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Jornada Nacional de Reforestación, una responsabilidad de todos

Foto: Gobierno de Puebla.
El equilibrio natural se construye desde el territorio, en las manos y saberes de quienes lo habitan y lo cuidan; exige corresponsabilidad por parte de todas y todos. Reconocer el valor de los ecosistemas forestales, que cubren el 70% del territorio nacional, es hoy más que nunca un acto de justicia ambiental y una condición de esperanza para las generaciones presentes y futuras.
Resguardar y restaurar estos ecosistemas estratégicos para México implica una labor colectiva, principalmente de los ejidos y comunidades a quienes pertenece el 60% de estas tierras y que históricamente las han custodiado. Sin embargo, las personas que vivimos en las ciudades no estamos exentas de responsabilidad; los ecosistemas forestales son nuestra principal fuente de agua potable, de suelo fértil para nuestros alimentos y de aire limpio.
Desde la política ambiental, los desafíos que debemos enfrentar son enormes: los incendios forestales, las plagas, la deforestación y la tala ilegal afectan más de 1.1 millones de hectáreas al año en su conjunto. Por ello, debemos superar la visión centrada únicamente en la reforestación como meta y avanzar hacia una perspectiva más amplia de restauración como proceso ecológico y social de largo plazo; con organización comunitaria, coordinación institucional y vinculada al aprovechamiento sustentable de los recursos forestales.
Por ello, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo convocó a la Jornada Nacional de Reforestación 2026, un ejercicio ciudadano y una oportunidad para asumir nuestra responsabilidad y sumar a un gran propósito. El gobierno no puede actuar por sí solo, necesitamos de la fuerza de todas las personas para reconstruir nuestra relación con la naturaleza y reparar lo que hemos degradado.
El pasado domingo 9 de agosto, en 621 municipios y con la participación de las gobernadoras y los gobernadores de los 32 estados de la República, se plantaron más de 6.6 millones de plantas, que impactarán en seis diferentes ecosistemas. Con la coordinación de siete dependencias federales, los gobiernos estatales, organizaciones civiles, universidades y centros de investigación, se sembraron 302 especies diferentes, de las cuales 261 son nativas y 41 son endémicas.
La reforestación no se trata de sembrar cualquier árbol en cualquier lugar; se trata de evaluar cuidadosamente su impacto y comprender cada ecosistema. Estamos, hasta el 2030, en la década de la restauración, un periodo en el que México puede recuperar sus ecosistemas, regenerar sus suelos, fortalecer su economía forestal y restablecer el ciclo del agua. Los bosques necesitan tiempo, las comunidades necesitan confianza y las instituciones necesitan continuidad.
En este mismo sentido, la restauración de los ecosistemas críticos es una prioridad de la transición ecológica a la que hemos convocado a todos los sectores sociales y económicos desde el sector ambiental. Las selvas húmedas del sureste del país cumplen una función primordial en la absorción de carbono de la atmósfera, así como los manglares de las costas fungen como barrera para las comunidades ante los eventos climáticos extremos.
Pasar del desafío a la oportunidad implica reconocer que la restauración de los ecosistemas no es responsabilidad exclusiva de las instituciones, sino una tarea compartida entre gobierno, comunidades y ciudadanía. Cada árbol plantado representa una inversión en agua, biodiversidad, resiliencia climática y bienestar colectivo. No hay acciones pequeñas cuando se trata de proteger la vida. Sembrar un árbol hoy es sembrar también una posibilidad de futuro para México, porque restaurar nuestros ecosistemas significa restaurar las condiciones que nos sostienen a diario.
