del Festival de Jazz de Polanco, el cual le dio la bienvenida a importantes artistas que subieron al escenario para mostrar su gran talento. “Es particularmente conmovedor ser testigo del aprecio y respeto que los asistentes tienen por el trabajo realizado por los músicos”, asegura Eddie Schuarz, director del Festival.
Las puertas del teatro se abrieron en punto de las 16:00 horas de este sábado 2 de diciembre. Fueron ocho proyectos distribuidos en dos días los que este año se presentaron para deleite de la comunidad que se dio cita en dos tardes nubladas, pero respetadas por la lluvia, el único factor que podría haber afectado al Festival, pues lo demás estaba totalmente listo.
Ya listos e instalados para disfrutar del Festival, Schuarz platica a El Economista que hace 25 años en México se llevó a cabo un festival de jazz organizado por una cervecera holandesa, en su momento fue contratado para organizarlo, fue tanto el éxito que él mismo se dio a la tarea de volver a organizarlo y en un barrio emblemático como lo es Polanco. “El teatro Ángela Peralta tiene 80 años y es una belleza, era el escenario perfecto. La idea era comenzar con tres amigos músicos, tocando un sábado por la tarde, unas tres horas y quedaba el festival. Sin embargo comenzó con seis horas el sábado, seis el domingo y así ya llevamos 17 años”.
“A la gente le gusta, llega, lo esperan, tanto el festival de abril como el de diciembre. Somos el único festival que se hace dos veces al año y la expectativa va creciendo cada vez más. Por eso tratamos de perfeccionarlo, conseguir mejor elenco y convocar a la gente para que las nuevas generaciones entiendan lo que es el jazz y que se abran a sus variantes”, asegura que el jazz no es “aburrido”, incluso hoy tenemos voces, piano, orquesta, muchas variantes para todo público; también hay influencias de Soul, Rock y Funk.
Asegura que se ha convertido en una tradición en la zona y el proyecto se ha consolidado gracias a los músicos, a un gran equipo detrás y al lugar tan espectacular, “es un todo”, por ello fueron nominados incluso a las Lunas del Auditorio 2019 como mejor evento de jazz. “Todos somos un gran equipo”.
Se trata de un festival familiar, donde vienen los papás con los hijos, las parejas, entre amigos, todos conviven en armonía, “en 17 años nunca hemos tenido un solo incidente, esto habla de que la música de jazz invita a la amabilidad, a la cordialidad, a la paz, que tanto se necesita en nuestro país”.
Algunos detalles del festival
Con Daniel Wong y el Mad Trío de fondo, Schuarz comparte que lo que buscan es que a un precio accesible la gente disfrute, “logramos alianzas estratégicas, más patrocinios para obtener esta producción de calidad con músicos de talla internacional, esto no pasa seguido, por eso es un festival que se ha consolidado y que se espera”.
El festival además entre los músicos también se ha consolidado, les gusta participar, “Tenemos ocho bandas cada edición, pero para elegir es muy complicado, tenemos 40 bandas que nos escriben y quieren participar, de países tan lejanos como Israel, Argentina, Brasil, también Cuba, Colombia, Estados Unidos. La difusión y redes sociales del festival también ha sido clave para posicionarnos, nos conocen y nos buscan”.
Schuarz opina también que la escena del jazz en México está bien consolidada y creciendo, sobre todo con los jóvenes, “muchos se han acercado al festival, es un puente para entender las variantes del jazz y disfrutarlas”.
Agrega que hay viejos temas en nuevos arreglos, así escuchas cosas de Stevie Wonder, Aretha Franklin, Sarah Vaughan, con arreglos y nuevas voces, frescas, con propuestas diferentes, “podemos transformar por ejemplo un clásico infantil como La Patita, de Cri Cri”. En esta ocasión Daniel Wong tomó la pieza y le dio un toque de swing, jazz, pop, “esta variable es lo mágico del jazz, cómo puedes transportar algo que es normal, haces magia y lo conviertes en algo espectacular”.
En esta edición también se presentó la orquesta del Festival, llamada Estrellas del Festival de Jazz de Polanco, con una versión de trío a dos voces, sexteto a dos voces y para abril, adelantó su organizador, se presentará la orquesta completa, que son 15 músicos y cuatro voces estelares. Es un proyecto que Schwarz fue consolidando en los últimos cinco años, comenzó con un concepto de jazz extravaganza, después de una serie de músicos y se consolidó la orquesta.
Concluye que hoy prácticamente en cada estado de la República contamos con un festival, “tan chico o grande como sea, no importa hay que hacerlo, llevar la música del género a cada rincón. Lo hacemos por pasión, es algo que me inculcaron desde los siete años, se te va metiendo hasta la raíz y hoy en día lo disfruto mucho”.
Una oportunidad única para el talento mexicano y extranjero
Luego de su participación, Jerónimo González, de Last Jeronimo & Friends, dijo a El Economista sentirse muy contento, “fue muy agradable, el público del Festival de Jazz de Polanco me encanta. Cada vez que vengo he podido traer proyectos diferentes, siempre con un aire nuevo, pero siempre muy familiar”.
Hoy Jerónimo se presentó “entre amigos”. “Me encantó poder trabajar este concepto de ponerle soul al combo, es un proyecto con personas que admiro mucho y que son muy buenos músicos, es un placer poder compartir con ellos este escenario”.
Este festival además permite darle voz a proyectos innovadores y líneas transversales donde convergen diversas propuestas, eso es algo que enriquece mucho a la música. “Este es un momento muy bueno para el jazz mexicano, hay una escena sólida de músicos interpretando no solo el jazz tradicional o en sus fundamentos, se están haciendo variantes, integrando sonidos sin perder nuestra identidad y eso es algo muy valioso, hay mucho talento con grandes ejecutantes”.
Por su parte Omar Blancas, quien tuvo la oportunidad de participar ya con las estrellas y la luna de fondo, dijo estar feliz de estar aquí y poder abordar con más géneros la escena del jazz. “Se está volviendo un medio de difusión muy padre, no es cerrado, ni exigente, eso nos permite conectar con el público y que la propuesta sea muy `de barrio´, todo mundo se va muy contento”.
De manera personal dijo que el festival le ha ayudado mucho para llevarlo al límite, “me permite explorar cosas que no sabía que podía hacer, la exigencia cada vez es mayor, eso también es una característica del Festival y se ve reflejado con el público, que al final es lo más importante”.
Omar ya había sido invitado al Festival, pero por primera vez se presenta como director de un proyecto. “Con dos cantantes como Karely Esparza, que es una cantante top en México y Erika Alvero, de España, una cantante con una trayectoria impresionante, además con músicos de primer nivel”, confiesa que se tocó música muy difícil, “pero se logró y todo salió bien, el público fue maravilloso.