Pese a la competencia que tendrá que enfrentar en los próximos años ─de la cual dice ser consciente─, el emprendedor Ricardo Weder, fundador y director del supermercado digital Jüsto, asegura con convicción que lo que busca la compañía es convertirse en el principal supermercado de toda América Latina antes del año 2030.   

Jüsto es un supermercado completamente digital. De acuerdo con Weder, sus usuarios pueden hacer la compra de más de 5,000 productos en las principales categorías de un supermercado tradicional: frutas, verduras, abarrotes, limpieza del hogar, cuidado personal, entre otras. La entrega se realiza el mismo día de la compra o puede ser planeada con hasta 30 días de antelación.     

Fundada apenas en mayo de 2019, Jüsto levantó apenas unos meses después del inicio de su operación una ronda semilla de 10 millones de dólares, la más alta inversión de este tipo en México y en junio de 2020, levantó otra ronda por 12 millones, y una más a principios de octubre por otros 5 millones. Actualmente opera en la Ciudad de México y Querétaro y en los próximos 12 meses planea abrir 10 ciudades del país.    

Pero el objetivo de Weder es que Jüsto llegue a toda América Latina y no sólo eso, busca convertirse en el principal competidor del modelo de supermercado en toda la región, algo que seguramente no le resultará sencillo. De acuerdo con el emprendedor, antes de que iniciara la emergencia sanitaria causada por la pandemia de Covid-19, la penetración de los supermercados en línea no llegaba a 1% de la población mexicana, mientras que actualmente las visitas a este tipo de servicios han crecido casi 200% en los meses más recientes.    

“Se ha acelerado un montón y ha hecho a la industria mucho más grande, pero también ha aumentado bastante la intensidad competitiva”, dijo Weder. 

Cornershop, con el respaldo de Uber, Rappi o YEMA son sólo algunos de los actores que han incrementado esta intensidad competitiva de la que habla Weder. Los supermercados tradicionales como Walmart o Soriana también representan una amenaza para el negocio de la startup, sobre todo porque gracias a la pandemia de Covid-19 han tenido que incrementar sus capacidades de comercio digital. Incluso algunos de los gigantes del comercio electrónico, como Mercado Libre, han entrado en este segmento.     

De acuerdo con Weder, la oferta de valor que hace a Jüsto poder competir con todos estos actores son los precios que ofrece la plataforma y la calidad de entrega, sobre todo en la categoría de frescos y perecederos. A esto se suma también el desarrollo interno de tecnología y la constante mejora de los procesos de negocio para que sean realmente escalables. 

“El uso de la data para poder entender mejor a nuestros usuarios es lo que continuamente estamos desarrollando para poder penetrar más el mercado con propuestas que hagan sentido a cada una de las zonas donde queremos operar”, dijo. 

Pero quizá la mayor ventaja de Jüsto sean sus inversionistas, es decir aquellos fondos que han alimentado la operación de la compañía con 27 millones de dólares en poco más de un año. La primera y la segunda rondas, de 10 y 12 millones respectivamente, fueron lideradas por el fondo enfocado en emprendimientos de la región Mountain Nazca junto con Foundation Capital y Femsa Ventures. La tercera, que ocurrió apenas hace unas semanas y que alcanzó 5 millones de dólares, fue llevada a cabo por Bimbo Ventures y Sweet Capital. 

Llama la atención que los brazos de inversión de riesgo (Venture Capital) de dos de las empresas mexicanas con mayor presencia a nivel regional e internacional hayan respaldado la propuesta de Jüsto. Mientras que Femsa opera en 10 países latinoamericanos, Bimbo lo hace en 15. También, estas empresas cuentan con extensas redes de logística y distribución en toda la región y al menos en el caso de Femsa, conoce el mercado de la venta al por menor gracias a sus tiendas de conveniencia Oxxo. 

Resulta imposible vaticinar si los deseos de Weder y Jüsto de convertirse en el mayor supermercado de América Latina van a ser satisfechos antes de 20130, sobre todo por la intensa competencia que parece avecinarse en este segmento. Lo que queda claro es que pocos aliados pueden ser mejores para la compañía que los dos gigantes mexicanos que han mostrado interés en ella.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

kg