Los sismos que azotaron a varios estados de la República Mexicana en septiembre del año pasado demostraron que el sector asegurador tiene la capacidad y solvencia para responder a sus usuarios ante grandes catástrofes; sin embargo, también dejaron ver la poca penetración que existe en el país.

Los sismos del 7 y 19 de septiembre pasados, de acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), tienen un costo para la industria aseguradora de 28,602 millones de pesos, aunque sus previsiones apuntan que al final, cuando se reclamen todos los siniestros, la cifra ascienda a 54,000 millones de pesos.

“Existe una brecha de aseguramiento. Estamos hablando de que sólo 5% de las casas están aseguradas por voluntad propia, es decir, sin estar vinculadas a un crédito hipotecario. Y si nos vamos a otros ramos, sólo 30% del parque vehicular cuenta con alguna protección, mientras que si hablamos del seguro de gastos médicos, apenas 7.5% de la población cuenta con uno”, indicó Patricio Belaunzarán, socio de Servicios Actuariales y de Riesgos para Latinoamérica Norte en EY.

El año pasado, la penetración del seguro como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) fue de 2.2%, un nivel que se ha mantenido en los últimos años. Asimismo, es de destacar que México es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con menor penetración. En promedio, los países miembros tienen una penetración de 9% del PIB.

En este sentido, por debajo de México sólo se encuentran Letonia, que tuvo una penetración de 2.1% en el 2016; Grecia (2.0%), y Turquía (1.5 por ciento). Si se le compara con países Latinoamericanos, México queda en sexto lugar, por debajo de Puerto Rico (14.3%); seguido de Chile —miembro de la OCDE— (5.0%); Brasil (3.3%); Colombia (2.8%), y Argentina (2.6 por ciento).

El año pasado la calificadora Moody’s destacó que el sector asegurador se encuentra sólido y cuenta con las reservas para enfrentar escenarios adversos; sin embargo, destacó que en comparación con otros países latinoamericanos, México tiene una penetración muy baja, lo cual convierte a ésta en el principal reto del sector.

“El principal reto es el nivel de penetración. Si bien la industria aseguradora mexicana ha aumentado su penetración, cuando la comparas con otros países de América Latina nos encontramos bastante lejos del nivel óptimo”, aseveró Francisco Urióstegui, analista de seguros de Moody’s México.

En abril pasado los aseguradores ratificaron a Manuel Escobedo como presidente de la AMIS para el periodo 2018-2019, en donde el reto más importante, a decir del presidente, será impulsar una mayor cultura de aseguramiento en el país.

“El reto más importante de la industria es impulsar una mayor cultura de aseguramiento en nuestro país, ya que queremos superar 2.8% de penetración en el PIB; para ello tenemos proyectos que nos ayudarán al desarrollo del seguro en cada uno de sus ramos: vida y pensiones, médicos y salud, autos y daños”, aseveró Manuel Escobedo.

El año pasado, el sector asegurador creció 2.9% en términos reales, un porcentaje menor de lo que esperaba la AMIS, que era de 6.5 por ciento.

“Las razones por las cuales se creció menos es porque el sector asegurador tiene una correlación muy alta al comportamiento de la inflación y al crecimiento la economía. Estamos muy ligados a estas dos variables macroeconómicas”, explicó en su momento Recaredo Arias, director general de la AMIS.

Agregó que otro de los motivos del bajo crecimiento fue el decrecimiento de la venta de coches, así como las inversiones que ha hecho el sector en diversas licitaciones que si bien avanzan, no va tan rápido.

NUEVAS GENERACIONES DEMANDAN PRODUCTOS PERSONALIZADOS

A decir de los analistas, la baja penetración de los seguros se ha dado debido a la falta de cultura de prevención de riesgos por parte de la población en general, además de que en los últimos años las nuevas generaciones —como la Millennial— demandan productos personalizados.

“Existe, en primer lugar, una falta de cultura de prevención de riesgo por parte de la población en general. Vemos el seguro como un gasto, incluso un lujo, no como una protección. El próximo gobierno debe seguir fomentando los mecanismos de inclusión financiera, en donde entra el sector asegurador. Deberá facilitar el acceso a los seguros y proteger, al mismo tiempo, al consumidor”, afirmó Patricio Belaunzarán.

En este sentido, precisó que es importante que las aseguradoras tomen en cuenta al nuevo cliente, el cual exige trámites más sencillos y apoyados en la tecnología, en donde pueda acceder fácilmente desde un dispositivo móvil a su póliza de seguros y tenga productos más personalizados.

En línea con lo anterior, el analista de Moody’s precisó que es importante que la industria aseguradora sea más multiperfil, es decir, que ofrezca productos personalizados sin que esto le genere un costo importante al asegurado, con el fin de responder a las necesidades de las nuevas generaciones.

Microseguros, alternativa para personas de bajos recursos

La baja penetración del seguro en México no sólo tiene que ver con la falta de la cultura de la prevención de riesgos, sino también con los precios de los productos que muchas veces no son accesibles para la población mexicana, sobre todo para aquella de bajos recursos.

“Sin duda, hasta el momento el canal de distribución preponderante en la industria, por mucho, es el de agentes, cuyo alcance está más enfocado a personas con un mayor nivel adquisitivo. Tenemos que lograr que el seguro socialice más con la población, es decir, que pueda llegar cada vez más a un grupo más amplio de ella a través de otros canales”, refirió Juan Alberto Vélez Arredondo, director de general de Seguros Ve por Más (Bx+).

De acuerdo con el último Reporte Nacional de Inclusión Financiera, en México sólo 25% de los adultos cuentan con algún tipo de seguro; no obstante, se observó que en los municipios urbanos –mayores a 15,000 habitantes- 30% de la población cuenta con alguna protección, mientras que en municipios rurales –menores a 15,000 habitantes- el porcentaje de adultos con este producto apenas es de 15 por ciento.

Asimismo, el reporte arrojó que uno de los principales factores por los cuales las personas no contratan alguno de estos productos es porque “son muy caros”. Sin embargo, la percepción de un costo elevado disminuyó significativamente, al pasar de 41%, en el 2012, a 28% en el 2015.

Aunado a lo anterior, para incrementar el aseguramiento en la población mexicana Patricio Belaunzarán, socio de Servicios Actuariales y de Riesgos para Latinoamérica norte en EY, precisó que los microseguros son una de las mejores opciones para incrementar el nivel de penetración.

“Los microseguros son una buena opción desde hace muchos años. Simplifican la venta y los procesos de ésta, además de que son más económicos y ayudan a llegar a nuevos clientes, no sólo a los mismos de siempre”, acotó.

Los microseguros son productos diseñados para cubrir necesidades específicas, con ciertas características, que los hacen más accesibles a la población. De acuerdo con la Ley de Instituciones de Seguros y Fianzas, éstos deben tener como objetivo promover el acceso de la población de bajos ingresos a la protección del seguro mediante la utilización de medios de distribución y operaciones de bajo costo.

De acuerdo con dato de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), en México existen 14.7 millones de personas que cuentan con un microseguro y, según los datos del Micro Insurance Center, 15% de la población mexicana se encuentra cubierta de esta manera.

“A pesar de que México se encuentra en el primer lugar de cobertura de microseguros en la región de América Latina y el Caribe, la cifra de asegurados aún sigue siendo muy baja, si consideramos que en México existen 119 millones de habitantes, de los cuales 55 millones se encuentran en situación de pobreza, los cuales podrían tener acceso al sistema financiero a través de este tipo de productos básicos”, destacó la Comisión Nacional Bancaria y de Valores en su reporte.