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Arte e Ideas

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Consejos de Michel Franco para no perecer haciendo cine

El laureado realizador ofreció una clase magistral para arrancar su ciclo.

El cineasta mexicano Michel Franco, responsable de cinco largometrajes que le han merecido galardones como Un Certain Regard (por Después de Lucía), Mejor Guión (Chronic) y el del Jurado del festival de cine de Cannes (por Las hijas de Abril), es objeto de una retrospectiva en la Cineteca Nacional.

Para dar inicio al ciclo, el realizador nacido en la Ciudad de México en 1979 ofreció una clase magistral a un público rico en estudiantes de cine, colegas y actores.

“Me gusta pensar que es el inicio de mi carrera, que estoy apenas aprendiendo, explorando las posibilidades y el alcance de lo que puedo hacer en el cine”, dijo.

Con base en su experiencia como cineasta, rigurosamente autodidacta, Franco soltó decenas de consejos para los estudiantes que le preguntaban sobre la creación de los guiones, financiamiento y cómo convertirse en un realizador omnipresente sin perecer en el intento.

Dijo que, a pesar de las facilidades para hacer cine hoy en día, cada nuevo proyecto tiene un grado de incertidumbre que muchas veces no tiene que ver con el financiamiento, sino con la creación de historias trascendentales. “Si (el cine) fuera una ciencia exacta, a los buenos directores nunca les quedaría una película floja, y creo que no hay una filmografía así, más que la de Tarkovski y de algún otro (cineasta) impecable”, expuso.

Control total de su arte

Se reconoció como un cineasta poco ortodoxo. Explicó que le cuesta trabajo tener un productor y ha optado por producir sus propios proyectos junto con un grupo de amigos, entre ellos, Gabriel Ripstein y Lorenzo Vigas. Detalló que escribir, producir y dirigir le han permitido tener control total sobre los gastos y tiempos de una cinta, puesto que incluso antes de concebirla en papel ya tiene claro los requerimientos de cada escena.

“Después de Lucía tenía un presupuesto inicial de 18 millones de pesos. Acabamos con menos de tres millones y ha sido mi película más exitosa en términos de taquilla: tuvo un millón de espectadores. El cine es así. Te da muchas sorpresas. Estar tan arrinconado por la falta de dinero me obligó a ser más ingenioso, a depurar el lenguaje, a buscar soluciones que fueron más interesantes en lo cinematográfico. (Robert) Bresson decía que la posibilidad de aprovechar los recursos disminuye cuando los recursos aumentan”, añadió.

Refirió que los temas de sus películas dicen mucho del ser humano detrás del director, porque son obsesiones con las que ha convivido a lo largo de su vida.

“Cuando haces cine de género estás cumpliendo una función de entretenimiento que es desechable. Lo difícil de hacer cine de autor es que son películas en las que el único que tiene una necesidad profunda de que la película exista es el autor. Entonces, es difícil exigirle a alguien que la pague”, expresó.

Dijo que el primer reto de los cineastas noveles es que es fácil desanimarse si la recepción de la ópera prima es dura. “Yo creo que los directores que seguimos y seguimos somos los más necios, los que no tenemos alternativa”, continuó. También reconoció que las políticas de Estado han funcionado bien en los últimos años, a diferencia de cuando él comenzó, porque en el país se filmaba un promedio de 10 películas por año y hoy en día se concretan hasta 190.

Defiende la experiencia del cine

Franco inició filmando en 35 milímetros con Daniel y Ana (2009) y vivió la transición al digital. Sobre la democratización de la industria a partir de estas nuevas herramientas opinó que “la tecnología sí te da libertad si la sabes usar, pero es de doble filo porque le resta mucho rigor al trabajo”. Recordó que cuando corría la cinta, los actores asumían mayor compromiso por ejecutar bien su trabajo en menos tomas, que la concentración era más marcada. “Tiene que haber rigor aunque se filme en digital”, reiteró contundente.

“Se discutió sobre si el cine o el video durante años, prácticamente desapareció Kodak. La discusión se centró en eso y de pronto, sin que nos diéramos cuenta, pasó algo mucho más grave: las películas ya no se proyectan en cine y van directamente a video”, lamentó.

Agregó que la experiencia del cine tiene más que ver con la proyección que con el formato en el que se filma. Dijo a propósito “que el que no haya visto Roma (Alfonso Cuarón, 2018) proyectada así (en pantalla grande) no la vio realmente”.

Por último confirmó que está ultimando detalles para iniciar el rodaje de su sexta cinta en abril próximo, de la que no quiso dar una mínima referencia, pero sí dijo que no será tan íntima como el resto de sus largometrajes.

El ciclo dedicado a Michel Franco se proyectará a diario en la Cineteca Nacional hasta el 30 de diciembre.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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