Este es el verano de nuestro descontento con el turismo.

Han habido protestas contra los cruceros en Venecia después de un accidente ocurrido este mes. Los trabajadores montaron una huelga en el Louvre. En Nueva Zelanda pronto entrarán una serie de nuevos impuestos dirigidos a los visitantes. Incluso la Estatua de la Libertad y Ellis Island están limitando algunos de sus tours.

En el 2018, el mundo fue atravesado por 1,400 millones llegadas de turistas internacionales, un número que se espera que aumente a medida que la mejora económica mundial impacte en bajas tarifas aéreas, el alojamiento barato, una creciente flota de cruceros y una cultura conectada que exige fotos de todo esto.

Los destinos y atracciones que históricamente han tratado de encontrar formas para atraer turistas ahora están tratando de hacer lo contrario. La ciudad belga de Brujas, está limitando el número de cruceros que pueden visitar y reduciendo algunas de sus campañas publicitarias de turismo. El Taj Mahal ha aumentado los precios y establecido límites en cuanto al tiempo de permanencia de las personas que lo visitan, y Maya Beach en Tailandia, que se hizo famosa por la película La Playa, se cerró por completo.

“Algunos de nuestros monumentos y puertos más queridos y especialmente las ciudades portuarias ... se están dando cuenta de que, según las experiencias de Venecia, tienen que estar muy organizados para gestionar esto”, dijo Megan Epler Wood, directora de la Iniciativa Internacional de Turismo Sustentable en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard. “Mientras tanto, sus ciudadanos están sumamente preocupados”.

Entonces, ¿qué deben hacer los viajeros? ¿Quedarse en casa? Eso es poco probable. Pero si tienes planeado ir a algunos de los destinos más populares del mundo, hay algunas cosas que puedes hacer para evitar aumentar la carga

Repiensa tu lista de ensueño

“Nuestra lista de cosas que hacer antes de morir es a menudo la lista de millones de otras personas en todo el mundo que ahora tienen acceso y pueden viajar a todos estos lugares”, dijo Seleni Matus, directora ejecutiva del Instituto Internacional de Estudios Turísticos de la Universidad George Washington. “Eso está creando una gran demanda para todos estos lugares populares”.

Martha Honey, directora ejecutiva del Centro para Viajes Responsables, recomienda hacer una investigación antes de decidir a dónde ir. Pero eso no siempre puede ser simple; No hay un solo lugar que rastree qué ciudades están sufriendo de un exceso en el turismo.

Para Honey, las ciudades históricas, playas, parques y monumentos mundiales se encuentran entre los sitios que a menudo pueden estar en riesgo. La Unesco, así como el Fondo Mundial para los Monumentos, publican listas de sitios en riesgo, aunque el turismo no es el único tema que cubren.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo publicó este mes una revisión sobre la preparación de las ciudades para afrontar el crecimiento del turismo, que podría servir como otra guía.

No vayas con la corriente

Incluso si estás planeando visitar un sitio icónico, considera ir en un horario de poca actividad. Por supuesto, un viaje en medio del invierno podría ser complicado, especialmente para las familias. Pero los expertos dicen que siempre que sea posible, ir para un lado mientras los otros van para el otro, tienen ventajas para ti y para la ciudad.

“Podrás ver el destino cuando no estés con un millón de personas más”, dijo Michael Edwards, director gerente de la compañía de viajes Intrepid Travel. “El impacto en ese destino es mucho menos profundo. Tienes, además, un impacto económico y cultural porque estás extendiendo la temporada para los locales”.

Inspirados por un crucero por el Mediterráneo que tomaron, Mandy y Hans Schrama-van Stokkom crearon Avoid Crowds —evita multitudes— para mostrar cuándo los destinos populares de toda Europa estarán más llenos.

Construyeron un rastreador web para datos de cruceros, días festivos locales, vacaciones escolares y revisaron los calendarios de eventos. Utilizando todos esos datos, así como información sobre el tamaño de las ciudades y la cantidad de turistas que puede alojar un sitio determinado, la pareja asigna puntajes a las ciudades en función de la fecha que ingresan los usuarios.

“No tiene sentido regresar a un mundo donde todos están aislados en su propio rincón”, dijo Mandy Schrama-van Stokkom, sobre el instinto de desalentar a las personas de viajar. “Lo único que puedes hacer, en nuestra opinión, es dispersar uniformemente a los turistas en el tiempo y en el mundo”.

Aventúrate más allá del Top 10

Es natural querer ver los sitios famosos más famosos del mundo, y solo hay una Torre Eiffel. Pero los viajeros deben estar abiertos a aventurarse más allá de lo obvio, y algunos destinos están encontrando formas creativas para alentarlo.

Un grupo de expertos en viajes en Ámsterdam está ofreciendo un recorrido que “empareja” a un visitante con un local para explorar lugares ocultos alrededor de la ciudad. Y como parte de una campaña llamada “Unrating Vienna”, el Patronato de Turismo de Viena está instando a los visitantes a descubrir la ciudad sin la ayuda de las listas turísticas obligadas.

