A pesar de la complejidad que significaba rescatar a la sociedad cooperativa de ahorro y préstamo (socap) Acremex, la cual contaba con casi 30,000 socios y por su insolvencia no pudo ser autorizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para continuar operaciones, los ahorradores de esta entidad de gran arraigo en el bajío pudieron mantener su patrimonio gracias a que se apegó a un esquema de salida ordenada, indicó José Alfredo Rodríguez Alonso, comisionado del Fideicomiso Pago (Fipago).

De acuerdo con Rodríguez Alonso, el panorama para el rescate de esta socap (así como de sus socios) era complejo, pues Acremex contaba con un gran descalce en sus números, su administración tenía un rumbo perdido y cada vez se deterioraba más la situación de la organización.

Este fideicomiso, desde el 2014 tomó el reto de encontrar una socap autorizada que estuviera interesada en adquirir vía cesión de activos y pasivos a la socap Acremex; el desafío no era fácil, ya que esta sociedad que operaba en Guanajuato, contaba con más de 24,000 socios, con un gran descalce en sus números y una administración con rumbo perdido que cada día se deterioraba más , explicó Rodríguez Alonso.

El funcionario precisó que para que los socios de Acremex pudieran mantener su patrimonio esta entidad se tuvo que apegar al proceso de cesión de activos y pasivos a la socap Caja Popular Mexicana, la cual cumplía con los requisitos para apoyar la salida ordenada, como por ejemplo, estar autorizada y supervisada por la CNBV.

El Fipago contó en un inicio con la participación de ocho socaps, las cuales estuvieron interesadas en dar apoyo para el trabajo de consolidación, que es la transmisión de activos y pasivos y así se llevó a cabo el due diligence, donde después de una extensa negociación sólo Caja Popular Mexicana expresó a este fideicomiso su intención de adquirir los activos y pasivos de Acremex , acotó el funcionario.

Cabe mencionar agregó que este fideicomiso asistió y participó en la asamblea general de socios de la socap Acremex, celebrada el 31 de agosto del 2016, explicando a los socios el esquema de apoyo, así como a sus beneficios, y el procedimiento que se podría seguir para llevarlo a cabo .

La socap Acremex recibió la notificación que no sería autorizada por la CNBV en el 2014, por lo que tenía que apegarse a un esquema de salida ordenada de dos que contempla la ley para salvaguardar en la medida de lo posible el patrimonio de sus socios ahorradores.

A partir de esa fecha los socios de esta socap no pudieron acceder a la totalidad de sus recursos, hasta hace algunos meses cuando se definió el traslado de activos y pasivos de Acremex a Caja Popular Mexicana, la cual a partir del 19 de enero de este año comenzó con la devolución de los ahorros a los perjudicados.

Las socaps (Acremex y Caja Popular Mexicana) recabaron la información necesaria para instrumentar el apoyo, por lo que se procedió a elaborar el contrato con lo cual los ahorradores afectados recuperaron 100% de sus ahorros , detalló Rodríguez Alonso.

Prueba de fuego para el sector

Cabe subrayar que el rescate de los socios de Acremex el cual todavía sigue en proceso , por su tamaño y arraigo de esta entidad es considerado la prueba de fuego del sector, pues en una situación similar se encuentran alrededor de 100 socaps que concentran más de 600,000 socios y, las cuales tienen que ser apoyadas por el Fipago, ya sea mediante el pago directo, donde se liquida al ahorrador hasta por 167,000 pesos, o mediante el traslado de activos y pasivos a una organización autorizada por la CNBV.

En el caso de traslado de activos y pasivos la socap que adquiere éstos, liquida al ahorrador en su totalidad o le ofrece la posibilidad de continuar con servicios financieros ya con un seguro a su ahorro de 25,000 Udis (aproximadamente 134,000 pesos).

Se estima que Caja Popular Mexicana tiene que devolver al final del proceso alrededor de 400 millones de pesos a los casi 30,000 socios de Acremex.