El titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), Jaime Rochín del Rincón afirmó que el padrón de víctimas, tanto directas como indirectas, del órgano que preside está conformado por alrededor de 13,000 personas, la mayoría han ingresado por hechos relacionados con el crimen organizado. 

Al inaugurar una sede local de la CEAV en Tamaulipas, Rochín indicó que “la gran mayoría (de personas) que están en atención son víctimas de la delincuencia organizada, fundamentalmente familiares de personas desaparecidas, familiares también de personas asesinadas por parte del crimen organizado, son los casos más fuertes que tenemos”.

En materia local, añadió el comisionado, el número de víctimas puede ser exponencialmente más grande ya que, dijo, 93 % de las violaciones a los derechos humanos se suscitan a nivel local, no obstante, hasta ahora no se tiene un cifra concreta de ellas.

“Todavía no tenemos el registro de todas las víctimas del orden común que por los porcentajes es mucho mayor… nuestro registro ya te da una señal de que el tema de víctimas en este país es enorme”, indicó.

En cuestión de hechos de tortura por parte autoridades federales, Rochín del Rincón refirió que de acuerdo con los datos de la CEAV han disminuido en un periodo de cuatro años, no obstante en muchas entidades del país el problema de abusos por parte de las autoridades locales sigue siendo una constante.

“Sigue existiendo (abusos por parte de autoridades federales) pero, en muchos estados sigue siendo una práctica muy común que se da, digamos, con mucha frecuencia y nunca ningún acto de tortura debe ser permitido, sino que cualquier acto de tortura, aún a la persona que uno considere que cometió los delitos más horrorosos, nunca debe ser tratada fuera de su dignidad y respeto”, apuntó.

Rochín del Rinción agregó que la erradicación de los delitos como tortura pasa por acabar con la impunidad de la que gozan las personas que cometen dicho ilícito; una vez que se logre esto los casos de tortura disminuirán visiblemente, dijo.

hector.molina@eleconomista.mx