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Arte e Ideas

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Del Ararat al Popocatépetl

En la primera mitad del siglo XX, 350 armenios llegaron a México, huyendo del genocidio perpetrado en su contra por el Imperio Turco Otomano.

De los mexicanos, 28.1% no permitiría que gente de otra raza viviera en su hogar; 30.1% no se permitiría vivir con extranjeros; 32.5% le negaría el asilo a personas de una cultura distinta. Tales cifras se acentúan entre adolescentes y adultos jóvenes, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis, 2010).

El 15 de julio de 1927, el Diario Oficial de la Federación publicó el acuerdo por el cual se restringe la inmigración de trabajadores de origen sirio, libanés, armenio, palestino, árabe y turco , y en 1929, la Secretaría de Gobernación y la de Relaciones Exteriores reiteran dicha prohibición, extendiéndola a chinos, polacos y rusos, porque se consideraba que habían llegado al límite en el cual su presencia era desapercibida .

El 30 de agosto de ese año, bajo la autoridad de Pascual Ortiz Rubio, se publicó la Ley de Migración, que ponía límites a la inmigración con criterios de asimilabilidad , es decir, a la capacidad de las distintas nacionalidades a asimilarse a la cultura nacional. Entre los argumentos que se esgrimían, estaba, por ejemplo, la objeción a la migración húngara, plaga de desaseados cartomancios (sic) que raptan niños .

El 27 de septiembre de 1932 en la Cámara de Diputados se discutió la posibilidad de emprender una campaña profiláctica entre los extranjeros indeseables , argumentando que no se trataba de xenofobia sino el derecho de un país a seleccionar a sus moradores de otras nacionalidades .

El 17 de octubre de 1933, en una circular escrita en clave y con la leyenda estrictamente confidencial , la Secretaría de Gobernación, a cargo de Abelardo Rodríguez, prohibía por razones étnicas la entrada al país a las razas (sic) negra, malaya, hindú y amarilla (exceptuando la japonesa); por razones políticas , a los posibles emigrantes de la URSS; por sus malas costumbres y actividades notoriamente inconvenientes , a gitanos, aventureros y eclesiásticos. Y se consideraba poco deseable la inmigración de polacos, lituanos, checos, eslovacos, sirios, libaneses, palestinos, armenios, árabes y turcos, ya que la experiencia ha demostrado que por la clase de actividades a que se dedican en el país (...) constituyen un motivo de competencia desventajosa para nuestros nacionales .

En la primera mitad del siglo XX, sin embargo, 350 armenios llegaron a México, huyendo del genocidio perpetrado en su contra por el Imperio Turco Otomano. La mayoría se asentó en el barrio de La Merced, donde, ayudados por Gabriel Babayán, considerado por muchos el patriarca de la comunidad, iniciaron una nueva vida en una cultura radicalmente distinta a la propia, a miles de kilómetros de sus hogares de infancia y con un océano de por medio.

La fascinante historia de este grupo de inmigrados, casi todos zapateros, se cuenta en el libro Del Ararat al Popocatépetl. Los armenios en México. Con textos de Carlos Antaramian y edición de Armando Hatzacorsian, publicado recientemente sin fines de lucro gracias a un programa de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades del DF, la obra relata, en voz de dichos armenios, su asimilación cultural y cómo es que hicieron de México su casa.

Las anécdotas y el acervo fotográfico del libro son una ventana a una ciudad de México ya desaparecida: de talleres familiares, picnics multitudinarios en La Marquesa y marquesinas viejas. El amor y la gratitud evidente por México de estos hombres y mujeres provenientes de las montañas bíblicas de Ararat contradice el espíritu mezquino de las leyes promulgadas en los 30 y, más importante, a la preocupante tendencia que pareciera indicar la más reciente Encuesta sobre Discriminación.

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