Santander y BBVA han empezado a registrar una caída de los flujos que reciben de sus negocios internacionales como consecuencia de la crisis económica desatada por el coronavirus. Las filiales extranjeras de los dos grandes bancos españoles, fuente de diversificación y tradicional protección frente a las crisis, han anunciado en las últimas semanas limitaciones a los pagos de dividendos a cuenta de 2019 y del ejercicio en curso.

En línea con la instrucción emitida hace tres semanas en la zona euro por el Banco Central Europeo (BCE), los supervisores financieros de los grandes mercados en los que operan Santander y BBVA también han instado a sus respectivos sistemas bancarios a suprimir los repartos de beneficios para impulsar el crédito y elevar la capacidad de absorción de pérdidas de las entidades.

Brasil, México, Chile, Argentina, Reino Unido, Polonia o Turquía se encuentran entre los países que han restringido los abonos. Estados Unidos mantiene, por el momento, una postura más laxa.

Santander y BBVA reciben de sus unidades internacionales 6,400 millones de euros en dividendos cada año. La participación que ostentan en sus bancos filiales oscila entre el 49.85% y el 100 por ciento.

Efecto material

Santander ingresa de sus filiales internacionales aproximadamente 4,000 millones de euros al año. Las principales son Santander Brasil, donde la matriz controla el 90% del capital, y Reino Unido (100 por ciento). Los dos países han restringido el pago de dividendos hasta finales de 2020.

La exigencia de prudencia también se ha extendido a México (Santander tiene un 91% de la filial) y a Chile (67 por ciento). La unidad andina anunció en un primer momento que abonaría un dividendo con cargo a 2019 equivalente al 60% de los beneficios, pero ha dado marcha atrás en las últimas semanas y ha reducido el porcentaje hasta el 30 por ciento.

Santander Polonia, participada en un 67% por el grupo, tampoco hará finalmente ningún pago con cargo a 2019. El supervisor dio el visto bueno en un principio a un pay out (porcentaje del beneficio destinado a dividendos) del 50%, pero ante el avance de la pandemia ha exigido destinar todas las ganancias a reforzar la solvencia. Del mismo modo, el luso Santander Totta (99%) no procederá al pago del dividendo a cargo de 2019 que había programado para mayo.

"La capacidad del Grupo para pagar dividendos, si decide hacerlo, depende en parte de la capacidad de las filiales para generar beneficios y pagar dividendos (...) El pago está o puede estar limitado por restricciones contractuales, regulatorias y legales", señala Santander en el folleto continuado registrado en las últimas semanas en la CNMV.

"El BCE emitió el 27 de marzo de 2020 una nota recomendando a los bancos que no paguen dividendos. En la medida en que la implementación de esta recomendación -u otras medidas similares que puedan adoptar los supervisores de otras geografías- se aplique por algunas de las filiales del Grupo, podría producirse un efecto material adverso en sus negocios, su situación financiera y sus resultados de explotación", avisa Santander.

Los ingresos por dividendos representan el 52% del margen bruto de la matriz Banco Santander, con datos a cierre de 2019. El porcentaje se situó en el 40% en 2018.

Pagos discrecionales

Por lo que respecta a BBVA, los ingresos por dividendos de sus filiales internacionales se han venido situando en los últimos años entre los 2,000 y 2,400 millones por ejercicio.

El gran mercado extranjero del grupo es México, donde la matriz controla el 100% de BBVA. En el país, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha urgido a las entidades a "abstenerse" de pagar dividendos a cargo de los ejercicios 2019 y 2020.

Otra filial clave es el turco Garanti, controlado en un 49.85% por BBVA. Los supervisores también han limitado allí la retribución a los accionistas. Por segundo año consecutivo, Garanti ha acordado no distribuir beneficios y llevar todas las ganancias a reservas. La decisión se ha adoptado "considerando el objetivo de crecimiento del banco, la estrategia a largo plazo y el escenario económico nacional e internacional".

"La capacidad de BBVA para pagar dividendos depende, en parte, de la capacidad de las filiales para generar resultados y pagar dividendos a BBVA. Además, el Grupo ha de cumplir con unos mayores requisitos de capital, lo que podría conllevar la imposición de restricciones o prohibiciones sobre los pagos discrecionales, incluido el reparto de dividendos y otras distribuciones al banco por sus filiales", señala el último folleto continuado publicado por BBVA, de mediados de 2019.

Los dividendos abonados por las filiales se registran en las cuentas de las matrices (Banco Santander SA y BBVA SA). No se apuntan como tal en los estados consolidados del grupo, que actúan a modo de suma de las cuentas de resultados de las distintas filiales, descontados los intereses de los minoritarios.

Las filiales generan más del 75% de los beneficios

Las franquicias internacionales de Santander y BBVA, especialmente sus bancos latinoamericanos, llevan años apuntalando los resultados. Brasil, con un peso del 28%, es el principal mercado de Santander. España, tras la incorporación de Popular, genera el 15% de las ganancias y Consumer, la unidad europea de financiación al consumo, el 13 por ciento. Reino Unido, penalizado por el Brexit, ha reducido su peso al 11 por ciento. 

México es la locomotora de BBVA, con una aportación del 44,8% de los beneficios. España es el segundo mercado (23%), mientras que América del Sur tiene un peso del 12 por ciento. Les siguen Estados Unidos (9.8%), Turquía (8.4%) y resto de Eurasia (2.1 por ciento).

kg