Las Vegas.- Visijax es una chamarra equipada con sensores y luces LED sensibles al movimiento diseñada para la seguridad del ciclista; Flip es un "arete" electrónico creados por la firma Avantari que tiene sensores capaces de registrar las calorías, postura, ritmo cardíaco o los pasos que da un usuario; o iSwimband, una banda que se coloca en la cabeza y puede utilizarse junto con goggles para natación, que mide la actividad de las personas dentro del agua. Estos dispositivos se conectan al celular inalámbricamente mediante Bluetooth donde despliegan la información recabada.

Estos dispositivos son las contadas tecnologías de cómputo vestible mostradas en el International CES 2015 que salen de las categorías de relojes inteligentes o brazaletes. No hay certeza si sobrevivirán al paso del tiempo.

En el CES, los relojes inteligentes y las bandas parecen haber ganado la carrera a otros wearables como las gafas inteligentes como Google Glass que abundaban entre los asistentes early adopters de ediciones anteriores. Ahora grandes empresas de tecnología como Samsung, Sony o Motorola impulsan con fuerza los relojes pero firmas que no son de naturaleza electrónica, como Nike o incluso la comercializadora de suplementos alimenticios GNC cuentan con su propia oferta de wearables con bandas que miden signos vitales y actividad física.

Pero la gran incógnita en esta industria aún persiste: ¿ para qué queremos el cómputo vestible?

"Los relojes ya no tratan de dar la hora, sino de tener más súper habilidades con los dispositivos en los cuerpos", dice Dennis Miloseski, vicepresidente de diseño de Samsung.

Los principios para el desarrollo de wearables varían entre cada compañía. Por ejemplo, Samsung coloca en el centro el mejorar y extender la experiencia móvil de sus teléfonos inteligentes hacia el smartwatch mientras que Motorola se enfoca más en el diseño.

"Queríamos desarrollar un reloj bello y que ganara adeptos a través de una conexión emocional", asegura Steve Sinclair, vicepresidente de Marketing de Producto de Motorola Mobility, una empresa de Lenovo.

Pero aún existe una serie de desafíos: crear un dispositivo que se sienta natural al cuerpo humano y no sea sólo un accesorio de moda que los usuarios abandonen a los dos meses pues no resulta indispensable en su vida.

Las grandes firmas saben que se debe dar el siguiente paso al darles una funcionalidad capaz de cambiar la vida de las personas de forma directa, pero aún difieren el camino a seguir, si será a través de funcionalidades corporativas, de comunicación a nivel personal.

Jeff Bonforte, vicepresidente senior de Productos de Comunicación de Yahoo!, va más allá. El ejecutivo plantea que si los sensores son capaces de registrar emociones y condiciones ambientales, también son capaces de transmitirlas y lograr que el usuario de un reloj inteligente también las sienta.

Entonces plantea un escenario: un niño de 8 años utiliza un reloj inteligente conectado al reloj inteligente de su padre. A través de estos dispositivos, el padre es capaz de sentir mediante su reloj si hace calor o frío donde está su hijo, y regular remotamente, desde el smartwatch, el termostato de una habitación.

"Esto eleva el nivel de intimidad, lo que requiere un alto compromiso y confianza del usuario, y lo que sucede entre dos, cinco o seis personas debe ser totalmente transparente. Ahora podré sentir los cambios de temperatura en el entorno de la otra persona y conectarme con ella desde aquí. La tecnología aumenta la intimidad y revoluciona la forma en que nos conectamos, crea un efecto de red con una mayor conectividad social", consideró.

Este tipo de capacidades serán decisivas para la evolución del cómputo vestible, al pasar de ser una extensión del teléfono inteligente a ser una extensión del mundo real y entornos remotos. Y este es uno de los argumentos por los que, por ahora no se percibe una canibalización de los smartwatches sobre los smartphones como los móviles hicieron con las PC, pero nada está escrito aún, considera Jef Holove, director general de Basis, una compañía de Intel.

"Aún se tiene que desarrollar un producto que la gente quiera seguir usando y es muy pronto para saber cuáles serán los efectos de este tipo de disrupción", dice.

Hasta ahora, el uso principal de bandas y relojes inteligentes se enfoca a las actividades de comunicación (recibir mensajes y notificaciones que llegan a los smartphones de los usuarios), y de monitoreo de la actividad física y los signos vitales para el monitoreo de la salud y bienestar físico. En el futuro, pueden ser una extensión del mundo físico en el brazo.

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