No es nueva la necesidad de la atención, prevención y promoción de la salud en el trabajo, ni el estrés en las organizaciones, ni la estadística que revelaba desde hace tiempo la Organización Mundial de la Salud (OMS): en 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo y la primera en México y en países similares. Lo nuevo sí fue un virus que nos cambió el esquema y recordó la vulnerabilidad de la humanidad.

Ante esa realidad, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que un programa eficaz de promoción de la salud en el trabajo complementa las medidas de seguridad y salud en el trabajo, y contribuye al establecimiento y mantenimiento de un ambiente laboral seguro y saludable, reforzando la calidad de vida laboral y una salud física y mental óptima en el trabajo.

Promover la salud en las organizaciones es mucho más que un requerimiento legal, es una responsabilidad compartida, un compromiso entre empleador y empleado. Hoy apuntamos hacia una nueva manera de estar en el trabajo: del confinamiento a un retorno seguro y confiable, de la sana distancia a una sana estancia que nos demanda nuevos hábitos para protegernos, mejorar nuestro estado de salud, una sana convivencia y ordenar lo que desde hace tiempo faltaba depurar. Hoy el reto es renovar nuestro pensamiento y actuar bajo lo nuevo que hoy somos.

Las empresas antes del Covid-19

A partir de la publicación en el Diario Oficial de la Federación (octubre de 2018) de la NOM 035, —que tiene como objetivo establecer los elementos para identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial, así como para promover un entorno organizacional favorable en los centros de trabajo— algunas empresas empezaron a capacitarse sobre su implementación, principalmente los responsables del Capital Humano de las organizaciones se dieron a la tarea de actualizarse en esta materia o solicitar apoyos y asesoría. Cursos, pláticas y orientación por parte de la autoridad y de la iniciativa privada fluyeron para sensibilizar sobre este marco normativo, donde al inicio hubo mucha confusión, incluso fue llamada la “norma del estrés”, a lo que la autoridad tuvo que aclarar que “no contiene ningún instrumento de medición del estrés, por lo que es falso que los centros de trabajo tengan que pagar multas debido al estrés de los trabajadores”.

En ese entonces, la resistencia a adoptar e implementar la NOM 035 llegó y algunas empresas no se convencían del todo; otras, las menos, iniciaban el proceso. Lo cierto es que antes de la pandemia se pudo detectar —mediante sondeos previos con colaboradores, directivos y dueños de empresas— el estado de las organizaciones en materia de medidas, actividades, mejores prácticas, programas y políticas encaminadas y relacionadas con la NOM 035, y se encontró que las Pymes, en su mayoría, no adoptaban mejores prácticas como horario flexible, home office, jornadas de salud y formación antiestrés, cuatro grandes temas para la gestión del talento durante y después de Covid-19.

Sin embargo, entendieron que estar al día en la NOM 035 o al menos iniciar el proceso de implementación es más que un requerimiento legal porque, si bien la NOM es obligatoria y las inspecciones seguirán siendo, como señala la autoridad, instrumentos para comprobar la aplicación de estas medidas, debemos cambiar la óptica, ya que verla como obligación crea un escenario de resistencia, pero como aliada para formalizar procesos e integrar actividades aisladas crea un escenario de colaboración. Ver a la NOM en un escenario de colaboración aporta beneficios como:

  1. Mejores prácticas de salud y bienestar en el lugar de trabajo.
  2. Orden en la gestión del capital humano.
  3. Ajuste de la propuesta de valor para los colaboradores en calidad de vida, desempeño y desarrollo.
  4. Hábitos sanos para mejorar el rendimiento y atención de los colaboradores.
  5. Una cultura de prevención y gestión del estrés.

NOM 035, ahora con más énfasis

Para las empresas que detuvieron el proceso de implementación de la NOM 035 con motivo de la emergencia en salud que vivimos, hay dos noticias: la primera es que la autoridad no cambió los tiempos de cumplimiento y este 23 de octubre vence el plazo de la Fase 1, que se refiere a la identificación y prevención de los factores de riesgo psicosocial; y la segunda es que el protocolo del Retorno Seguro y el cumplimiento de la NOM 030. STPS. 2009 relacionada con Servicios preventivos de seguridad y salud en el trabajo forman parte del marco normativo que complementa a la NOM 035. Si tu empresa ya cumplió con estas medidas ya tiene un avance considerable de mucha utilidad en la implementación de la NOM 035.

Empresas que están al corriente en este tipo de obligaciones mantienen ya una cultura de prevención y promoción de la salud en el trabajo y la NOM 035 complementará los esfuerzos para adoptar medidas que fortalezcan no solo el bienestar y la salud de los colaboradores, sino la gestión del talento.

Si bien, hoy muchas empresas siguen con el trabajo desde casa y otras más están valorando continuar de esa forma, o al menos destinar ciertas áreas a trabajar bajo esta modalidad, vale la pena adoptar también medidas que minimicen los riesgos psicosociales que conlleva el home office, sin esperar a que sea una obligación por parte de la autoridad, es decir, la NOM 035 no es limitativa, por lo que hoy existe la oportunidad de complementarla con prácticas que promuevan un hogar y oficina de bienestar tan necesario bajo lo nuevo que hoy somos.

*La autora es directora y Fundadora de Be Training.

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