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Opinión

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Muchas banderas, una sola patria

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Banderas de México.Foto EE: Especial

Cecilia Kühne

No nada más una única enseña nacional se ha levantado en el mástil de nuestra  veneración, lector querido. México ha tenido multitud de banderas y cada una, en su momento, funcionó para enarbolar una causa, proclamar a la patria como una sola –o distinguir sus diversos pedazos–,  sentar un precedente, definir una ideología, extirpar las vilezas del pasado y manifestar la esperanza del porvenir. Cada una tuvo distinto aspecto, diferentes padres y múltiples fechas de nacimiento, pero para celebrar su fiesta, mañana, 24 de febrero, es el día preciso.

Nuestra primera bandera fue un estandarte y su padre Miguel Hidalgo y Costilla.  Cuenta la Historia que ya preso y a punto de ser condenado a muerte, los jueces le preguntaron qué arma o escudo llevaba al frente de su ejército insurrecto y él contestó que a su paso por Atotonilco tomó la imagen de la Virgen de Guadalupe de un lienzo. Que después lo puso en manos de quien lo llevaría  delante de la gente que lo acompañaba y que, por eso, todos los regimientos que luchaban por la libertad tomaron aquel retrato como su arma más letal. Y es que el descontento no había sido gratuito. Tres siglos de opresión bajo las órdenes de un imperio extranjero, más las noticias de la independencia de las colonias inglesas de Norteamérica, la increíble Revolución Francesa y las ideas libertarias que circulaban por el orbe entero fueron un factor decisivo. El cura de Dolores decidió que el concepto de autonomía no era una teoría inalcanzable sino un  anhelo tan legítimo que hasta contaba con la aprobación de la Virgen. Después ya lo sabemos: juntas, conjuras y conspiraciones reunieron a los héroes que nos dieron patria y comenzó la lucha por la Independencia.

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Hidalgo con el estandarteFoto EE: Especial

Nuestra segunda bandera fue un banderín. De lana y de colores rojo y negro, en la parte superior llevaba unas letras que decían “El doliente de Hidalgo”.  Como escudo, llevaba una cruz negra en cuyo centro se encontraba una calavera. Detrás de ella dos canillas (huesitos) en forma de cruz, como las banderas de los piratas.  Su vista fascinaba y espantaba porque la historia de tal lábaro es oscura, pues hablaba de traiciones y venganza.  Una furiosa reacción al fusilamiento de Miguel Hidalgo. Dicen que tenía muchos símbolos ocultos:  una corona imperial con el anagrama de la virgen María bordada con hilo blanco, también una inscripción donde se leía: "2a Ba". Múltiples interpretaciones que dijeron fueron masónicas, esotéricas o religiosas, fueron de boca en boca durante mucho tiempo. Pero aquella bandera significaba la guerra a muerte declarada por los dolientes de Hidalgo a sus asesinos. Y así, la misión del "regimiento de la muerte del Doliente Hidalgo", creado por José María Cos, enarboló la causa de cualquier otro regimiento insurgente: defender la rebelión, pero, sobre todo, vengar la muerte de Miguel Hidalgo.  Tal vez por ello, en el reverso, sobre la cruz negra de tal bandera, puede verse un arco de guerra estilizado en forma horizontal, con una flecha en vertical, colocada en posición de ser disparada.

Después de tanta pena y furia, la desgracia se atemperó y en 1813, las fuerzas insurgentes, concretamente el ejército comandado por José María Morelos y Pavón, diseño otra insignia: una bandera de seda blanca, bordeada por una cenefa de cuadros azules y blancos, en cuyo centro se montó un águila posada sobre un nopal –sin serpiente a punto de ser comida– y que tenía bordada una leyenda en latín que rezaba: "Oculis et unguibus asqué victrix", que significa "Con los ojos y las uñas, igualmente victoriosa".

Una vez consumada y firmada el acta de Independencia, llegó la primera bandera nacional oficial, inspirada en el Ejército Trigarante de  Agustín de Iturbide, confeccionada en Iguala por el sastre José Magdaleno Ocampo en 1821. Aunque el águila en el escudo es similar a la utilizada hoy en día, aquella mostraba un águila coronada al centro, sostenida sobre la pata izquierda y encima de un nopal. Después, llegó la bandera del imperio de Maximiliano, rediseñada  con  cuatro águilas coronadas en cada una de las esquinas de la bandera, muy al estilo del escudo Imperial Francés, y que estuvo vigente hasta 1867, año de su  fusilamiento.

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Bandera de Iturbide.Foto EE: Especial

En la época de la Reforma, liberales y conservadores emplearon sus propias banderas con la posición del águila mirando a la izquierda si eran liberales y a la derecha cuando eran conservadores, y una vez establecida la República, los juaristas emplearon la leyenda “República Mexicana” estampada en la bandera y aquello estuvo en vigor hasta 1934.

La actual bandera, adoptada por decreto el 16 de septiembre de 1968 y  confirmada por ley. el 24 de febrero de 1984, es una adaptación del diseño aprobado en 1916 por decreto del presidente Venustiano Carranza, en donde la posición  del águila cambió de frente a su perfil izquierdo, no hay leyendas ni coronas y su diseño, junto con el despliegue de verde, blanco y colorado le ganaron el título de “la más hermosa del mundo”. Todavía lo es y usted lo sabe.

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Estudió Letras Hispánicas en la UNAM, es especialista en historia y literatura mexicana del siglo XIX. Comenzó escribiendo sobre temas culturales en El Economista y no ha abandonado el periodismo ni las letras desde entonces. Actual­men­te trabaja en el IMER haciendo guiones e inventando y transmitiendo contenidos.

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