Para adaptarse a la era digital, Santander a nivel global presentó el viernes un cambio de imagen de marca de identidad.

La presidenta de Banco Santander a nivel mundial, Ana Botín, presentó, en la junta de accionistas, la nueva imagen de marca de la entidad, más moderna y adecuada a los canales digitales y el móvil, para adaptarse al nuevo entorno, transmitir mejor la nueva cultura corporativa y reforzar la estrategia de convertirse en una plataforma digital y abierta de servicios financieros.

Con ello, el banco español quiere alcanzar la cifra de 30 millones de clientes digitales en el 2018.

De acuerdo con un comunicado, el banco mantiene la esencia de la marca y sus principales activos, como el nombre, la llama y el rojo corporativo, pero la evoluciona sustancialmente con una tipografía única, propia y más estilizada.

“El fondo rojo se elimina, se utiliza un nuevo tono de rojo más brillante y más adaptado al entorno digital y se aumenta el uso del color blanco para aportar mayor transparencia, sencillez y visibilidad”, detalló.

Agregó que la renovación de la marca, realizada de la mano de Interbrand, la consultora internacional líder en diseño de marcas, se produce tras un análisis en profundidad de las opiniones surgidas en encuestas a los empleados y los clientes en todos los países donde opera el grupo.

La conclusión de este proceso de escucha, expuso el banco, fue que la marca tenía que mantener su legado y esencia, pero necesitaba refrescarse.

“El banco apuesta, por tanto, por una evolución, no por una revolución, de manera que la nueva imagen ofrezca una mejor versión de nosotros mismos. Así, la nueva imagen conserva los símbolos que transmiten fortaleza, solidez y confianza, pero los presenta en una versión más moderna y adaptada a los nuevos tiempos”, indica.

Santander refirió que esta actualización permite la convivencia durante un tiempo de la marca actual y de la antigua, de manera que el cambio será progresivo y se iniciará en el ámbito digital (webs, aplicaciones móviles, redes sociales y cajeros), comunicación y publicidad; para luego ir extendiéndose a otros soportes en las sucursales, material de oficina y otros activos físicos, al ritmo que marque cada país.

“La marca Santander es una de las grandes fortalezas de nuestro banco, reconocida internacionalmente por la confianza y la credibilidad que transmite. Tenemos que cambiar e innovar. La marca debe evolucionar para acompañar nuestra transformación, hacerla más visible y transmitir mejor nuestra cultura”, dijo Botín.

Y añadió: “por primera vez en la historia del grupo, unificaremos nuestra marca en todos los mercados. Esta nueva marca conecta mejor con las nuevas generaciones, es más moderna y mejora 20% la visibilidad en formato digital”.

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