Si bien las remesas que reciben los hogares mexicanos de familiares emigrados en Estados Unidos son un elemento muy importante para la manutención de las familias, estos recursos no representan un factor decisivo para detonar el desarrollo de las comunidades, consideró el área de Análisis de BBVA.

Mediante un estudio, BBVA Research indica que las cifras oficiales muestran que los municipios más propensos a recibir remesas tienen niveles medios de escolaridad y de desarrollo, tienden a presentar mayores tasas de desempleo, a contar con una mayor proporción de personas en edad adulta y con una menor proporción de personas económicamente activas.

Esto se refleja en que del total de remesas que reciben del extranjero las familias mexicanas, 60% está destinado al consumo de subsistencia, mientras que sólo 15% lo ahorra.

Adolfo Albo, economista para México de BBVA, comentó: Las remesas por sí solas no pueden crear un desarrollo sostenible. Es necesario que se acompañen de políticas sociales eficaces y de largo alcance .

Las cifras del Censo del 2010 muestran que en este año habían en México 28.6 millones de hogares, de los que 3.6% recibía recursos de personas en el extranjero, 2.1% tuvo familiares emigrantes en el cuatrienio 2006-2010, en tanto que 1% de los hogares mexicanos tuvo, por lo menos, algún integrante que emigró al exterior y que regresó durante el mismo periodo.

En el estudio del banco español se establece que, de acuerdo con diferentes herramientas estadísticas, se encuentra evidencia consistente de que las remesas tienden a desincentivar la participación laboral de las personas que las reciben.

BBVA estimó que sólo entre 30 y 40% de los hogares que recibe remesas en México participa de la Población Económicamente Activa, esto como resultado de que no existe un incentivo de laborar en el corto plazo.