Hasta el momento, no se ve una política que indique claramente cómo quiere relacionarse el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador con los sindicatos, señaló Francisco Javier Aguilar García, académico del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

En entrevista, expuso que el mandatario no tiene una visión de conjunto acerca de la importancia del sindicalismo, ni considera que le puede ayudar.

El experimentado académico destacó que el presidente López Obrador trata de manera diferente a los sindicatos. Además, hasta ahora, pareciera que con la única organización sindical que ha entablado un diálogo es con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que es la disidencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) del cual forma parte.

En ese caso específico, refirió, la razón fue un asunto concreto: le ayudó en su intención de echar atrás la reforma educativa impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto y para lograr la aprobación en el Congreso de lo que se llamó la contra reforma en ese sector.

El autor del libro “Estado mexicano, crecimiento económico y agrupaciones sindicales. Del porfirismo al periodo neoliberal en el siglo XXI”, editado por la UNAM, comentó que López Obrador no ha dado muestras de cómo se va a relacionar con el Congreso del Trabajo (CT) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que es la central obrera cúpula del llamado sector obrero del PRI, ni con otras organizaciones gremiales.

Asimismo, de las grandes organizaciones sindicales, el único que parece interesarle es el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), hasta hace unos días liderado por Carlos Romero Deschamps y ha sido por cosas muy concretas: su interés por cambiar a Petróleos Mexicanos (Pemex) y el tamaño de la corrupción en esa organización sindical.

EL PRI no está en condiciones de reagrupar a su sector obrero

El académico destacó que una buena cantidad de los grandes sindicatos siguen siendo controlados por líderes identificados con el PRI, lo mismo que la infinidad de organizaciones gremiales que forman parte de la CTM. Empero, resaltó, esa circunstancia no quiere decir que, en automático, todos los sindicatos priistas se van a poner en contra del gobierno.

“Ahora, cada sindicato se siente con más autonomía para dirigirse al gobierno o a la Secretaría del trabajo; están más liberados en su relación con el PRI”.

Destacó que, dado los fracasos electorales que ha tenido, no está en condiciones de agrupar nuevamente a los sindicatos, como estaban hace 50 años. Además, por esa condición ese partido tiene menos interés para esos sindicatos.

Sobre las organizaciones que se presentan como cercanas al gobierno del presidente López Obrador, como las lideradas por el senador Napoleón Gómez Urrutia y el senador suplente, Pedro Haces, dijo que se han constituido como una respuesta al desmoronamiento del corporativismo del PRI.

Por otra parte, comentó que la tendencia a la baja en la tasa de sindicalización en México ha repercutido en el deterioro laboral de los trabajadores.

En ese tenor mencionó que los sindicatos fueron muy importantes a lo largo del siglo XX, sobre todo porque a inicios de esa centuria no había ley federal del trabajo, la cual se plasmó hasta 1929 y, a partir de eso, comenzó a institucionalizarse una relación entre la clase trabajadora y la clase capitalista.

Luego, en el sexenio del presidente Lázaro Cárdenas, el apoyo del gobierno fue importante para que los trabajadores lograran importantes conquistas laborales consignados en contratos colectivos de trabajo.

Los sindicatos son muy importantes para la sociedad en su conjunto porque permiten negociar el salario con el sector patronal. Eso permitió que durante el periodo posterior a la Revolución y hasta la década de los 80 los salarios crecieran, aunque fuera a un ritmo menor de la economía. Por eso es grave la desindicalización que ocurre en el sector, remarcó. 

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