Concluyó la visita a México del jefe de la Ciudad del Vaticano, Jorge Mario Bergoglio, y con ello quedaron pendientes en el tintero, como la condena al abuso de menores por parte de sacerdotes mexicanos o reuniones con víctimas de ello y familiares de desaparecidos, coincidieron especialistas.

Consultados por El Economista, los expertos incluyeron esos temas como pendientes de la gira de seis días del máximo jerarca de la Iglesia católica, aunque reconocieron que sus discursos también cimbraron a la clase política del país.

El gran pendiente: hablar o reunirse con las víctimas mexicanas de pederastia clerical, en particular, aquellas que fueron abusadas por el padre Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, observó el experto en religiones de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Elio Masferrer.

Explicó que como toda negociación diplomática, el papa no hace lo que quiere , y en México, hablar de abusos sexuales en contra de menores de edad lo dejaría sin la mitad de los obispos mexicanos, aquellos que decidieron callar.

Abundó que la Iglesia católica en México y América Latina es muy reacia a reconocer su responsabilidad; la institución piensa que pierde más de lo que gana si reconoce públicamente sus abusos.

En tanto, el padre Omar Sotelo, del Centro Católico Multimedial, dijo que al padre Francisco no sólo hay que escucharlo sino atender los lugares a los que asistió. El hecho de que haya ido a Michoacán, estado natal del padre Maciel y que a los obispos y religiosos les haya señalado no resignarse ante la realidad que vive el pueblo, así como expresarles dime cómo rezas y te diré cómo vives, dime cómo vives y te diré cómo rezas , es signo de que el tema de la pederastia está presente y es importante.

Sobre el tema, el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, expresó que si bien es un tema importante para las autoridades del clero, en su momento ya fueron condenados los actos con la conclusión de la reconfiguración de esta congregación religiosa; sin embargo, no es necesario que se aborde en todos los países el mismo tema.

En tanto, para el historiador Lorenzo Meyer, la presencia del papa en México puso al descubierto los miedos y las debilidades de los actores políticos.

Dijo que, además, mostró la urgencia e impotencia de quienes pidieron que el pontífice se reuniera con los padres de los 43 estudiantes desaparecidos en Guerrero, que tratara el tema de la pederastia y que fuera más duro.

Los discursos del papa se interpretan de manera muy diferente, porque hay una enorme fragmentación y encono en la sociedad mexicana , manifestó.

Sin embargo, el especialista José Fernández Santillán consideró que si el papa se hubiera reunido con los familiares de los 43 estudiantes, habría sido injusto para los familiares de los miles de desaparecidos en México que no iban a estar.

Lorenzo Meyer apuntó que en México se escuchó el mensaje político más que el espiritual, y fue así porque la política está mal en México.

Indicó que el papa ha acudido a varios países y en algunos de ellos, como es el caso de Estados Unidos, se tomó nota de la visita, pero no hubo ningún efecto espectacular. Pero en México, prosiguió, su presencia ha hecho que todos los actores políticos se pronuncien y que incluso se registre tensión entre las posiciones.

Y eso se debe no tanto al papa o a su mensaje, sino a la coyuntura política mexicana (...), a las debilidades del sistema político en su conjunto y de actores específicos de ese sistema , detalló.