Un México en el que las élites y los dirigentes en los sectores público y privado están dispuestos a sacrificar privilegios personales y gremiales, por un bien mayor y colectivo, es la condición necesaria para un país más responsable en el 2030, formula la iniciativa Méxicos Posibles.

Al dar cuenta de los resultados del proyecto, académicos, políticos, líderes de diversos sectores sociales y empresarios coincidieron que, desde todas las ópticas, la ilegalidad, la inseguridad y la inequidad son los principales problemas del país.

Méxicos Posibles tomó forma en mayo del 2015, de la mano de la consultoría Reos Partners, que consultó a 180 voces de varios sectores del país para crear narrativas de cómo podría ser México en el 2030.

Los resultados fueron cuatro escenarios para el país: “agandallado”, “pasmado”, “responsable” o “fallido”.

En lo que definieron como “México agandallado” para el 2030, se caracteriza que los grupos de poder mantienen sus privilegios, la desigualdad impera, los problemas se contienen, pero no se resuelven.

Además, las instituciones se debilitan, hay más violencia, un sistema de justicia corrupto e ineficaz y grupos criminales con mayor fuerza; esto último acarrea más violencia.

Al caracterizar un “México pasmado”, se refirieron cambios limitados, donde las desigualdades persisten, pocos agentes de cambio provienen de la sociedad civil y no se resuelve el malestar ciudadano con relación al sistema político. El Ejército se mantiene en las calles para las tareas de seguridad pública, pero, a la par, la violencia sigue en aumento.

El México “responsable”, que académicos, empresarios y políticos definieron como el mejor escenario destaca un sistema de pesos y contrapesos más claros, predomina un cambio cultural en la aplicación eficaz y cotidiana de las leyes, mayor eficacia y transparencia en el gasto público.

En tanto, el crimen organizado está contenido y el sistema de justicia se profesionaliza y se vuelve más autónomo.

Sin embargo, en las caracterizaciones del país también se definió un “México fallido”. En éste se describe una crisis de legitimidad en las instituciones, más poder al Ejecutivo, lo que erosiona los contrapesos institucionales. Se amplía el uso de la fuerza de seguridad y aumenta la violencia sobre grupos históricamente excluidos. La sociedad civil se polariza entre quienes dan mayor apoyo al gobierno y quienes bloquean las acciones de éste.

En la presentación del proyecto en el Palacio de Minería, el coordinador de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, Alberto Vital, habló en nombre del rector Enrique Graue y destacó que “México, definitivamente, no está condenado a la ilegalidad, a la impunidad, a la discriminación, a la violencia y a la corrupción”.

“La base de un mejor porvenir, de una sociedad civil más afianzada, de una confianza plena en la integridad de las instituciones que nos representan recae en la capacidad que tengamos hoy de visualizar y debatir posibilidades que se presentan”, agregó.

Al dar cuenta de las conclusiones del proyecto, José Woldenberg, académico y consejero presidente del otrora Instituto Federal Electoral (IFE), enfatizó la importancia de que se hayan sentado en la mesa personas con distintas condiciones económicas e idearios para construir una plataforma de trabajo común.

“El esfuerzo que hoy se presenta no intenta borrar las diferencias ni maquillar las tensiones, sino pretende la construcción de un basamento, un piso común, que eventualmente puede incluso hacer más productiva la recreación de las propuestas particulares”, explicó.

La iniciativa reúne a activistas, políticos, empresarios, académicos, líderes religiosos, indígenas y sindicales.

Cuatro Méxicos como escenarios

  • Agandallado: Los grupos de poder mantienen sus privilegios, la desigualdad impera y los problemas no se resuelven.
  • Pasmado: Las desigualdades persisten, pocos agentes de cambio provienen de la sociedad civil y no se resuelve el malestar ciudadano con relación al sistema político.
  • Responsable: Predomina un cambio cultural en la aplicación eficaz y cotidiana de las leyes.
  • Fallido: Una crisis de legitimidad en las instituciones.

dora.villanueva@eleconomista.mx