Construida hace 70 años, la refinería “ingeniero Antonio M. Amor” de Salamanca, Guanajuato, es uno de los dos principales generadores de contaminantes del estado y uno de los puntos críticos de emisiones de dióxido de azufre en el mundo, según la clasificación de las peores fuentes globales de contaminación por ese contaminante, realizada por Greenpeace, con base en datos de la NASA.

Es la responsable de la emisión de 95.7% del bióxido de azufre que se produce en el municipio.

Esa refinería fue inaugurada el 30 de julio de 1950 y cuenta con alrededor de 40 plantas, 10 calderas, nueve turbogeneradores, cinco unidades de desmineralización, 10 torres de enfriamiento y una planta de tratamiento de aguas residuales. Todo un motor de desarrollo económico para la región. Tiene una capacidad instalada de refinación de 220,000 barriles diarios. A julio de 2020 procesaba 119,633 barriles diarios, lo que quiere decir que opera a 54.37% de su capacidad.

Según el inventario de emisiones de contaminantes criterio y precursores del estado de Guanajuato, elaborado por la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial (SMAOT), del gobierno del estado, en esa entidad, la industria del petróleo y petrolera emite 15,777.97 toneladas de dióxido de azufre al año; 1,295.62 toneladas de partículas con un diámetro aerodinámico inferior a 10 micrómetros (PM10); 762.02 de partículas con un diámetro aerodinámico inferior a 2.5 micrómetros (PM2.5); 1,134.46 de monóxido de carbono; 2,803.32 de óxido de nitrógeno y 5,473.69 de compuestos orgánicos volátiles.

En términos relativos esos números quieren decir que la industria de petróleo y petroquímica en el estado genera 91.17% de la cantidad de dióxido de azufre que se emite al aire en el estado; 38.77% de partículas PM10; 29.28% de partículas PM2.5; 16.46% de monóxido de carbono; 40.30% de óxidos de nitrógeno; y 45.40% de compuestos orgánicos volátiles.

La emisión de esas sustancias, de entrada, contamina el ambiente y se refleja en los índices de calidad del aire, además de que contribuye al calentamiento global.

De acuerdo con el Informe nacional de la calidad del aire México 2018, del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), el diagnóstico de la calidad del aire del estado de Guanajuato para el año 2018, tomando como base los indicadores desarrollados sobre el cumplimiento de las normas oficiales en la materia y la distribución del número de días con calidad del aire buena, regular y mala, por estación de monitoreo, en cuanto a emisión de partículas PM10 y PM25, el municipio de Salamanca superó los niveles máximos anuales que señala la norma en sus tres estaciones de monitoreo.

Ese año, 12% de los días se superaron los límites establecidos en la norma oficial mexicana para concentraciones de PM10 y 3% para PM2.5.

Respecto del dióxido de azufre, se observa que Salamanca es la ciudad del estado de Guanajuato donde se registran las concentraciones más altas, registrándose incluso un incumplimiento del límite normado (0.110 ppm) del año 2000 al 2008. A partir de 2012 hay una tendencia descendente del promedio de las emisiones de ese contaminante.

Impacto en la salud

El Programa de gestión para mejorar la calidad del aire de Salamanca-Celaya e Irapuato, refiere que los resultados obtenidos en estudios recientes demuestran que la exposición aguda y crónica a la contaminación del aire se asocia con el incremento de la mortalidad y morbilidad, debido a diferentes causas: por problemas cardiovasculares y respiratorios, por su relación con algunos tipos de cáncer, con efectos reproductivos y con efectos neurológicos.

Además, señala que las exposiciones a la contaminación del aire durante el embarazo y durante los periodos tempranos de la vida se han asociado con nacimiento prematuro, retraso en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer, síndrome de muerte temprana y mortalidad infantil, así como efectos en la salud de grupos vulnerables como niños asmáticos.

Ante los altos niveles de contaminación del aire que se registraban en la demarcación, particularmente por bióxido de azufre y partículas suspendidas, en el año 2002 las autoridades estatales formaron un comité para establecer las medidas necesarias para proteger a la población que habita en ese municipio; asimismo, se estableció el “Programa para mejorar la calidad del aire en Salamanca 2003-2006”. Posteriormente, para dar continuidad a las medidas establecidas previamente, se desarrolló el “Programa para el mejoramiento de la calidad del aire de Salamanca 2007-2012”.

