La quiebra del banco estadounidense de inversión Lehman Brothers ocurrida el 15 de septiembre del 2008 provocó que las instituciones financieras que cotizan en Wall Street tuviera, una de sus peores jornadas en su historia.

El índice sectorial S&P 500 Financial se hundió 10.54%, al pasar de 282.63 a 252.82 puntos.

De acuerdo con datos de Economática, las 66 instituciones financieras que cotizaban en la Bolsa de Nueva York (no todas pertenecían al índice sectorial), aquel lunes 15 de septiembre, acumularon una pérdida de capitalización bursátil de 106,470 millones de dólares.

Las acciones del banco de inversión Lehman Brothers Holdings se desplomaron 94.25%, a 0.21 dólares, luego de que esta institución se declarara en bancarrota tras sufrir los efectos de las hipotecas subprime.

“Fue el inicio de la Gran Recesión, uno de los eventos que sucedieron a raíz de la crisis hipotecaria en Estados Unidos”, mencionó Carlos Ponce, socio fundador de SNX Consultores.

El experto dijo en entrevista que “los bancos estadounidenses dieron una serie de instrumentos como garantía, cuando en realidad no tenían una solvencia fuerte y una cobertura poco soportada. Este mecanismo se estructuró en algunas instituciones financieras, tiempo después se identificaron estas irregularidades y en ese momento empezó el efecto cascada”.

Entre las instituciones bancarias más afectadas, ese lunes negro, se encontraban Bank of América (BofA), JP Morgan y Goldman Sachs.

Las acciones del BofA se desplomaron 21.31%, a 23.88 dólares, una pérdida en valor de mercado de 37,784 millones de dólares.

JP Morgan, una de las empresas de servicios financieros más antiguas del mundo, presentó una pérdida en valor de capitalización de 14,332 millones de dólares; sus acciones retrocedieron 10.13%, a 29.44 dólares.

Los papeles del emblemático Wells Fargo cayeron 9.59%, a 24.19 dólares, mientras que las acciones de Citigroup se desplomaron 15.14%, a 143.9 dólares, y las de Goldman Sachs 12.13%, a 119.03 dólares.

Entre estas tres últimas financieras acumularon una pérdida en valor de capitalización de 33,066 millones de dólares.

“Los bancos no tuvieron la liquidez suficiente para hacer frente a los instrumentos solicitados en un momento dado, y eso tuvo como consecuencia una crisis en otro tipo de mercados, afectando el carácter psicológico. Al final del día ello afectó a las bolsas, al mercado de divisas y a la economía real”, rememoró Ponce.

Según el experto, “hubo pánico, desconfianza por parte de los inversionistas, crisis de consumo que desencadenó una serie de problemas en Estados Unidos y que terminaría por contagiar a todo el mundo”.

Bolsas se derrumbaron

Los principales índices bursátiles estadounidenses finalizaron aquel lunes con pronunciados descensos. El Promedio Industrial Dow Jones 4.4%, a 10,917.51 unidades, su peor descenso en una jornada desde el 2002.

Por su parte, el índice Standard & Poor’s 500 cayó 4.6%, a 1,193.81 puntos, su primer cierre por debajo del nivel de 1,200 desde octubre del 2005, y el Índice Compuesto Nasdaq cedió 3.6%, a 2,179.70 enteros.

Mientras que la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) presentó una caída de 3.79%, al pasar de 25,588.41 a 24,618.15 puntos.

El golpe en México

Según datos de Economática, la Bolsa mexicana perdió en valor de capitalización 156,852 millones de pesos.

Entre las empresas que cotizan en la BMV que registraron fuertes caídas se encontró América Móvil, con una pérdida de 4.82%, a 9.67 pesos, lo que significó una pérdida de valor de mercado de 41,708 millones de pesos.

Los papeles de Walmart bajaron 4.54%, a 15.83 pesos, una pérdida en valor de capitalización de 14,750 millones de pesos.

Grupo Financiero Banorte cayó 9.30%, a 28.78 pesos, una pérdida de valor de capitalización de 6,086 millones de pesos.

Esas tres empresas presentaron los mayores descensos en valor de capitalización ese día.

Fallas bancarias, un riesgo

Los expertos mencionan que las regulaciones hacia el sector financiero son importantes para los inversionistas pues aumentan la confianza.

Dave Lafferty, estratega en jefe de Inversiones de Natixis IM, mencionó que “si bien la concentración del riesgo entre los mayores bancos globales realmente ha aumentado desde la crisis, hablando en términos generales, el apalancamiento y riesgo en la cotización han disminuido, mientras que la proporción de renta variable y capital aumentaron”.

Agregó que “las enormes fallas bancarias siguen siendo un riesgo en la actualidad, particularmente en la periferia de Europa y en los mercados emergentes, pero la erradicación del riesgo gradual en los bancos deberá volver al sistema menos vulnerable al contagio en la próxima crisis tipo Lehman Brothers”.

Por su parte, JP Morgan indicó que los bancos ya no son vulnerables, pues las instituciones financieras globales se han enfrentado a un nivel sin precedentes de exámenes regulatorios después de la crisis y nunca han estado mejor posicionados desde una perspectiva de solvencia y liquidez hacia una próxima recesión.

Carlos Ponce indicó que “hubo cualquier cantidad de reformas, a partir de la crisis financiera, de hecho hoy en día se habla acerca de una sobrerregulación; en Estados Unidos hay instituciones en las que fue tan complicado el papeleo que muchos bancos dejaron de atender ciertos segmentos de clientes por el costo y tiempo, pero al final sí hubo un aprendizaje”.