Las Vegas.- Hace un par de años, la idea de un auto sin conductor parecía futurista pero las compañías del sector ya habían puesto en la marcha para alcanzar esta máxima tecnológica pero este 2015, el International CES ha sido el escenario donde mostraron que esta ambición que conjugan inteligencia artificial, conectividad y alta capacidad de entendimiento de la máquina, su entorno y el ser humano es ya una realidad.

Varias armadoras han sacado ya sus prototipos del laboratorio a las calles para probar su autonomía en el mundo real, aunque los desarrollos aún tienen camino por recorrer para convertirse en una realidad cotidiana.

Audi, por ejemplo, presentó dos prototipos de automóviles que buscan reducir la necesidad de intervención humana mediante su sistema "Piloted Driving" que, mediante un sistema de sensores, radares, cámaras de video en 3D y escáner láser permiten que el vehículo se conduzca solo en autopistas.

Para demostrar sus avances, la compañía mostró su modelo A7 Sportback con esta tecnología que recorrió autónomamente más de 885 kilómetros en un trayecto de San Francisco a Las Vegas.

Mercedes-Benz, marca de Daimler, también aceleró en la carrera al presentar un prototipo de automóvil, el F015 Luxury in Motion, un vehículo autónomo que en su interior, el asiento del conductor y copiloto pueden girar para colocarlos frente a frente con los pasajeros y crear un ambiente similar a un "lounge" móvil. Esta apuesta mezcla además una apuesta hacia el diseño futurista que busca cambiar el estilo de vida y trabajo de los usuarios.

"El vehículo irá más allá de su papel de simple medio de transporte y se convertirá a fin de cuentas en un espacio de vida móvil", afirmó el presidente y director de Daimler, Dieter Zetsche.

BMW también quiso marcar su huella. Durante el CES, esta armadora mostró un modelo i3 con sensores capaces de detectar riesgos de colisión en el camino y activa automáticamente un sistema de frenado para evitar una colisión. Su tecnología lleva por nombre ActiveAssist.

También desarrolló un sistema de estacionamiento automático que tiene una integración con los smartwatch de Samsung Gear S. Este vehículo permite que el usuario, a través de su reloj inteligente, pueda estacionar o pedir su automóvil sin necesidad de que esté a bordo del vehículo.

De esta forma, las armadoras han secundado a Google quien anunció en diciembre que su primer prototipo de carro autónomo ya sería probado en las calles.

En estos desarrollos, las armadoras no están solas. Empresas tecnológicas con Nvidia, Qualcomm o Intel así como de telecomunicaciones están involucradas en el desarrollo de estos sistemas de transportación inteligente para el desarrollo de inteligencia, interfaces y conectividad.

Pero Ford Motor Company ha hecho evidente que su sistema de autonomía busca tener una fotografía más completa.

En su idea de desarrollo de vehículos autónomos, la compañía está impulsando además el uso del big data, la información y el conocimiento colaborativo además de sistemas inteligentes en las ciudades y espacios urbanos donde se integren otros medios de transporte como las bicicletas, trenes y autobuses.

En su presentación en Las Vegas, Mark Fields, presidente y director general de Ford, hizo patente un nuevo ecosistema donde las armadoras incluso podrían aprovechar las nuevas tecnologías y la entrega de servicios bajo demanda en sus industrias. Por ejemplo, en ciudades con problemas de movilidad, los consumidores tengan acceso al arrendamiento de vehículos autónomos mediante una aplicación o dispositivo inteligente y no necesariamente obligarlos a comprar carros.

Pero también plantea una nueva serie de retos en materia regulatoria que deberán resolver grandes interrogantes como: ¿Serán los autos o serán las armadoras quienes se responsabilicen en casos de accidentes? El camino está en proceso de pavimentación pero Fields es optimista que en 5 años empezaremos a ver estos vehículos en las calles de manera regular.

julio.sanchez@eleconomista.mx