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Agua subterránea para agricultura presiona acuíferos: 52.4% de las Unidades de Riego está en áreas sobreexplotadas
Cada año se destinan alrededor de 13,500 millones de metros cúbicos de agua concesionada para el abasto de agua potable a la población de todo el país, tanto superficial como subterránea. En tanto, se extraen 25,700 millones de metros cúbicos de agua de pozos para riego, según la Conagua.

Foto: Archivo
Aunque el agua subterránea representa menos de 40% del volumen concesionado para uso agrícola en México, su extracción está estrechamente relacionada con la sobreexplotación de los acuíferos, por lo que es necesario diseñar políticas públicas para controlar los volúmenes de extracción y usar de manera más eficiente ese recurso, plantean especialistas consultados por El Economista.
Para dimensionar el volumen de agua subterránea concesionada para el riego, basta señalar que en 2023 se otorgaron alrededor de 25,700 millones de metros cúbicos para uso agrícola, frente a 13,500 millones de metros cúbicos concesionados para el abasto de agua potable a la población de todo el país, tanto superficial como subterránea.

De acuerdo con el investigador del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), Eduardo Jiménez Hernández, México ocupa el sexto lugar mundial en superficie de riego, con alrededor de 7.3 millones de hectáreas dedicadas a la producción de alimentos para consumo interno y exportación, y séptimo lugar por número de acuíferos abatidos.
Alrededor de 3.3 millones de hectáreas dedicadas a la agricultura corresponden a 87 Distritos de Riego y 4.0 millones de hectáreas a 50,000 Unidades de Riego.
Un Distrito de Riego es una zona geográfica con un conjunto de canales, una o más fuentes comunes de abastecimiento de agua y las áreas de cultivo, relativamente compactas, que cuenta con decreto de creación por parte del poder Ejecutivo federal, con un título de concesión de agua otorgado a los usuarios organizados en asociaciones civiles.
En tanto, las Unidades de Riego son módulos de menor tamaño que están más dispersas en el territorio, administradas de forma local y autónoma.
Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en 2023, se concesionaron 25,700 millones de metros cúbicos de agua subterránea para la agricultura, que representó 37.3% del total de agua para uso agrícola.
Ese año, en los Distritos de Riego se regaron 260,434 hectáreas con 3,218 millones de metros cúbicos de agua subterránea, mientras que en las Unidades de Riego se regaron 2.6 millones de hectáreas con agua subterránea. No se encontró el dato exacto del agua subterránea usada en estas últimas.
En el caso de las Unidades de Riego, en el 65% de la superficie regable (2.6 millones de hectáreas de las 4.01 millones) se usa agua subterránea.
Mario Alberto Montiel Gutiérrez, tecnólogo del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua explicó que, si bien la cantidad de agua subterránea dedicada a la agricultura no se ha incrementado pronunciadamente año con año, entre 2001 y 2023, pasó de 16,900 millones de metros cúbicos a 25,700 millones de metros cúbicos.
En términos absolutos, el incremento en ese periodo fue de 8,800 millones de metros cúbicos con un crecimiento acumulado de 51.7% con una tasa anual de crecimiento de 1.91%.
Lo relevante, indicó el especialista, es que ese incremento en la extracción ha contribuido al abatimiento de acuíferos.
Según la metodología utilizada por Conagua, un acuífero se considera sobreexplotado cuando la relación entre la extracción y la recarga es superior a 1.1.
En ese sentido, Jiménez Hernández llamó la atención sobre el hecho de que en 52.4% de la superficie de las Unidades de Riego —1.4 millones de hectáreas— se encuentra sobre acuíferos en condición de sobreexplotación; 22.3% —585,446 hectáreas— se ubica sobre acuíferos subexplotados y 25.3% —663,038 hectáreas— sobre acuíferos en equilibrio.
Además, varias Unidades de riego se encuentran sobre acuíferos sin disponibilidad. Entre los casos más preocupantes mencionó Los Juncos y Laguna de Santa María, en Chihuahua.
Por otra parte, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-11-CONAGUA-2015 mediante la cual se calcula la disponibilidad de agua en los acuíferos, buena parte del los acuíferos de territorio del norte del país se encuentra sin disponibilidad, particularmente en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, la península de Baja California, Sonora, Sinaloa y Durango.
Jiménez Hernández destacó que 76.3% del volumen total de agua concesionada para usos consuntivos se usa para la agricultura y de esta y que 37.1% de ese volumen corresponde a agua subterránea.
La agricultura de riego ocupa 30% de la superficie dedicada a la agricultura y genera más de 50% de la producción agrícola nacional.
Lo delicado es que, de los 653 acuíferos que hay en el país, 114 se consideran sobreexplotados.
Los acuíferos que están en esa condición se encuentran en territorios de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, Michoacán, Jalisco, Puebla, Veracruz y Estado de México.

Los acuíferos sobreexplotados se concentran en el centro y norte del país
La mayoría de los acuíferos sobreexplotados del país se encuentran en las cuencas de las regiones hidrológico-administrativas Lerma-Santiago-Pacífico con 31; Cuencas Centrales del Norte, con 23 y Río Bravo, con 19. En conjunto representan 73 acuíferos.
Llama la atención el caso de Guanajuato donde se encuentra el poderoso Distrito de Riego 011 Alto Lerma que produce grandes volúmenes de trigo, cebada, maíz, sorgo, brócoli, lechuga y hortalizas de exportación, así como el acuífero de Meoqui-Delicias donde está el Distrito de Riego 005 Delicias, Chihuahua, que es un importante productor de nuez, alfalfa, chile verde y manzana.
Montiel Gutiérrez refirió que los acuíferos sobreexplotados están en esa condición, primero porque no llueve mucho en esos lugares y por lo tanto la recarga es poca.
Pero, además de ello, se ha incrementado el cultivo de productos de alta demanda como alfalfa, frutales, particularmente nogales.
Según el Panorama Agroalimentario 2025 de Sader, en 2024, Chihuahua contaba con 105,000 hectáreas de nogales que produjeron 103,272 toneladas de nuez que representaron 62.1% de la producción nacional. En 2024, el valor de la producción nacional de ese producto fue de 12,660 millones de pesos.
El especialista dijo que se estima que para producir un kilo de nuez se requieren entre 7,500 y 9,000 litros de agua, dependiendo del tipo de riego.
Hay 32 acuíferos que presentan problemas de salinidad
Además, 32 acuíferos presentan problemas de salinidad y 18 intrusión marina. Están en Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Sonora, Baja California y Baja California Sur.
José Iván Zuñiga director de paisajes forestales de WRI México explicó que, en los acuíferos cercanos a las costas, la extracción excesiva de agua subterránea puede producir la presión hidráulica y favorecer el avance de agua marina hacia el acuífero.
Lo delicado es que, si esa agua se usa para el riego, puede provocar la salinización de los suelos. Eso ha pasado en algunos distritos de riego en Sonora y ya no producen como antes.
José Iván Zuñiga director de paisajes forestales de WRI México advirtió que en algunos casos, la sobreexplotación puede contribuir al deterioro de la calidad del agua y a una mayor concentración de algunos compuestos químicos potencialmente dañinos para la salud humana y para las plantas y los animales, como arsénico y fósforo.
Especialistas plantean tecnificar el riego y vigilar extracciones
Por otra parte, para atacar el problema que representa la sobreexplotación de los acuíferos, el sector agrícola debe avanzar sustancialmente en la tecnificación del riego, indicó Montiel Gutiérrez.
En ese aspecto, Zadya Vargas, coordinadora de políticas públicas del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) en México, dijo que actualmente se cuenta con la tecnología para mejorar los sistemas de riego, pero hay otras acciones como implementar cultivos de cobertura y de conservación en los que no se retiran todos los rastrojos de los terrenos, precisamente para que ayuden a la capacidad del suelo para conservar humedad.
Cuando hay suelos mejor preparados para captar y retener agua, requieren consecuentemente menos agua para riego, recalcó la especialista.
Por otra parte, Montiel Gutiérrez consideró necesario revisar la operación de algunos programas como el Programa Especial de Energía para el Campo (PEUA), que podría estar generando incentivos perversos que inciden en la mayor extracción de agua.
Concretamente la eficiencia tecnológica puede generar incentivos para ampliar la superficie sembrada manteniendo o incrementando la extracción total.
Algo parecido pasa con las áreas con riego tecnificado, en donde, los productores que pueden, al ver los beneficios que obtienen, aumentan también la superficie de cultivo y al final siguen extrayendo cantidades importantes de agua.
Por ello, a juicio del especialista, lo que se requiere es que todos los programas que tengan que ver con el apoyo al campo y, particularmente los relacionados con el riego, tomen en cuenta factores que pueden afectar a los ecosistemas.
Además, es necesario aumentar la capacidad de Conagua para realizar la supervisión de las concesiones, con el fin de asegurar que los titulares de las concesiones cumplan con las normas en la materia.
La cosecha de agua es parte de la solución
Zuñiga destacó que los acuíferos tienen dinámicas distintas, según su ubicación, por lo cual unos tardan más tiempo en recuperarse que otros.
Destacó que, aunque parezca una obviedad, debe recordarse que los acuíferos dependen de lo que ocurra en los cuerpos de agua de la superficie.
El especialista dijo que para poder estabilizar los acuíferos y revertir el abatimiento lo primero que se necesita es disminuir el consumo de agua en la superficie y establecer medidas que permitan que la cuenca absorba más agua y pueda infiltrarla al subsuelo.
Por ese motivo, indicó, estrategias como las de riego tecnificado y cosecha de agua son parte de la solución porque eso permitirpia extraer menos cantidad de agua del subsuelo.
Destacó que la mayoría de las veces lo que se hace son obras de restauración de suelo o reforestaciones que ayudan a la captura e infiltración de agua.
En opinión del especialista, lo que está faltando es la cosecha o captura de agua.
En ese tenor, indicó que la agricultura y ganadería mejorada pueden ayudar a infiltrar más agua.
Destacó que hasta ahora siempre que se quiere hacer cosecha de agua se realiza en el bosque con reforestación y obras como retaques, presas y barreras de piedra acomodada para recabar agua, pero las obras de agricultura y ganadería mejorada tiene un costo equivalente a una tercera parte de las obras de reforestación y restauración en los bosques.
Los especialistas consultados señalan que, si bien la agricultura que utiliza agua subterránea para el riego forma parte del problema de la sobreexplotación de los acuíferos, también puede formar parte de la solución.




