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Prosperidad compartida

Alberto Aguirre | Signos Vitales
Apenas tres días después de que concluyera el Mundial de Futbol ocurrió un conclave en la Ciudad de México al que concurrieron mandos superiores de las secretarías de Hacienda, Economía, Energía y del Medio Ambiente del gobierno de la República, de Nafin, la Conagua, el IMPI y de la Secretaría de Desarrollo Económico del gobierno de la Ciudad de México.
El taller fue conducido por la profesora Mariana Mazzucato y Lara Merling, investigadora del Instituto para la Innovación y el Propósito Público del University College de Londres, quienes dieron un seguimiento puntual a la instrumentación del Plan México, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum en enero del 2025.
México necesita un crecimiento más sólido, y un crecimiento más sólido requiere más inversión. La prosperidad compartida, a examen. El segundo piso de la Cuarta Transformación traducido a un modelo económico que postula la inversión productiva, la innovación y los empleos de calidad, más que meramente en la redistribución del ingreso.
Mazzucato ha postulado que la ejecución del Plan México depende fundamentalmente del desarrollo de las capacidades del sector público, la coordinación institucional y los instrumentos de política pública que puedan traducir ese rumbo en acciones concretas.
Su investigación, financiado por una beca de investigación de la Open Society Foundations, está fundamentada en las conversaciones que sostuvieron con académicos y funcionarios gubernamentales durante el último año sobre “las oportunidades y limitaciones prácticas que implica impulsar la transformación productiva de México”.
Para compartir sus hallazgos y preparar su informe final, Mazzucato y Merling tuvieron ese taller con los funcionarios mexicanos, el miércoles 15 de julio. Al día siguiente —también en la CDMX— sesionaron con integrantes de la Alianza Estratégica de Economía, una red global de funcionarias y economistas del sur global, presidida por la académica brasileña Carolina Alves, que pugna por incorporar las perspectivas históricamente marginadas a la corriente principal mundial para ayudar a reestructurar la economía.
Esta transformación —establecieron las académicas— requiere de un marco macroeconómico alineado con la transformación productiva, herramientas de política y un modelo diferente de asociación público-privada capaz de dar forma a los mercados y canalizar la inversión hacia los objetivos del Plan México, así como una arquitectura estatal capaz de coordinar entre instituciones y sectores.
Un crecimiento más sólido no solo implica movilizar más inversión, sino en orientarla hacia los resultados que México ya se ha fijado: mejorar la capacidad productiva nacional, lograr la seguridad hídrica para las personas, los ecosistemas y la producción, garantizar la salud para todos, aumentar el suministro de energía limpia, promover la soberanía alimentaria y reducir las desigualdades territoriales.
Realinear el crecimiento hacia estos objetivos implica una acción gubernamental para orientar los mercados. “El dilema no es cuánto debe intervenir el Estado, sino qué debe construir, con quién y en qué términos”, plantean Mazzucato y Merling en el informe, que ayer presentaron formalmente.
El informe completo comienza por examinar las limitaciones estructurales que han impedido que la fortaleza exportadora de México se traduzca en un mayor crecimiento de la productividad, la creación de valor interno y la convergencia regional.
Tras de revisar estudios previos de académicos mexicanos, evidencia internacional y la revisión de las gestiones de la administración claudista, las académicas del University College proponen la arquitectura necesaria para organizar la ejecución del Plan México, con el fin de convertir estos desafíos en oportunidades.
Antes de los instrumentos de política y las capacidades del sector público requeridas para la implementación del Plan México, proponen, debe establecerse el marco macroeconómico necesario para respaldar una transformación impulsada por la innovación.
El estudio de caso es la restauración de la cuenca del Río Tula.

