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Valeras, en la incertidumbre a falta de reglas diferenciadas
No se contempló una distinción entre las tarjetas de vales y las de crédito o débito.

El sector de valeras en México atraviesa un momento de incertidumbre luego de que la autoridad solicitó retirar, el 12 febrero pasado, su propuesta de disposiciones aplicables a redes de disposición con tarjeta. Aunque el proyecto buscaba fomentar la competencia y reducir costos en pagos digitales, la redacción original generó preocupación en ese segmento que podría verse afectado.
En palabras de Álvaro Vértiz, socio y director de la consultora DGA Group, el riesgo se encuentra en la redacción de diversas reglas que terminarían afectando a este modelo, que no forma parte de la problemática que se busca atender con la propuesta. Debido a que no se contemplaba una distinción entre las tarjetas de vales como herramienta de previsión social y las tarjetas de crédito o débito.
“Con la propuesta se buscaba establecer controles más amplios. Sin embargo, la redacción era tan amplia que parecía intentar abarcar absolutamente todo. El problema es que las valeras no operan bajo los mismos esquemas que una tarjeta de débito o crédito. No son medios de disposición de efectivo: no puedes retirar dinero ni utilizarlos para comprar cualquier bien o servicio. Su uso está estrictamente limitado, por ejemplo, a la adquisición de alimentos o combustible, según el tipo de vale”, mencionó Vértiz.
El peligro, advirtió Vértiz, es que una doble carga regulatoria encarezca el producto de vales y desincentive su otorgamiento por parte de los empleadores.
“El producto se encarecería porque se incrementan las obligaciones, se limitan los ingresos del modelo y aumentan los costos operativos. Al final, eso se traduce en precios más altos o en la decisión de dejar de ofrecer los vales. Y el principal perjudicado sería el trabajador”, destacó Vértiz.
Un documento en la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria da cuenta de esta problemática; se estima que el mercado de vales en México alcanza un volumen anual de 160,000 millones de pesos y cuenta con más de 35,000 establecimientos afiliados a su red de aceptación.
En cuanto a comisiones, el directivo explicó que aunque algunos esquemas de vales de despensa pueden utilizar marcas y cámaras de compensación, esto no los convierte en redes abiertas, es decir, en esquemas de pago de uso general como las tarjetas de débito o crédito.

