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Arte e Ideas

Lectura 5:00 min

De lecturas, amor ?y dolores del alma

En su nueva novela, Jeffrey Eugenides recrea un ambiente universitario, libresco y romántico para explorar la cuestión del matrimonio.

Con apenas tres novelas, Jeffrey Eugenides (Michigan, EU, 1960) se ha convertido en uno de los novelistas estadounidenses imprescindibles.

Las vírgenes suicidas, llevada al cine por Sofía Coppola, lo acerca a Salinger (jóvenes furiosos y sexuales) y a Faulkner (es una narración coral de la tragedia de toda una comunidad). Su segunda novela, Middlesex, premiada con el Pulitzer en el 2003, es una historia transgeneracional que quiere ser la gran novela americana (una más).

Tras una década en la que se dedicó a dar clases universitarias, Eugenides regresó en el 2011 con La trama nupcial, publicada este año en español por Anagrama.

PARA LECTORES

La trama nupcial de Eugenides es una novela sobre libros. Va de Jane Austen y las temibles hermanas Brontë a Thomas Merton y San Teresa; de Jacques Derrida y Roland Barthes a los papers de genómica que arrebataron la vanguardia científica a finales del siglo XX (y que, me cuentan, no la han soltado todavía).

Una novela sobre libros es una novela para lectores. Suena a pleonasmo: no lo es. No es que Eugenides esté buscando a público de una inteligencia compleja y amante de las dificultades intelectuales (una de las razones del éxito de Eugenides es su estilo directo y sus tramas divertidas: quien busque posmodernidad ilegible no la encontrará aquí), no. Está buscando a los lectores con cierta bibliografía sentimental; a ésos que pasaron su infancia y su adolescencia leyendo y creyéndose todo lo que leían. Los malencaminados por la literatura, los confundidos, los románticos; los que lloraron cuando se les acabó ese libro que lo transformó todo y los que coleccionan citas como quien dibuja un mapa del universo: para todos ellos es La trama nupcial.

LOS PROFETAS

Uno de los epígrafes de la novela es una cita de una canción de los Talking Heads, Once in a lifetime . A mí me viene a la cabeza otra frase de la misma banda: I have to sing about the book I read/ I’m embarrassed to admit it hit the soft spot in my heart ( The book I read ). Eso le pasa a Madeleine Hanna, la protagonista. Ama los libros tanto como para dedicarles su vida pero la verdad es que se siente avergonzada de ser tan cursi, tan incorregiblemente romántica . Y es que Madeleine es una estudiante de literatura de principios de la década de los 80 en la prestigiosa Universidad Brown. ¿Jane Austen, Edith Wharton, Charles Dickens, Henry James? ¡Pérdida de tiempo! Hay que dejarse de tonteras: a estudiar a Lyotard, a Barthes, a Derrida y a Foucault, desconstructores de mitos, semióticos de las emociones. Los profetas de lo de hoy .

Lo de hoy no hace feliz a Madeleine y por eso yace en su cama con la cabeza hundida en la almohada y una cruda fantástica. Es una época cínica y Madeleine tiene el corazón roto. No por el espíritu de su tiempo, sino por el amor (aunque, ¿no es el discurso amoroso una más de las víctimas del espíritu de los tiempos? ¡Ay, Roland Barthes, cuántos corazones has roto!).

Y no es la única con los ánimos bajos. Mitchell Grammaticus, estudiante de ciencias de la religión, ama a Madeleine, quien ama a alguien más (Leonard Bankhead, genio científico. Ya hablaremos de Leonard). Mitchell, un buen chico al que todos los padres aman, vive los tormentos del alma. La universidad le ha servido para hundirse en el misterio de Dios. Su único plan después de graduarse es convertirse, quizá, al catolicismo e irse, seguro, de voluntario con la Madre Teresa.

Mitchell es el personaje más complejo de la novela y eso no es casualidad. Eugenides también se fue, veinteañero, a trabajar con la Madre Teresa y pasó por varias crisis espirituales. Con Mitchell el novelista se permite regresar al Salinger más espiritual, el de Franny and Zooey. Como Franny, Mitchell repite de manera automática la Oración de Jesús ( Señor Jesucristo, hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador ). ¿Qué es la búsqueda espiritual sino una forma de romanticismo?

Y está Leonard, el hombre popular del campus, un genio científico que guarda en secreto su trastorno bipolar.

Leonard no es un personaje complejo como Madeleine y Mitchell, pero es el germen de un personaje atractivo. Madeleine y Leonard están enamorados. Y se van a hacer daño. Porque de eso trata casarse, ¿no?

AL DÍA

La trama nupcial es un intento de Eugenides de darle una puesta al día al tema matrimonial tal como lo narraban los autores (y sobre todo las autoras) del siglo XIX. No sólo es la boda, es lo que pasa antes y lo que pasa después.

El tema del matrimonio haya perdido vigencia en el mundo (véase el debate mundial en torno del matrimonio entre homosexuales, que en el fondo no es sino un debate en torno del matrimonio a secas), así que se puede considerar que la novela Eugenides no aporta nada nuevo.

Donde La trama nupcial brilla es en su ambiente: universitario, libresco e irremediablemente romántico. Una historia sobre libros y almas jóvenes y hambrientas.

concepcion.moreno@eleconomista.mx

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