Fueron 19 años en los que Ulises Luis López trabajó como auxiliar de la sucursal del Banco del Bienestar, en Juchitán, Oaxaca. Sin embargo, en enero pasado, sin darle mayor explicación, lo despidieron, según él, de manera injustificada y sin otorgarle la liquidación correspondiente.

Al ver que no había una solución al tema de la liquidación, Luis López comenzó, junto con sus familiares y amigos, a manifestarse a las afueras de la sucursal donde laboraba y fue a inicios de julio anterior cuando se instaló permanentemente, lo que ocasionó que hasta la fecha esta instalación no pueda dar los servicios del banco, que es uno de los proyectos insignia de la actual administración para dar servicios financieros a los más pobres.

Pese a que el ahora exempleado del Banco del Bienestar logró llamar la atención de medios locales y de la ciudadanía, la institución no tuvo acercamiento con él, hasta hace algunos días que Luis López se trasladó, junto con su familia y amigos, a la Ciudad de México para manifestarse a las afueras de la sede central del banco y logró entablar conversaciones con algunos directivos de la institución.

Sin embargo, el ofrecimiento de 74,000 pesos como liquidación después de 19 años de trabajo para la institución, no fue suficiente para Luis López, que ganaba cerca de 9,000 pesos mensuales, por lo que rechazó la propuesta sin haber llegado a un acuerdo con el banco encabezado por Diana Álvarez Maury.

“Prácticamente me ofrecían un finiquito de 74,000 pesos, pero son 19 años de trabajo que le di al banco, esa cantidad no es, porque es un despido injustificado”, indicó en entrevista Luis López y añadió que al menos, por el tiempo que laboró, debe de recibir 180,000 pesos de liquidación o ser considerado para ser reinstalado en su puesto.

Para llegar a la Ciudad de México, Luis López, de 48 años de edad, junto con sus familiares y amigos, tuvieron que hacer un recorrido de casi 13 horas de camino. El afectado, dijo no tener posibilidades para hacer este tipo de viajes constantemente, pues además de su apretada situación económica, tiene un hijo con epilepsia al que tiene que cuidar.

El afectado apuntó que buscaría llegar a la Procuraduría Federal del Trabajo para lograr, al menos, que se le brinde un abogado de oficio; sin embargo, no ocultó su decepción tanto del banco para el que trabajó por más de 19 años como del gobierno, pues ha tocado diversas instancias sin que alguna le resuelva algo.

"Me trataron como un delincuente. Es una injusticia lo que están haciendo con la gente y conmigo, me siento humillado por el banco y por el gobierno”, acotó el ex empleado. Hasta la publicación de esta nota, el banco no emitió una postura por este asunto.

kg