“Si los viajeros se enfocan un poco más en deliberadamente experimentar su viaje, tal vez no sea tan apresurado, no te sientas estresado por tomar demasiadas fotos o visitar los cinco o 10 sitios principales (...) por lo que es bueno tanto para los visitantes como para el destino”, dijo Helena Hartlauer, una portavoz de la oficina de turismo.

Piensa en pequeño

Si los viajeros no van solos, los expertos dicen que deberían unirse a grupos pequeños en lugar de excursiones gigantes que podrían abrumar cada lugar que visitan.

“La infraestructura necesaria para soportar esa experiencia es mucho menor que viajar en un grupo grande”, dijo Edwards, de Intrepid. Su compañía se especializa en viajes de grupos pequeños. Dijo que los visitantes obtienen más de su viaje en un grupo más pequeño porque pueden tener interacciones más íntimas, pasar más tiempo en un sitio y entrar en restaurantes y tiendas locales más fácilmente.

“Esos cruceros que llegan a Venecia, están puramente impulsados por los resultados económicos", dijo. “Estoy seguro de que es bastante increíble flotar en Venecia, pero no cuando te bajas del crucero con otras 500 personas”.

Busca guías locales

Los residentes conocen el movimiento de un lugar y pueden mostrarlo a los visitantes cuando el destino está menos ocupado. En las ciudades portuarias, se puede planificar en torno a los horarios de los cruceros.

Justin Francis, cofundador y CEO de Responsible Travel, que describe como una “compañía de viajes activista”, dijo que las guías locales también pueden ayudar a los viajeros a prepararse para las normas culturales de una ciudad o sitio y comunicarse con otros locales si el idioma es una barrera. Finalmente, los guías de la comunidad pueden decirle a los visitantes qué lugares acogerán a los forasteros, y cuáles no.

“Le ayudarán a evitar las multitudes, pero también lo ayudarán a minimizar cualquier interrupción que pueda causar inadvertidamente en el destino”, dice Francis.

Investiga tus opciones de alojamiento

Puedes pensar que estás recibiendo una experiencia más auténtica o poniendo dinero directamente en los bolsillos de los locales al quedarte en una casa rentada, pero eso no siempre es así.

Honey, del Centro para Viajes Responsables, dijo que los viajeros deben verificar cuáles son las regulaciones en torno a Airbnb y sitios de alojamiento similares en la comunidad que visitan. Algunas ciudades han establecido reglas estrictas sobre los servicios de alojamiento compartido para proteger a los residentes locales de que no se les pague el precio.

“Cuando vemos que los residentes se quejan de que ya no tienen dónde vivir, me siento más cómodo alojándome en un hotel que en un Airbnb, porque la cantidad de camas en los hoteles suele ser más regulada que la de Airbnb”, dijo Francis.

Pero Matus, del Instituto Internacional de Estudios Turísticos, dijo que la medida predeterminada no debería ser evitar compartir los hogares, pero varía de ciudad en ciudad.

“Creo que Airbnb juega un papel importante en algunas comunidades para ayudar a mantener los destinos turísticos”, dijo Matus. “Pienso en Cuba como un ejemplo perfecto [y] lo que ha hecho para desarrollar el espíritu empresarial y desarrollar microempresas allí”.

Reserva tus actividades por adelantado

Para ayudar a reducir el exceso de turismo, según algunos expertos, los visitantes deben aprovechar las reservas preestablecidas para cada sitio que las ofrece, desde iglesias hasta museos y parques. De esa manera, las atracciones con mucho tráfico pueden manejar mejor a las multitudes.

“Tener que hacer reservas anticipadas no es realmente un obstáculo para poder ir a donde quieres, sino una garantía de que cuando lleguen allí, podrán tener una buena experiencia”, dijo Honey. “Creo que eso va a ser, cada vez más, la nueva normalidad”.

El sitio de Avoid Crowds ofrece links para “saltarse la fila” en varios destinos, como el museo del Louvre, Francia; el Coliseo, en Roma y el Castillo de Praga.

“Compras tu boleto en línea, te dan un espacio de tiempo, y puedes pasar la fila completa sólo con mostrar tu teléfono y puedes ingresar”, dijo Schrama-van Stokkom. "Creemos que es una solución que podría ayudar a reducir los efectos secundarios del exceso de turismo".

Sé un turista madrugador

¿No pudiste comprar un boleto por adelantado? Llega temprano para ver el lugar, dice Schrama-van Stokkom.

“Siempre decimos que comiences el día temprano, haz la mayor cantidad de cosas antes de que se ponga muy caluroso y antes de que se llene demasiado”, dice. “Aparte de algunos influencers ocasionales que intentan obtener la mejor foto, evitarás las filas para las atracciones turísticas”.

Aunque un crucero puede llegar a puerto a las 6 o 7 de la mañana, se tomará algún tiempo en lo que las autoridades aprueben el barco y permitan que los pasajeros desembarquen. Si alguien que se está alojando en un destino se encamina desde la primera hora de la mañana, “estás a sólo dos pasos frente a ellos”, dice Schrama-van Stokkom.

Hannah Sampson es colaboradora para By The Way de The Washington Post.