En México, el seguro agrícola tiene un gran potencial de crecimiento. De acuerdo con los últimos datos de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), a finales del 2016 la penetración de este producto apenas fue de 0.5% del Producto Interno Bruto.

Este seguro es un mecanismo diseñado para dar continuidad a los procesos productivos en el campo ante factores o sucesos no controlables por el agricultor, como el clima, plagas, enfermedades, entre otros.

Por lo anterior, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) consideró que es fundamental promover el desarrollo del campo, en donde una herramienta indispensable para lograrlo es el seguro agrícola.

“La vinculación de todos los participantes en el mercado del seguro agrícola es un factor de éxito en el fortalecimiento de los programas de subsidio, de ahí la importancia de que la Unidad de Administración de Riesgos promueva sinergias entre éstos”, refirió en un documento.

La Unidad de Administración de Riesgos, propuesta por la AMIS, sería la encargada de garantizar la instrumentación de una política pública de administración de riesgos a través del gestionamiento de los riesgos inherentes a las prioridades estratégicas de México, no sólo en la parte del seguro agrícola sino de otros ramos.

Para darle un mayor fomento al seguro agrícola, el sector asegurador propone que dicha unidad pueda canalizar todos los subsidios —ya sean agrícolas o pecuarios— para lograr eficiencias en los tiempos de proceso a través de la optimización del costo operativo de acceso para las aseguradoras y los fondos.

Asimismo, la unidad deberá garantizar la transversalidad regulatoria de los participantes en el mercado, apoyándose en la CNSF, además de integrar estadísticas y análisis, para evitar asimetrías de información. Adicionalmente, deberá promover sinergias en la interacción entre los participantes del mercado.

“Impulsar estas propuestas podrá potenciar el desarrollo del campo mexicano al lograr un esquema de subsidio más eficiente que logre un mayor alcance para integrar más efectivamente la cobertura de riesgos a los que se ve expuesto”, detalló la AMIS en su agenda pública.

Aseguradoras, poca participación

En México, existen un total de 489,000 hectáreas aseguradas, de las cuales 67.2% corresponde a fondos de aseguramiento, mientras que 32.8% restante a aseguradoras privadas, de acuerdo con información de Agroasemex al primer trimestre del año.

“En México, existen los fondos de aseguramiento agrícolas o sociedades de agricultores sin fines de lucro. Los fondos de aseguramiento se reaseguran principalmente con Agroasemex a través de su función aseguradora que contribuye a la conformación de un sistema nacional de administración de riesgos para la protección integral del sector rural”, explicó la CNSF.

En lo que se refiere a la suma asegurada, 67.1% (7,259 millones de pesos) está cubierta por los fondos de aseguramiento, mientras que las aseguradoras privadas cubren 32.9% (3,556 millones de pesos).

Respecto del mismo periodo pero del 2017, la suma asegurada aumentó 29.6% al pasar de 8,346 millones de pesos a 10,815 millones este año. Asimismo, los fondos de aseguramiento crecieron su suma asegurada en 22.1% anual, mientras que las aseguradoras privadas lo incrementaron en 48.2 por ciento.

Agroasemex precisó que 80% del total de la superficie asegurada se concentra en los cultivos como maíz, sorgo, trigo y garbanzo, mientras que sólo 5.8% corresponde al cultivo de caña de azúcar —operados en su totalidad por aseguradoras privadas— y lo restante a otros cultivos.

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