Un “sistema visualización avanzada” o una “máquina de empatía” o la tecnología que es capaz de ”trasladar la experiencia cognitiva de un ser humano hacia cualquier lugar”, así describe Roberto Cerda a las realidades mixtas, aquellos desarrollos que ya sea a través de la realidad virtual o  aumentada producen una experiencia inmersiva en el espectador y cuya industria en México tiene un retraso de cinco años, por lo que requiere de un proceso de formalización y profesionalización.

No existe un recuento actualizado de las empresas y proyectos de realidad virtual en México; tampoco se sabe cuántas personas trabajan en esta industria y se desconoce cuál es su valor dentro de la economía mexicana, esto es un lastre para su desarrollo, según Roberto Cerda, quien es fundador de varios proyectos de realidad virtual, entre los que destacan Dreamo Virtual Reality, Restore Coral y Memoria Virtual, con el que la Cineteca Nacional le abrió las puertas a esta tecnología a partir del 17 de septiembre pasado con la proyección del documental de realidad virtual S19.

Roberto es también fundador del Instituto Mexicano de Realidades Mixtas, un esfuerzo para reunir a las empresas y organizaciones que integran a la industria de la realidad virtual en México con el objetivo de promover el desarrollo de productos con una calidad estandarizada que además contribuyan al desarrollo y bienestar del país.

“La industria mexicana de realidad virtual tiene un retraso en su madurez de cinco años. Si no tenemos nosotros como empresas bien formalizado todo el proceso no podemos tener números. Se necesita que tengamos confianza y que abramos nuestros libros”, dijo Cerda en entrevista con El Economista.

El instituto desarrolló una agenda que incluye la creación de un observatorio inteligente encargado de identificar “el estado del arte de estas tecnologías” en México, labor para la cual se está diseñando una metodología para establecer el valor del mercado de la realidad virtual en México.

Debido a que en este tipo de empresas, el conocimiento (Know How) y el registro de patentes son elementos centrales de la industria; no obstante, de acuerdo con Cerda  es necesario que las empresas mexicanas dejen de percibirse como competencia para que puedan darse cuenta de que los desarrollos que se están produciendo en México pueden ser vendidos en otras partes del mundo.

A la falta de información sobre el sector como un lastre para su desarrollo se suman otros factores que también forman parte de su informalidad, como el plagio de proyectos, contar con empleos bien remunerados y la fuga de cerebros.

“México se ha desarrollado desde la informalidad. Necesitamos un modelo holístico de bienestar: que le vaya bien al empresario y a quien invierte, pero también a quien trabaja en ello. Tenemos que tener en cuenta que se trata de habilidades que están cotizadas mucho mejor en el mundo y que las personas se van a ir”.

Roberto puso como ejemplo de desarrollo de empresarios de realidad virtual a Manuel Gutiérrez Novelo, que ha registrado varias patentes vinculadas con esta tecnología y que fundó el Clúster de Industria 4.0 en Guadalajara, Jalisco,  y a Sergio Ramírez, quien desde hace varios años está al frente de la vicepresidencia de Desarrollo de Negocios a nivel global del español Virtualware Group y que dirige NMERSO, la cual desarrolla experiencias colectivas de realidad virtual.

Aunque no hay cifras específicas para México, de acuerdo con la consultoría Mordor Intelligence, la industria de la Realidad Virtual registró un valor de 3,130 millones de dólares durante el 2017. Además, en este año se vendieron 31 millones de headsets (lentes) de realidad virtual en todo el mundo y se espera que esta cifra alcance 45 millones de dispositivos en el 2018.