No hay sólo un problema delictivo. Hay varios. Eso quiere decir que no puede haber una sola estrategia, sino varias, planteó el consultor en materia de seguridad, Jaime López-Aranda Trewartha.

Explicó que cada fenómeno delictivo requiere estrategias y tácticas distintas y un enfoque distinto.

Por ejemplo, continuó, combatir el homicidio que ha sido un tema importante durante muchos años requiere básicamente medidas tendientes a reducir la impunidad de los homicidas.

En tanto, el robo requiere en cambio más prevención situacional. Quizá el impacto más importante lo tenga la seguridad privada, porque los blancos más grandes son donde quien delinque pudiera tener un beneficio económico mayor.

En el caso del secuestro, implica situaciones muy preocupantes y la clave puede ser también reducir la impunidad, pero probablemente no se puede prevenir de manera eficiente.

El especialista enfatizó que es muy importante detectar qué fenómenos delictivos graves como la trata de personas o desapariciones forzadas o entre particulares tienen su propia lógica, que implica acciones específicas.

El punto es que no puedes estar pensando en una sola aproximación para todo tipo de delitos, sino que se tienen que tomar los múltiples, destacó.

Estados y municipios tienen mucho por hacer, plantea

Además, recordó que la mayor parte de la discusión en materia de inseguridad pública está enfocada en el gobierno federal, pero el problema de jurisdicción es muy importante,  de capacidades instaladas y potenciales.

En materia de jurisdicción destacó que la inseguridad cotidiana, y que más afecta a la gente, incluyendo el secuestro y el homicidio, son delitos del fuero común. si bien el gobierno federal puede intervenir, como de hecho lo hace, tiene un alcance limitado porque cuando tiene jurisdicción casi nunca la ejerce, el tipo de despliegue que puede hacer y la cantidad de gente con la que cuenta tampoco es suficiente para cubrir todo el país.

Eso quiere decir que a la federación sólo le alcanza para hacer operativos específicos durante un tiempo específico.

Expresó que incluso cuando se emplean a las fuerzas armadas su intervención tienen alcances limitados.

Ante esa situación, agregó, ante las faltas de capacidades el grueso de trabajo lo tienen que hacer las fuerzas de las entidades federativas.

Desde la perspectiva del especialista el gobierno federal tiene un papel importante, como coordinador, otorgar subsidios, promover iniciativas, pero de cualquier forma eso tiene un alcance limitado; por lo tanto, para incidir en la disminución de los delitos, la clave siempre va a ser que las entidades federativas continúen mejorando sus capacidades y así cumplir con las metas que tienen de cara a la ciudadanía.

En ese sentido, mencionó que hasta el momento el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, no ha hablado de cómo será la coordinación con las autoridades estatales.

Bono democrático permite “empujar” a gobernadores

Indicó que seguramente todavía no tienen conciencia de los elementos o herramientas con los que contará el nuevo gobierno para atacar los fenómenos de inseguridad en el país, pero lo que sí tiene es un bono democrático y de legitimidad de su gobierno que le permite asumir un nuevo liderazgo hacia las entidades federativas y los municipios para desplegar acciones que generen condiciones de seguridad a la población del país.

El asunto es que el gobierno tendrá que “empujar” las entidades federativas para que caminen en determinada dirección para generar condiciones de seguridad, lo cual será complicado.

Al preguntarle qué tan importante es que se tenga una Secretaría de Seguridad Pública o que los esfuerzos en la materia formen parte de las tareas de una dependencia que además tenga otras asignaciones, contestó que no es particularmente relevante.

Dijo que es muy claro es que el próximo gobierno tiene otra idea de la Secretaría de Gobernación, pero la pregunta es: ¿la creación de la nueva secretaría por sí sola importa? Y la respuesta es, por supuesto, que no. Lo importante es ver qué clase de liderazgo va a ejercer y qué clase de facultades le van a dar.

Opinó que el nuevo gobierno tenga éxito en su intención de generar seguridad no dependen sólo de su trabajo, sino del que hagan estados y municipios.

Jaime Guillermo López-Aranda Trewartha

Se ha desempeñado como:

•  Profesor de la Maestría en Políticas Públicas en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

•  Coordinador del Programa de Seguridad y Justicia en el Centro de Investigación para el Desarrollo AC.

•  Docente en la maestría en Criminología y Política Criminal.

•  Director general de Comunicación Social de la Secretaría de Seguridad Pública.

diego.badillo@eleconomista.mx