El papa Benedicto XVI viene a México en visita pastoral a reforzar la esperanza y a anunciar que los poderes del mal no prevalecerán, dijo el arzobispo Primado de México, cardenal Norberto Rivera Carrera.

Después de la misa dominical leyó un mensaje alusivo a la visita del papa Benedicto XVI a tierras mexicanas, y destacó que en estos tiempos de oscuridad, pecado, violencia, corrupción, pérdida de valores y descomposición social no se debe olvidar que la salvación está en el Señor.

Por ello, hizo un llamado al pueblo de México para ofrecer la cálida hospitalidad mexicana al mensajero de Cristo, haciéndolo sentir que nuestra es su casa y nuestro corazón está abierto de par en par para albergarle y acoger su mensaje .

Lamentó que el Papa no haya podido venir a la ciudad de México, y en especial a la Basílica de Guadalupe, para postrarse ante la Morenita del Tepeyac, pero recordó que la Virgen es patrona de todo México y extiende su manto protector sobre toda la nación.

Ella es la anfitriona de esta visita, y así como en el Cerro del Tepeyac nos invitó a ir al encuentro de su hijo, hoy, al pie de otro cerro, la Montaña de Cristo rey, nos invita a ir a encontrarnos con su hijo a través de su mensajero, nuestro querido papa Benedicto XVI , agregó.

Rivera Carrera afirmó que el Papa es el sucesor del fundador de la Iglesia Católica, que viene a animar al pueblo de Dios a no poner los ojos en los poderosos de este mundo, sino a elevarlos a lo alto y fijarlos en Jesucristo, luz y salvación de todos.

Consideró un privilegio recibir a Benedicto XVI en México, e invocó la intercesión de la Virgen de Guadalupe para que su estancia en estas tierras sea grata y fecunda, y que luego de que termine su gira internacional, que incluye una visita a Cuba, vuelva con bien al Vaticano.

Antes, en la homilía correspondiente al cuarto domingo de Cuaresma, explicó el sentido de la frase fuerte y poderosa de Dios nos ama .

Es una sentencia importante que debe tenerse siempre presente, ya que no es fácil creer en el amor cuando se han sufrido traiciones y desilusiones. El que ha sido engañado y herido una vez, tiene miedo de amar y de ser amado, porque sabe cuánto duele un desengaño , señaló.

Hizo ver que el amor de Dios está más allá de temores, miedos y desengaños, porque quien lo acepta recibe, no una promesa, sino una certeza de salvación.

Agregó que el ser humano sólo puede ser entendido como el fruto del amor y no como un producto de mercado para ser manipulado en un laboratorio con fines inconfesables.

klm