Del 2012 al 2017 el Programa de Asistencia Técnica a las Microfinanzas Rurales (Patmir) fase III apoyó la inclusión financiera formal en México de 1.3 millones de personas, de las cuales 59% son mujeres, 29% proviene de regiones indígenas y 57% radica en áreas con alta y muy alta marginación, informó el Banco Mundial (BM), organismo que apoyó dicho esquema.

Hace algunos días, por medio de su página web, el organismo internacional presentó los resultados del Patmir en su fase III, donde indicó que México logró con este esquema un mejoramiento en el desempeño de 202 entidades de ahorro y crédito popular con las que se trabajó y por las cuales se ejecutaron diversas líneas para apoyar la inclusión referida.

“México mejoró el desempeño de sus instituciones de ahorro y crédito y amplió sus servicios financieros hacia mujeres, poblaciones desfavorecidas e indígenas en áreas rurales”, explicó el Banco Mundial en la presentación de resultados.

“Las entidades de ahorro y crédito (popular) también jugaron un papel central en el proyecto al contribuir en la inclusión de más de 1 millón de personas en el sector financiero formal y en la ampliación del acceso a servicios financieros en áreas rurales”, añadió.

De acuerdo con el organismo, este programa trabajó por varias vertientes: ayudar a entidades de ahorro y crédito popular no autorizadas a obtener su autorización para que sus miembros pudieran ingresar al sector financiero formal y beneficiarse del mismo, así como a fortalecer a las autorizadas para dar mejores servicios a sus clientes o socios.

Asimismo, se puso énfasis en trabajar con entidades financieras de municipios rurales para incluir a las personas, en especial a las mujeres, al sector financiero formal.

“(Se buscó) crear alianzas con el sector privado con el fin de ampliar el acceso a servicios financieros en áreas rurales y desarrollar instrumentos que permitan realizar depósitos, retirar dinero, consultar saldos o realizar pagos de una forma más rápida, fácil y económica”, detalló el organismo.

Contribución del Banco Mundial

Este programa fue impulsado por un préstamo del Banco Mundial, a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, de 100 millones de dólares. “También se canalizaron fondos adicionales, en forma de cofinanciamiento, provenientes del gobierno mexicano y entidades de ahorro y crédito (popular) participantes, por un monto de 82 millones de dólares y 21 millones de dólares, respectivamente”, detalló el organismo.

Con estos recursos, que sirvieron para impulsar la autorización de entidades de ahorro y crédito popular, especialmente de cooperativas de ahorro y préstamo, se logró avanzar en la cobertura del seguro de depósito, pues de 6.1 millones de personas que contaban con esta protección en el 2011 al finalizar el programa dicha cifra ascendió a 9.5 millones de personas, que ya contaban con una protección de hasta 25,000 Udis (150,000 pesos aproximados), gracias a la incorporación de entidades al sistema financiero formal.

“Aproximadamente 139,000 personas recibieron educación financiera por parte de representantes de las entidades de ahorro y crédito (popular) para luego replicar esa capacitación entre sus miembros”, explicó el organismo.

Para el Banco Mundial, el tamaño del desafío de la inclusión financiera en México no es menor. “La inclusión financiera, herramienta crucial para reducir la pobreza y promover la prosperidad compartida, ha sido uno de los principales desafíos mexicanos de cara al desarrollo”.

“En el 2011 —añadió—, alrededor de 71 millones de mexicanos, 65% de una población total de 112 millones, carecía de acceso a un servicio financiero formal, tema especialmente crítico en áreas rurales, donde 78% de los municipios no tenía un solo punto de servicios para residentes que quisieran realizar un depósito, retirar dinero, consultar saldos o realizar pagos”.

El organismo señaló el avance que se tuvo principalmente con la cobertura del seguro de depósitos, pues sin una protección de este tipo, los ahorros en entidades no autorizadas estaban en riesgo y sólo ofrecían acceso limitado a servicios financieros apropiados, así como en el tema de los puntos de acceso a estos servicios.

“Alrededor de 4.5 millones de personas disponen de nuevos puntos de acceso a servicios financieros. El número de transacciones realizadas por la población rural a través de agentes bancarios creció de manera exponencial, de 2,500 transacciones por mes en el 2016 a un promedio de 20,000 mensuales en el primer semestre del 2017”.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx