De cara a las elecciones del 1 de julio, en las que entre otros cargos se elegirá a un nuevo presidente de la República, las regiones con índices altos de violencia corren riesgo de una baja en la participación ciudadana, de acuerdo con especialistas en la materia e investigaciones del  Instituto Nacional Electoral (INE).

El instituto electoral ha detectado una relación entre la violencia y una baja en índices de participación ciudadana. En el documento “Elecciones, Violencia y Estructura Social (EVES). Base de Datos Integral de Municipios Mexicanos”, proyecto realizado en conjunto con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt),  se expone que en entidades donde se registran mayores tasas de homicidios con arma de fuego promedio durante los dos años anteriores a las elecciones presidenciales corresponden menores tasas de participación.

Desde el Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego, California, Amalia Pulido Gómez, quien es especialista en temas de violencia criminal y comportamiento político, observó que existe una correlación y una causalidad entre los niveles de violencia y la participación electoral.

En este sentido se ha pronunciado en artículos académicos, Sandra Ley, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), quien para el sitio especializado en elecciones en México, Oraculus, refirió que evidencia reciente muestra que la violencia de las células criminales reduce, además, los incentivos de los ciudadanos para participar como funcionarios de casilla en las elecciones.

Al revisar la tasa de participación de las elecciones federales del 2000, 2006 y 2012 en entidades con altos índices de inseguridad, se aprecia que ha habido bajas en el porcentaje de votantes que participan de los comicios, en particular, del 2000 al 2006.

Por ejemplo, en Michoacán, estado que  en las últimas dos décadas ha sido escenario de episodios violentos relacionados con el crimen organizado; mientras en el 2000, la tasa de participación fue de 60.7%, para el 2006 la cifra descendió a 50% y para el 2012 la media de participación volvió a subir a 60 por ciento.

En términos numéricos, hace 18 años, 1 millón 464,277 de michoacanos salieron a votar; para el 2006, hubo un total de 1 millón 478,038 votos y en el 2012 se registraron 1 millón 445,546 sufragios.

En Tamaulipas, que ha sido catalogado en varias ocasiones como el estado más violento del país, el patrón ha sido similar. En el año 2000 hubo 1 millón 098,994 de votos, lo que representó una participación de 62.8 por ciento. En el 2006, la participación en las elecciones en este estado fue de 54.4%, es decir 1 millón 212,536 de ciudadanos se presentaron a las urnas. Seis años después,  61.7% de los tamaulipecos salió a votar, lo que significó el voto de 1 millón 078,902.

Las elecciones del 2000 en Guerrero —donde en los últimos años se ha registrado un aumento en el número de homicidios— supusieron el voto de 942,373 ciudadanos de la entidad, lo que representó 54% de la participación. Seis años más tarde hubo 986,989 votos, pero implicó 46% de la participación. En las pasadas elecciones presidenciales hubo un total de 927,982 sufragios, esto fue 53.3% de los registrados en la lista nominal del estado.

Baja California posee una de las ciudades, Tijuana, donde se ha disparado el número de feminicidios y ha sido escena de incrementos en sus números de homicidios más de una ocasión. Tan sólo el año pasado se ubicó en el sexto lugar por número de delitos cometidos, cuya cifra de enero a diciembre alcanzó los 101,466 de los cuales 2,438 fueron asesinatos. En el 2000, salió a votar 54% de aquellos que contaban con su credencial, es decir, hubo 942,373 votos. Hacia el 2006 votaron 939,582, lo que representó 46.4% de participación y para el 2012 se contabilizaron 844,784 sufragios, lo que implicó  56.36% de la lista nominal.

INTENCIÓN Y PREFERENCIA ELECTORAL

A través de una presentación archivada por el Instituto Mora, Sandra Ley, del CIDE, explicó que la violencia disminuye la participación electoral debido a que los votantes enfrentan riesgos al expresar sus preferencias electorales.

“Dado que la confianza de los votantes en las autoridades públicas y las instituciones democráticas disminuye como resultado de la violencia imperante, los incentivos para participar en las elecciones también disminuyen”, se lee en el texto. Agrega que en un contexto de agresiones, la acción del sufragio pierde sentido y relevancia.

En tanto, en entrevista, la especialista  Amalia Pulido Gómez, precisó que la violencia, en particular aquella que se focaliza en candidatos y políticos, tiene implicaciones tanto en la intención del voto como en las preferencias electorales.

Explicó que el miedo de salir el día de las votaciones es uno de los principales efectos de los índices de violencia, aunque, aclaró, es difícil que el 1 de julio haya ataques.

Abundó, que el asesinato de un candidato o alcalde en particular de cualquier partido envía un signo de con quién está el crimen organizado “Es una señal muy precisa de estas organizaciones criminales para influir en la decisión del voto”, señala.

Sandra Ley previó al sitio especializado Oraculus que, de cara al 1 de julio, “en materia de participación, es poco probable que los votantes logren superar fácilmente sus entornos de violencia y decidan involucrarse activamente en la elección en respuesta a dicha inseguridad”.

Mientras Amalia Pulido Gómez opinó que los impactos que tiene la violencia en los procesos electorales, muestra una calidad baja de la democracia mexicana, pues el Estado no garantiza las condiciones necesarias para salir a las urnas y, en ocasiones, hay candidatos que son electos con una votación muy baja.

La especialista Pulido Gómez observó también que la violencia, juega un papel primordial en la manera en que los ciudadanos orientan su voto. En el estudio “Violencia y Comportamiento Electoral” que analizó el caso del Estado de México, en donde encontró que la violencia no afecta por igual a los partidos políticos en dicha entidad ya que “mientras que al PRI y al PAN la violencia les afecta negativamente, el PRD incrementa el número de votos que recibe”.

Consultado por separado, el coordinador de Posgrado e Investigación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Nelson Arteaga, consideró que  es impredecible la manera en que la sociedad se comportará en este tipo de contextos. Ello, dijo, porque dependerá de las características de la violencia que se ejerce al interior de las diferentes regiones del país.

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