Datos del gobierno del estado señalan un incremento de consultas por infecciones respiratorias agudas en el municipio de salamanca en el periodo que va de 2007 a 2010, aunque para 2011 descendió.

En 2007 se registraron 948 consultas, y en 2010 la cifra fue de 1680. Para 2011 bajó a 1551.

En 2007 el porcentaje de consultas por infecciones respiratorias agudas en el total de días con pre-contingencia fue como sigue: en 2007 de 19.29%, en 2010 de 46.28% y en 2011 de 40.39 por ciento.

El documento citado señala que en relación con las estadísticas de mortalidad durante el periodo 1998-2011, el municipio de Salamanca ha presentado un incremento en la tendencia del porcentaje de defunciones causadas por enfermedades pulmonares obstructivas en comparación con los valores nacionales.

Preocupa incremento de procesamiento de crudo

Ambientalistas y autoridades del sector consultadas por El Economista mostraron su preocupación por el incremento en el volumen de procesamiento de petróleo en esa refinería. De hecho, Pemex ha anunciado que se incrementará la producción de combustóleo, un combustible altamente contaminante y que se utiliza en algunas termoeléctricas, aunque en los últimos años se había tratado de sustituirlo por gas natural.

Al igual que las otras cinco refinerías que integran el Sistema Nacional de Refinación, la de Salamanca está en proceso de rehabilitación, con el fin de incrementar la refinación y junto con la nueva, que se construye en Dos Bocas, Tabasco, alcanzar el objetivo de lograr la autosuficiencia en producción de gasolinas.

De acuerdo con el director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, cuando llegó la presente administración, la refinería de Salamanca tenía 30 plantas con rezagos de operaciones. El año pasado fueron reparadas en su totalidad tres plantas y en este año se tienen programadas cinco más, quedando pendientes para el año 2021, 10; para el 2022 ocho y para el 2023 siete.

Para esos trabajos se prevé ejercer un presupuesto para este año de 1,079 millones de pesos, de los cuales se llevaban comprometidos a julio pasado 580 y 285 millones ya habían sido pagados, quedando disponibles todavía no comprometidos 499 millones.

Por su parte la secretaria de Energía, Rocío Nahle, informó que se programaron 15 reparaciones mayores, de las cuales han concluido 10 y hay un avance real del 67 por ciento.

Reactivan Plan Salamanca

Sandra Desisse Herrera Flores, subsecretaria de Gestión Ambiental, Cambio Climático y Sustentabilidad Energética de Guanajuato, expuso que la preocupación del gobierno del estado respecto de la contaminación generada por la refinería es sobre el control de las emisiones de contaminante con base en lo que dicen las leyes en la materia.

Recordó que, recientemente entró en vigor la nueva Norma Oficial Mexicana en materia de emisiones de bióxido de azufre de las refinerías.

Con base en esa reglamentación, la refinería de Salamanca ha estado varios días fuera de la norma. “Sabemos que la refinería tiene que hacer un esfuerzo mayor para controlar las emisiones”, dijo Herrera Flores.

Por ello dijo que es importante “saber qué va a hacer Pemex para disminuir sus emisiones de bióxido de azufre que nos tienen con 40% de los días fuera de norma”.

En ese sentido, explicó que es necesario modernizar la refinería con el fin de que tenga mayor control de sus emisiones, ya sea mediante trampas de partículas, lavados de gases o lo que tengan que hacer con el objetivo de que bajen las emisiones de sustancias tóxicas al medio ambiente.

La funcionaria comentó que se ha logrado reactivar el llamado Plan Salamanca que es un mecanismo que involucra a los tres niveles de gobierno que tiene como objetivo implementar acciones para la remediación de la contaminación ambiental en esa región del estado producida durante muchos años, principalmente por la actividad industrial.

Además, se han hecho del conocimiento de la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente (ASEA) la ocurrencia de emisiones extraordinarias de contaminantes de la refinería de Salamanca registradas en el año, con el fin de que hagan una revisión en las plantas de esas instalaciones petroleras, se identifique qué fue lo que ocurrió y se tomen las medidas para que eso no ocurra nuevamente.

diego.badillo@eleconomista.mx